Trump alertó que otro conflicto entre la Argentina y Reino Unido sería un “potencial desastre”
Durante su visita a Irlanda, el presidente de EE.UU. volvió a hablar de las islas semanas después de haber afirmado que iba a revisar su posición de apoyo a la corona británica; “Estoy seguro de que me llamarán”, expresó
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DUBLÍN.- En su visita a Irlanda, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a hablar sobre las Islas Malvinas en medio de la tensión diplomática entre la Argentina y el Reino Unido por la soberanía del archipiélago, ocupado por la corona británica desde 1833. Luego de afirmar hace algunas semanas que podía reconsiderar su posición respecto a este tema, este sábado dijo que está dispuesto a intervenir entre ambos países ante un “potencial desastre”.
El mandatario republicano respondió preguntas durante una conferencia de prensa junto al primer ministro irlandés, Micheál Martin. “Las Islas Malvinas...acá vamos de nuevo”, introdujo Trump. “Son muy interesantes. El Reino Unido tiene algunos problemas con la inmigración, con la energía, así que no lo sé. No sé si estarán dispuestos a viajar tan lejos. Están muy lejos”, dijo al medio GB News.
Y sumó: “Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese potencial desastre. Pero si lo hacen, probablemente podré resolverlo. Pero ahora mismo hay dos países que no están contentos con la situación en las Malvinas”.

La Argentina reclama la soberanía sobre las Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, territorios bajo administración británica; la disputa es reconocida por las Naciones Unidas. Buenos Aires sostiene que Reino Unido ocupa ilegalmente las islas desde 1833, cuando fuerzas británicas tomaron el archipiélago y desplazaron a las autoridades argentinas. Londres, en cambio, reivindica el principio de autodeterminación de los habitantes de las islas y afirma que no negociará mientras los isleños deseen continuar bajo administración británica.
El 2 de abril de 1982 comenzó la guerra de las Malvinas, después de que las fuerzas argentinas desembarcaran en las islas. Reino Unido envió una fuerza naval al Atlántico Sur y recuperó el control del archipiélago tras un conflicto de 74 días. La Argentina mantiene desde entonces su reclamo por vías diplomáticas y plantea anualmente la cuestión ante organismos internacionales, mientras Reino Unido conserva una presencia militar.
Fue a comienzos de este mes que Trump declaró en público por primera vez que no descartaba “revisar” la posición estadounidense de neutralidad sobre la soberanía de las Malvinas. Hasta ahora Estados Unidos, como la mayoría de países occidentales, reconoce que el Reino Unido administra de facto ese archipiélago, pero no se pronuncia estrictamente sobre su soberanía, reclamada por la Argentina.
Estados Unidos estaría dispuesto a revisar esa posición para presionar al Reino Unido para que aumente su gasto militar, según informó el diario británico Daily Telegraph el 1 de septiembre. Un par de días más tarde, Trump hizo hincapié en la lejanía del archipiélago en el Atlántico Sur -“es un viaje muy largo”, dijo- y recordó la guerra de 1982.
La repercusión de estas dos declaraciones fue tal en la Argentina que el gobierno de Javier Milei dedicó una cadena nacional a anunciar una serie de medidas, entre ellas, sanciones a empresas petroleras que exploten el recurso cerca de las islas, la construcción de una base en Tierra del Fuego y el envío de un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional para modificar la norma 26.659 y multar a firmas sin autorización.
El endurecimiento de la postura del Ejecutivo responde al avance de Sea Lion, un proyecto offshore en Malvinas. La iniciativa está en manos de Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, dos compañías de exploración y producción. La israelí Navitas es la operadora del proyecto y controla el 65% de las licencias, mientras que Rockhopper, una empresa británica que cotiza en el mercado AIM de Londres, posee el 35% restante.

La participación de Navitas en Malvinas comenzó en 2022, cuando adquirió de Harbour Energy el 65% de las licencias y asumió la operación del área. Desde entonces, se convirtió en la principal impulsora de Sea Lion, que en diciembre de 2025 obtuvo junto con Rockhopper la decisión final de inversión para avanzar con una primera etapa valuada en US$1800 millones. La compañía prevé iniciar la producción en el primer trimestre de 2028.
Visita a Irlanda
Durante su viaje oficial a Irlanda, Trump dijo que le “encantaría” ver a Irlanda unificada y que “podría suceder ahora” al considerar que “sucederá tarde o temprano”.
“No quiero causar ningún problema, pero les diré que me encantaría verlo unificado. Tengo amigos en ambos lados, gente estupenda. Creo que sería un gran logro para todos si eso sucediera. Tarde o temprano ocurrirá”, sostuvo en Dublín.
Micheál Martin se removió un poco en su asiento cuando el presidente de Estados Unidos dijo que la unificación sería “algo fantástico”, publicó el medio Irish Independent.
La isla de Irlanda está dividida entre la república irlandesa, en el sur, e Irlanda del Norte, que forma parte del Reino Unido, desde 1921. Una unificación de Irlanda implicaría la unión con Irlanda del Norte y la ruptura así con la corona.

Se puede celebrar un referéndum si el gobierno británico determina que es probable que una mayoría de la población de Irlanda del Norte esté a favor de unirse a la República de Irlanda. Los habitantes de la República también tendrían que votar a favor para que se produzca la reunificación.
Trump también mantuvo conversaciones con su homóloga irlandesa, Catherine Connolly. Irlanda es una república parlamentaria, en la que conviven un presidente elegido por los votantes y un primer ministro nombrado por el Parlamento.
Pero la visita a Irlanda tiene más que ver con un importante torneo de golf que se celebra en un campo de su propiedad.
Allí pronunciará unas palabras ante líderes empresariales de ambos países en la residencia oficial del embajador de Estados Unidos en la capital antes de viajar a su club de golf en Doonbeg, en la costa al otro lado del país, para ver el Irish Open.
El mandatario es un ávido golfista que juega casi todos los fines de semana en clubes de su propiedad en Florida, Nueva Jersey y Virginia. Su asistencia al Irish Open continúa su inclinación por acudir a eventos deportivos de alto perfil y de participar en la organización de algunos de ellos de formas que benefician al negocio familiar.
Agencias AFP y ANSA.

