
Ricos y pobres: de Bill Gates al otro extremo
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MIAMI.- Bill Gates ganó 45,9 millones de dólares el jueves. Las acciones de Microsoft aumentaron 0,05 puntos o 0,18 por ciento. Como Bill Gates tiene 917.924.402 acciones de la empresa, basta con hacer el cálculo.
Sus ganancias de este único día equivalen a un ingreso de 1.912.500 dólares por hora o a 31.875 dólares por minuto.
El ingreso promedio de un hogar en Estados Unidos es de 46.326 dólares anuales y la línea de la pobreza está situada alrededor de los 23.000.
En otras palabras, en sólo un minuto y 27 segundos, Bill Gates acumuló lo que a una familia media le demanda un año de ingresos combinados, y le tomó 43 segundos producir lo que le toma a una familia en el límite de la pobreza.
Otra manera de mirar el asunto es decir que casi 2000 familias de ingreso mínimo podrían vivir todo el año con lo que Bill Gates embolsó en 24 horas.
Bill Gates es, después de todo, el hombre más rico del planeta. Si fuera un país, estaría ubicado en el 75º lugar por volumen del PBI, debajo de Siria pero por encima de Lituania, Omán y Sri Lanka y esto, sólo tomando en cuenta el valor neto de sus acciones en Microsoft. Si fuera un banco, ocuparía el lugar 138.
Su fortuna al día de hoy se calcula en 26.210 millones de dólares. Si la pusiera en una balanza, en billetes de un dólar, el peso total sería de 26.741,50 toneladas.
Según la Oficina del Censo, la población total de Estados Unidos es de 301.545.286 habitantes. Si Bill Gates decidiera regalarle 50 dólares a cada habitante, todavía se quedaría con 11.132.735.700 dólares.
En perspectiva
Por supuesto que ésta es una comparación extrema. Pero las comparaciones extremas permiten poner las cosas en perspectiva.
Porque según resulta del análisis de la información impositiva correspondiente a 2005 (el último año computado), la brecha entre ricos y pobres en Estados Unidos se ha ampliado y el 1 por ciento de los norteamericanos, aquellos con un ingreso superior a 348.000 dólares al año, han recibido, gracias a la política de la administración del presidente George W. Bush, la mayor tajada del ingreso nacional que se registra desde 1928 (21,8 por ciento).
En tanto que el 10 por ciento en la franja más alta -aquellos con ingresos superiores a los 100.000 dólares- han tenido una participación en los ingresos de un nivel no visto desde la época de la Gran Depresión (48,5 por ciento).
Esto significa que el 90 por ciento de los norteamericanos se reparte la mitad del país, mientras que la otra mitad queda para que la disfrute la elite ubicada en el extremo superior de la pirámide.
Es cierto que a la clase media no le ha ido tan mal. El ingreso medio de aquellos en la edad más productiva fue de 61.000 dólares anuales y a las parejas casadas les has ido aún mejor. Pero el nivel de pobreza en la nación más opulenta de la Tierra se situó, en 2005, en el 12,6 por ciento (era del 11.3 al comenzar el siglo XX) y abarca a 37 millones de personas, mientras la pobreza extrema -calculada como un ingreso inferior a los 8000 dólares anuales para un individuo- creció en un 20 por ciento entre 2000 y 2004.
Fracaso
Esta marcada disparidad llevó al diario The New York Times a afirmar en su editorial del miércoles pasado que la política económica de los años de Bush ha fracasado en su intento de beneficiar a la mayoría de los norteamericanos.
"Los cortes impositivos han beneficiado abrumadoramente a los ricos. Como resultado, el código impositivo hace menos para reducir la brecha de ingresos que lo que hacía apenas en el año 2000", concluye el editorial.
Lo que nos trae de regreso a Bill Gates. Sus ingresos anuales son, aproximadamente, 800.000 veces más altos que los de una familia de clase media con un ingreso anual de 70.000 dólares.
De esto resulta que, proporcionalmente, un gasto de 100.000 dólares para el hombre de clase media corresponde a 12 centavos en el planeta de Bill Gates.
O como razona Brad Templeton, quien opera un blog dedicado a monitorear la fortuna del fundador de Microsoft, el mismo esfuerzo que representa pagar 1200 dólares por un pasaje aéreo para el hombre de clase media, en la moneda de Bill Gates equivale a comprar seis aviones 747, dos para él, dos para Melinda y dos para la pequeña Jennifer Catherine.




