El papa León XIV llegó a las Canarias y envió un contudente mensaje a Europa en defensa de los migrantes
El sumo pontífice reclamó a las naciones de tránsito que no dejen “a los débiles en manos de redes criminales”
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El papa León XIV arribó este jueves a la isla española de Gran Canaria, donde posteriormente encabezó un emotivo acto de homenaje en el puerto de Arguineguín en Canarias, símbolo del drama migratorio, en el apuntó contra la “indiferencia” hacia los inmigrantes, que son explotados o fallecen en el mar intentando llegar a Europa.
En la última y políticamente significativa etapa de su visita a España, el sumo pontífice lanzó un ramo de flores al mar para recordar a los miles de muertos en la peligrosa ruta Atlántica hasta Canarias, archipiélago español ubicado frente a las costas del noroeste de África.
“Hoy existen monstruos que acechan estos mares: mafias que trafican con la desesperación, tratantes que esclavizan mujeres y niños y la indiferencia de muchos que permiten que los pobres sean tragados por la explotación o por el olvido”, señaló el papa, de 70 años, en su discurso.

Defensor de acoger al inmigrante, León XIV lanzó un contundente mensaje a Europa. “No puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas”, sentenció.
Asimismo, pidió un “examen de conciencia para las naciones de origen, que deben crear condiciones de paz, justicia y desarrollo” y para “las naciones de tránsito, llamadas a proteger y no a dejar a los débiles en manos de redes criminales”.
En Canarias, León XIV cumple un anhelo de su predecesor Francisco, quien murió sin poder realizar el viaje.
En 2024, un año récord, más de 46.000 personas desafiaron el mar en precarias barcazas y llegaron a estas islas, a un centenar de kilómetros de las costas del noroeste de África.
Las islas Canarias han sido durante mucho tiempo un trampolín para migrantes que intentan llegar a Europa desde África Occidental y Marruecos. Algunos expertos consideran que la ruta atlántica que toman para llegar aquí es más mortífera que la más conocida ruta de contrabando del Mediterráneo central desde Libia y Túnez hacia Italia.
Tras la presión y los acuerdos entre la Unión Europea, España y los gobiernos de varios países de África Occidental, las llegadas cayeron del número récord de 2024 a poco más de 3000 personas que desembarcaron allí en los primeros cinco meses de 2026.
Crisis migratoria
Pero el año pasado casi 1200 migrantes murieron o desaparecieron en la ruta hacia Canarias, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Tras su llegada a Gran Canaria, León se dirigió directamente al puerto de Arguineguín, donde en 2020 las llegadas alcanzaron tal magnitud que los migrantes se vieron obligados a dormir en el muelle en campamentos improvisados al aire libre.
Muchos migrantes estuvieron allí durmiendo durante semanas con apenas una manta y sin duchas. Los posibles solicitantes de asilo no tenían un acceso adecuado a asesoramiento legal y algunas personas estuvieron retenidas durante semanas, mucho más allá de los tres días que permite la ley.
El defensor del pueblo obligó posteriormente al gobierno a cerrar el campamento improvisado y reubicar a los migrantes en hoteles que habían quedado vacíos por la pandemia de Covid-19.
En el puerto, León XIV se sentó bajo una plataforma sombreada al tiempo que un feroz sol del mediodía caía sobre los migrantes y los trabajadores humanitarios. Escuchó testimonios de rescatistas, trabajadores humanitarios y la historia personal de una víctima nigeriana de trata de personas. Cerca, una pancarta, que recordaba el antiguo apodo del puerto, “El Muelle de la vergüenza”, lo rebautizó como “Muelle de la Esperanza”.
“Queridos migrantes: antes de decirles cualquier otra palabra, quiero inclinarme ante su dignidad”, declaró León, inclinando ligeramente la cabeza.
Dirigiéndose a la mujer nigeriana y a otras mujeres que han sido traficadas y obligadas a prostituirse, León les aseguró: “si otros pusieron precio a tu cuerpo, Dios no ha dejado nunca de mirarte como alguien invaluable”.
En reiteradas oportunidades, el Papa ha pedido reforzar los esfuerzos internacionales para impedir el contrabando de migrantes, crear vías seguras para que puedan desplazarse legalmente y promover el desarrollo en los países de origen para que más personas puedan optar por quedarse en casa.
En un momento de endurecimiento de las políticas de acogida de inmigrantes en numerosos países, con excepciones escasas como la de España, León XIV ya se refirió a este tema el lunes en su discurso ante el Parlamento, en Madrid. Allí, exigió acogida e integración para quienes sí deciden marcharse, e insistió en su dignidad humana inherente.
“La grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad”, afirmó León en un discurso que también defendió la dignidad inherente de los no nacidos, de los ancianos y de los enfermos. Al final recibió una ovación en pie de 7 minutos.
Este jueves será la penúltima jornada del viaje del papa por España, en una visita que desde el sábado lo ha llevado a Madrid, Barcelona y Gran Canaria. La gira concluye el viernes en otra isla del archipiélago, Tenerife, donde también acudirá a un centro de inmigrantes.
El papa estadounidense pasará el Día de la Independencia de Estados Unidos el próximo mes, el 4 de julio, en la isla de Lampedusa, en Sicilia, otro importante punto de entrada para migrantes introducidos clandestinamente desde el norte de África que intentan llegar a Europa.
Francisco visitó Lampedusa en 2013, en su primer viaje fuera de Roma, y arrojó una corona de flores al Mediterráneo en honor a los miles de migrantes que murieron en la peligrosa travesía. Fue en ese viaje cuando acuñó una frase que se convirtió en un mantra durante su pontificado, al denunciar la “globalización de la indiferencia” que el mundo mostraba hacia los migrantes.
Agencias AFP, AP y Reuters




