Rebelión en el paraíso: Los Roques se planta frente a la desidia del chavismo
Una protesta sorprendió a uno de los principales destinos turísticos; se quejan por la mala calidad de vida
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CARACAS.- En la Venezuela bolivariana no existen oasis inmunes a la mayor crisis económica, política y social de su historia reciente. Ni siquiera en el paraíso. Los Roques, mítico archipiélago antillano, está situado a sólo media hora de Caracas, aunque parezca otro planeta. Un atolón de arenas blancas, de coral molido como si fuera harina, protegido por barreras naturales y bendecido por su microclima.
Sin ruidos, ni colectivos ni autos ni tampoco la violencia del continente, como si sus arrecifes coralinos dibujaran una burbuja invisible para aislar a habitantes y turistas. Entre ellos, los cerca de 3000 argentinos que se animaron en enero a trasladarse hasta El Gran Roque, pese a los 7000 kilómetros que separan Buenos Aires del archipiélago y pese a la campaña de "linchamiento internacional" contra su imagen turística denunciada por el gobierno de Nicolás Maduro.
Un milagro de la naturaleza tan olvidado por la revolución, más allá de los folletos publicitarios, que sus 2000 habitantes se han visto obligados a rebelarse de forma sorprendente contra el almirante que, nombrado a dedo por Caracas, administra sus destinos.
"Los Roques es un paraíso y queremos que lo siga siendo. Dios se recreó en estas islas majestuosas, pero debería meterle mano al pueblo roqueño", reivindica a LA NACION una de las líderes de la protesta, que al igual que sus compañeros prefieren mantener sus nombres en el anonimato para evitar las represalias revolucionarias.
"Nos presionaron, nos aplicaron psicoterror. Querían saber quiénes éramos los líderes que tomamos la pista del aeropuerto", añade la misma mujer, una de las que encaró al almirante Jairo Avendaño en una rebelión que ha mostrado al resto del país la fuerza de un pueblo.
Todos juntos, como en Fuenteovejuna, la obra teatral de Lope de Vega, invadieron durante tres días la pista de aterrizaje para exigir al gobierno agua potable, alimentos, medicinas, la mejora del sistema eléctrico y la finalización de siete obras inconclusas, entre ellas la propia "sala de espera" del aeródromo. Un listado de problemas en el que también figuran la ausencia de tachos para depositar los desperdicios o la proliferación de perros callejeros, como hizo saber uno de los turistas argentinos, mordido por uno de ellos, al propio almirante Jairo Avendaño.

Tan atrevido como los propios roqueños, que encararon a los militares durante su protesta, incluso ofreciendo un vaso de agua al delegado gubernamental: no se trataba solo de saciar su sed, sino también de que comprobara la suciedad del agua que se transporta en barco hasta el archipiélago. En los últimos cuatro meses la planta desalinizadora no ha funcionado.
"Lamentablemente, no contamos con medicamentos, ¿quiénes estamos secuestrados? ¡Nosotros!", clamó una de las líderes durante la protesta frente a Avendaño y su propia corte, rodeada de sus vecinos y con la bandera de Venezuela como única protección. El vídeo se hizo viral en pocas horas, ante la sorpresa del resto del país: una protesta le estaba ganando la pulseada a las autoridades más férreas de la región.
"Quisiera convertirme en un avestruz para esconder mi cabeza bajo tierra cuando un turista llega a este pueblo en decadencia total, nos da pena y vergüenza", confiesa a este diario otra de las dirigentes vecinales. Lo dice con la misma convicción mostrada durante las negociaciones previas con las autoridades, que forzaron al comandante a instalarse en la isla principal durante dos semanas.
Hasta ahora la administración del archipiélago se desempeña a golpe de burocracia, porque "para que los recursos lleguen aquí es hacer magia: pasan por 12 ministerios y luego se tienen que ejecutar", denuncian los roqueños.
La rebelión ya dejo sus primeros frutos: un barco trajo alimentos desaparecidos de los anaqueles y la planta de agua potable comenzó a funcionar el pasado jueves. Las bolsas con la comida son las famosas CLAP (comités locales de abastecimiento), la receta de Nicolás Maduro para combatir la escasez con una fórmula modernizada de las libretas cubanas de racionamiento.
"Nos hicimos escuchar y nuestra protesta llegó donde queríamos, a las más altas instancias del país y a los turistas extranjeros, que nos apoyaron y las han dado a conocer", resume una de las líderes principales.
Turistas que pese a los carencias y dificultades, y pese a los perros, no salen de su asombro ante tanta belleza. "Vale la pena recorrer los siete mil kilómetros, es un paraíso que no puedo comparar con nada que haya visto hasta ahora", afirma la porteña Flavia Traba, profesora y traductora de inglés de 26 años.
"Increíble, te metés en el agua, rodeado de pececitos, y es como ver un canal de TV", sentencia Lucas Ferrari, estudiante de derecho de 19 años.
Un destino soñado
Archipiélago
Es una dependencia federal de Venezuela que agrupa a un conjunto de islas y cayos
Turismo
Vive fundalmente del turismo, pero la infraestructura y los servicios están deteriorados
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