
Ivanka subió su perfil en el G-20, pero volvió con la valija llena de memes
Fue ridiculizada por un video en el que se mete en una conversación entre varios líderes
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WASHINGTON.- Ivanka Trump en la cumbre de Yalta, junto a Churchill, Roosevelt y Stalin. Ivanka en la cumbre de Ginebra, sentada entre Ronald Reagan y Mikhail Gorbachov. Ivanka al lado de Martin Luther King Jr., cuando pronunció su célebre discurso en el monumento a Lincoln, en Washington.
Esas y otras imágenes históricas, retocadas, empapelaron Twitter luego de que el Palacio del Elíseo difundió un video en Instagram que capturó un momento incómodo en la Cumbre del G-20 en Osaka, en el cual la hija de Donald Trump se esfuerza por meterse, encontrar un hueco y mechar su opinión -sin mucho éxito- en una conversación entre Emmanuel Macron, Christine Lagarde, Theresa May y Justin Trudeau.
En el video, de 19 segundos, Ivanka forcejea para encontrar un lugar en la charla. En su primer intento, Macron se adelanta y habla de "justicia social". Luego consigue hacer un comentario tras una frase de May. Lagarde, frente a la cámara, entre Ivanka y May, parece irritada cuando Ivanka irrumpe con su frase.
El video se viralizó y el impiadoso universo de las redes sociales no tardó en ridiculizar a la "primera hija" con una ola de memes bajo la etiqueta #UnwantedIvanka (Ivanka Indeseada). El azote, que comenzó el domingo y se estiró hasta ayer, llegó al punto de mostrar a Ivanka "insertada" en una foto del desembarco de Normandía en el Día D, o en un cuadro que dramatiza la firma de la declaración de la independencia de Estados Unidos, o cabalgando con el presidente de Rusia, Vladimir Putin.
La parodia de la escena en Osaka reavivó las críticas de nepotismo que han acompañado la presidencial de Donald Trump por el prominente papel que les ha dado a Ivanka y a su marido, Jared Kushner, ambos asesores presidenciales con acceso al Salón Oval.
La crítica suele cobrar temperatura en las reuniones del G-20, a las que Ivanka acompaña a su padre. En 2017, Ivanka ocupó de hecho por unos minutos el lugar de Trump en una de las reuniones del grupo, un avance que no pasó inadvertido y que algunos consideraron inapropiado.
"Puede ser impactante para algunos, pero ser la hija de alguien en realidad no es una calificación de carrera", aguijoneó, ayer, la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, al compartir el video de Ivanka.
Ivanka pareció buscar elevar un poco su perfil "diplomático" durante el viaje a Japón y Corea del Sur. La jugada terminó mal. Ivanka acompañó a Trump a sus reuniones bilaterales y ambos participaron de un evento sobre empoderamiento de las mujeres en Osaka, un tema al que le ha prestado especial interés. Como corolario, la Casa Blanca difundió un video de 47 segundos en el que Ivanka ofrece una suerte de informe -sin mucha información- sobre una reunión bilateral con el primer ministro de la India, Narendra Modi, luego de una reunión con el mandatario de Japón, Shinzo Abe.
"Cero sustancia en esta declaración. Es extraño", apuntó en Twitter Ian Bremmer, presidente de Eurasia Group.
Tras el G-20, Ivanka acompañó a su padre a la Zona Desmilitarizada en la frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur, uno de los lugares más custodiados del planeta, que pocos estadounidenses han pisado. Tal como ocurrió durante el G-20, Ivanka acompañó a Trump en su encuentro con Kim Jong-un. Ya en Osaka había participado de la reunión bilateral con el presidente de China, Xi Jinping, que derivó en el reinicio de las negociaciones para terminar la guerra comercial entre ambas potencias.
"Estamos al borde de marcar el comienzo de una posible época dorada para la península de Corea", declaró Ivanka a Bloomberg antes de la histórica caminata de su padre a Corea del Norte, un evento diseñado para explotar los ratings de la televisión, que no dejó avances sustanciales más allá de quebrar -otra vez- la impasse entre Washington y Pyongyang.
Tras recorrer la zona junto a su marido, Ivanka resumió la experiencia con una palabra: "Surrealista".
Trump ha hecho oídos sordos a las críticas y ha buscado darle a su hija un lugar privilegiado en la arena internacional. Esa ímpetu por impulsar la carrera de Ivanka lo ha llevado incluso a estar cerca de proponerla para liderar el Banco Mundial, una posibilidad que circuló con fuerza antes del nombramiento de David Malpass.
Otro cargo crucial en la diplomacia de Estados Unidos, aún vacante, y para que el que se ha mencionado su nombre es la misión ante las Naciones Unidas. "¿Cuán buena sería Ivanka?", dijo Trump, el año pasado, al responder preguntas de los periodistas en la Casa Blanca, luego de la renuncia de Nikki Haley. "Ivanka sería dinamita", insistió, ninguneando las acusaciones de nepotismo. Esa silla sigue vacante.






