
Las bodas reales europeas, lejos de ser cuentos de hadas
Muchas fueron salpicadas por escándalos
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PARIS.- Las bodas frecuentemente son esplendorosas y hacen que naciones enteras se peguen a las pantallas de televisión. Los resultados suelen no serlo.
Desde Windsor hasta Mónaco y más allá, muchas bodas reales europeas fracasaron o quedaron manchadas por el escándalo, con hijos ilegítimos, divorcios, amoríos sórdidos y tragedias, que los tabloides se encargan de informar a cierta gente con un apetito aparentemente insaciable por conocer los trapos sucios de la realeza.
El príncipe Carlos, de Gran Bretaña, que anunció ayer que se casará con quien ha sido desde hace largo tiempo su amante, Camilla Parker Bowles, es sólo uno más del círculo de los miembros de la realeza para quienes el matrimonio significó desdicha e infelicidad y cuyos escándalos aparecieron en la primera plana de las publicaciones sensacionalistas.
Para el príncipe Rainiero III de Mónaco, una boda propia de un cuento de hadas celebrada en 1956 terminó en tragedia. El príncipe nunca se volvió a casar después de que su princesa -Grace Kelly- murió en 1982 en un accidente automovilístico.
La escandalosa vida de sus dos hijas mantuvo ocupados a muchos fotógrafos. El matrimonio de la princesa Estefanía con su guardaespaldas Daniel Ducruet -que se habían casado en 1995- se disolvió al año siguiente después de que el esposo fue fotografiado retozando con la nudista Fili Houteman, Miss Desnudo de Bélgica.
Estefanía era considerada la oveja negra de la familia incluso antes de ese escándalo, porque con Ducruet tuvieron dos hijos antes de casarse. Luego ella tuvo otro hijo con otro guardaespaldas antes de volver a contraer matrimonio, en 2003, con un acróbata portugués.
Su hermana, la princesa Carolina, sigue casada con el príncipe Ernst August, de Hannover, que también tiene fama de ser una oveja negra de la realeza. Un tribunal alemán lo eximió de prisión, pero lo condenó a ocho meses de libertad condicional y le aplicó una considerable multa, en 2001, por golpear a un fotógrafo y al dueño de un hotel en Kenia.
El príncipe -bisnieto del último emperador alemán, Guillermo II- provocó otro escándalo, en 2000, cuando ciertas fotografías aparecidas en la prensa lo mostraron orinando frente al pabellón turco en la Feria Mundial de Hannover.
Altibajos
El pintoresco príncipe holandés nacido en Alemania, Bernhard, padre de la reina Beatriz, en la mitad de su matrimonio se separó transitoriamente de su esposa, la entonces reina Juliana, cuando ésta cayó bajo la influencia de una mujer santificada al estilo de Rasputín. Nunca se divorciaron, pero Bernhard tuvo dos hijas ilegítimas, una de las cuales vive en Estados Unidos y la otra en Francia. Bernhard murió en diciembre pasado.
En 1999, el rey Alberto de Bélgica dijo que su matrimonio con la reina Paola había tenido altibajos y que desde hacía 30 años la relación estaba en crisis. "Pero logramos -añadió- superar esas dificultades".
Un matrimonio regio se malogró también en Dinamarca.
El palacio real anunció en septiembre que el príncipe Joaquín, segundo en la línea sucesoria, y su esposa, la princesa Alexandra, se estaban separando y tenían previsto divorciarse.
La noticia del divorcio -el primero de la familia real danesa desde 1846, cuando se divorciaron el rey Federico VII y la princesa Caroline Charlotte Mariane de Mecklemburg-Strelitz- apareció en la primera plana de la prensa de Dinamarca y de Hong Kong, de donde es oriunda Alexandra.
Traducción: Luis Hugo Pressenda
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