Pakistán bombardeó Kabul y le declaró la guerra al gobierno talibán de Afganistán
La escalada bélica entre los dos países de Asia Central había crecido en los últimos días
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KABUL.– La disputa fronteriza entre Afganistán y Pakistán, dos países gobernados por regímenes islámicos sunnitas, entró este viernes en su fase más peligrosa en años, tras una sucesión de ataques cruzados, bombardeos sobre Kabul y otras ciudades afganas, y declaraciones de “guerra abierta” por parte del gobierno de Islamabad. En medio de la escalada militar, el gobierno talibán aseguró que quiere resolver el conflicto a través del diálogo, mientras China e Irán ofrecieron su mediación para evitar una mayor desestabilización regional.
El vocero del gobierno talibán, Zabihullah Mujahid, confirmó los bombardeos paquistaníes sobre la capital afgana y otras ciudades, pero insistió en que Kabul busca una salida política.
“Hemos insistido repetidamente en una solución pacífica y todavía queremos que el problema se resuelva a través del diálogo”, declaró en una conferencia de prensa. Al mismo tiempo, advirtió que aviones paquistaníes seguían “sobrevolando el espacio aéreo de Afganistán”.
La escalada se desencadenó luego de que Afganistán lanzara ataques transfronterizos contra posiciones paquistaníes, que Kabul describió como represalias por bombardeos previos de Islamabad contra zonas fronterizas afganas durante el fin de semana. Según el gobierno talibán, sus fuerzas capturaron más de una docena de puestos del ejército paquistaní.
Pakistán, que describió los bombardeos del domingo como operaciones contra extremistas refugiados en territorio afgano, confirmó que el jueves se produjeron intensos enfrentamientos a lo largo de la frontera, pero rechazó que se hubieran perdido posiciones militares.
“En respuesta a las repetidas violaciones por parte del ejército paquistaní, se lanzaron operaciones ofensivas a gran escala contra bases e instalaciones militares”, escribió Mujahid en la red social X. Un vocero militar afgano indicó que las fuerzas en las provincias orientales de Nangarhar y Kunar iniciaron “intensos ataques contra puestos paquistaníes” y afirmó que, hasta ese momento, no se registraban bajas del lado afgano.
A local resident of Kabul has recorded this video of Pakistani jets carrying out strikes in the Afghan capital. pic.twitter.com/ZONuLTjYEj
— Ihtisham Ul Haq (@iihtishamm) February 26, 2026
La respuesta de Islamabad llegó en la madrugada del viernes, cuando Pakistán bombardeó Kabul, Kandahar y zonas de las provincias de Paktia, Nangarhar y Khost. “Objetivos de la defensa del talibán afgano fueron atacados”, informó en X el ministro de Información paquistaní, Attaullah Tarar.
El vocero del ejército paquistaní, Ahmed Sharif Chaudhry, aseguró que las fuerzas armadas atacaron 22 objetivos militares cuidadosamente seleccionados en base a inteligencia, y sostuvo que se evitó deliberadamente apuntar contra civiles. Según su versión, 274 funcionarios y combatientes del régimen talibán afgano murieron en los ataques, y el ejército paquistaní destruyó puestos enemigos en la frontera y capturó al menos 18 posiciones.
Horas antes, Chaudhry había denunciado que Afganistán lanzó ataques contra 53 ubicaciones en territorio paquistaní, todos los cuales —afirmó— fueron repelidos.
Las explosiones se oyeron en distintos puntos de Kabul a partir de la 1.50 de la madrugada del viernes, acompañadas por el sonido de aviones de combate, según constató un equipo de la AFP. Un residente afirmó que se escucharon hasta ocho detonaciones. “Las dos primeras fueron más lejos. Las últimas estuvieron muy cerca y sacudieron la casa”, relató bajo condición de anonimato.
En paralelo a los ataques, el ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Mohammad Asif, endureció el tono y declaró que a su país “se le agotó la paciencia”. “A partir de ahora, es una guerra abierta entre nosotros y ustedes”, escribió en X, al acusar al gobierno talibán de haber convertido a Afganistán en una “colonia de la India” y de “exportar terrorismo”.
Islamabad sostiene desde hace tiempo que militantes armados utilizan territorio afgano para lanzar ataques contra Pakistán, y acusa a India de respaldar a grupos insurgentes, algo que Nueva Delhi niega.
Las cifras de víctimas ofrecidas por ambas partes difieren de manera drástica. El Ministerio de Defensa de Afganistán afirmó que 55 soldados paquistaníes murieron, que varios fueron capturados con vida y que se destruyeron 19 puestos y dos bases del ejército rival. Islamabad rechazó esa versión. Tarar informó que dos soldados paquistaníes murieron y tres resultaron heridos, mientras que el vocero del primer ministro, Mosharraf Ali Zaidi, negó que hubiera militares capturados.
En otra declaración oficial, Zaidi sostuvo que al menos 133 combatientes afganos murieron y más de 200 resultaron heridos, además de la destrucción de 27 puestos afganos y la captura de nueve combatientes rivales, cifras que no pudieron ser verificadas de manera independiente.
Funcionarios de seguridad paquistaníes, que hablaron bajo condición de anonimato, aseguraron además que fuerzas afganas izaron banderas blancas en algunos puestos fronterizos, un gesto interpretado como una solicitud de cese del fuego.
Los combates también se extendieron a la zona fronteriza de Torkham, donde ambas partes reportaron intercambios de disparos. En ese contexto, Pakistán trasladó a lugares más seguros a refugiados afganos que aguardaban cruzar la frontera, ante el riesgo de nuevos enfrentamientos.
La comunidad internacional reaccionó con preocupación. China afirmó estar “profundamente preocupada” por los choques armados y pidió a ambas partes “mantener la calma y actuar con moderación”, al tiempo que confirmó contactos diplomáticos con Kabul e Islamabad para explorar una tregua. Irán, por su parte, se ofreció a facilitar el diálogo entre los dos países. “Estamos dispuestos a proporcionar toda la ayuda necesaria para mejorar el entendimiento y la cooperación”, aseguró el canciller iraní Abbas Araqchi.
Un conflicto histórico
El deterioro de la relación bilateral se produce pese a que Pakistán había celebrado, hace poco más de cuatro años, la llegada de los talibanes al poder en Kabul tras la retirada de las tropas estadounidenses. Desde entonces, sin embargo, las tensiones fueron en aumento, con enfrentamientos esporádicos y acusaciones cruzadas.
Uno de los principales focos del conflicto es la Línea Durand, una frontera de 2640 kilómetros trazada en 1893 por el Imperio Británico, que Pakistán reconoce como límite internacional y que Afganistán rechaza como una división colonial ilegítima que separó a comunidades pastunes. Desde 2017, Pakistán ha cercado gran parte de esa frontera.
En los últimos años, la violencia extremista se intensificó en Pakistán, que la atribuye al Talibán paquistaní (TTP) y a grupos separatistas baluchíes. Islamabad acusa al TTP de operar desde Afganistán, algo que tanto el grupo como el gobierno talibán niegan.
La actual escalada se produce además en un contexto de fuerte presión migratoria, tras la campaña lanzada por Pakistán en octubre de 2023 para expulsar a migrantes sin documentación. Desde entonces, millones de personas cruzaron hacia Afganistán. Solo el año pasado, 2,9 millones regresaron al país, y casi 80.000 lo hicieron en lo que va de este año, según datos de Naciones Unidas.
Agencias AFP y AP







