El papa designará a sus primeros cardenales
Ratificará el rumbo que pretende darle a la Iglesia; hay una gran expectativa
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ROMA.– Los vaticanistas ya tienen sus listas hechas y hasta hay quienes hacen apuestas. La expectativa crece cada vez más: el papa Francisco anunciará en breve quiénes serán los primeros cardenales de su pontificado, que serán creados en el consistorio del 22 de febrero.
¿Por qué la expectativa? Porque con esta primera selección de cardenales –los máximos colaboradores de cualquier papa– Jorge Bergoglio ratificará qué rumbo quiere para la Iglesia. Y comenzará a determinar además la geografía del cónclave que algún día deberá elegir a su sucesor.
La pregunta del millón es cuántos cardenales creará, cuáles serán sus nacionalidades y de qué perfil serán.
Vista la regla impuesta por Pablo VI que indica que no debe superarse el techo de los 120 cardenales electores, Francisco no tiene muchas plazas cardenalicias.
Al cumplir 80 años, un cardenal ya no puede participar de la elección de un papa. Con este cálculo en mente, el 22 de febrero próximo los cardenales electores serán 106. Por lo tanto, Francisco en teoría sólo puede seleccionar 14 nuevos purpurados.
Sin embargo, como en marzo dos cardenales cumplirán 80 años, algunos vaticanistas creen que podría superar el límite y elegir dos más, es decir, 16. De todas formas también se cree que Francisco podría seguir el ejemplo de Juan Pablo II, que en 2001 (año en que Bergoglio recibió el birrete) hizo aumentar a 135 el número de cardenales electores.
Más allá de las especulaciones del número de nuevas púrpuras, entre los expertos nadie duda de que Francisco, que en la noche del 13 de marzo pasado se presentó a sí mismo como "del fin del mundo", apuntará a una mayor internacionalización del Colegio Cardenalicio.
En efecto, es consciente de que, durante el cónclave pasado, muchos participantes consideraban escandaloso el hecho de que más del 50% de los cardenales electores fueran europeos y casi el 25%, italianos...
En cuanto a los nombres, como por tradición ciertos cargos de la curia romana son cardenalicios, se espera que Francisco le dé el birrete color sangre a su flamante número dos, es decir, al secretario de Estado del Vaticano, arzobispo Pietro Parolin, hasta hace poco nuncio en Caracas.
Por otro lado, muy probablemente recibirá el título y el anillo el actual prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el alemán Gerhard Müller.
De línea muy distinta de la de Francisco, Müller fue designado en julio de 2012 como custodio de la ortodoxia católica por Benedicto XVI, papa emérito, y se cree que justamente por respeto a su predecesor Francisco dejará de lado las diferencias y lo elevará a cardenal.
En la curia también son mencionados como candidatos firmes los italianos Beniamino Stella y Lorenzo Baldisseri, prefecto de la Congregación del Clero, el primero, y secretario general del Sínodo de Obispos, el segundo.
Baldisseri fue secretario del cónclave y por tradición quien ocupa semejante cargo suele ser promovido a cardenal; de hecho, la noche del habemus papam Francisco le puso directamente su birrete.
Según el muy seguido blog del vaticanista Sandro Magister, es muy incierto que Francisco pueda darle el birrete al monseñor francés Jean-Louis Brugués, archivista y bibliotecario del Vaticano, otro cargo cardenalicio (como fue para el cardenal argentino Jorge Mejía).
Cuando fue secretario de la Congregación para la Educación Católica, Brugués se enfrentó con Bergoglio por el nombramiento del rector de la Universidad Católica Argentina, Víctor Manuel Fernández.
Latinoamericanos
Más allá de las designaciones "curiales", Francisco podrá hacer entrar al "club más selecto del mundo" a diversos arzobispos que están al frente de sedes cardenalicias, es decir, de grandes diócesis del mundo.
Al respecto, se considera más que probable el nombramiento del arzobispo de Buenos Aires, Mario Aurelio Poli, sucesor del mismo Bergoglio en Buenos Aires y de varios otros dignatarios de América latina, el continente donde vive la mayoría de los católicos.
En este sentido, se consideran candidatos los arzobispos Ricardo Ezzati en Santiago, Chile, y Orani João Tempesta en Río de Janeiro, anfitrión de la exitosa Jornada Mundial de la Juventud de julio pasado. Más al Norte, podrían recibir el birrete los arzobispos de Detroit y de Baltimore en Estados Unidos, y en Canadá los arzobispos de Montreal y de Quebec, según el National Catholic Reporter.
Se cree que el Papa dará más atención a los continentes africano y asiático, donde crecen las vocaciones y están muy poco representados en el Colegio Cardenalicio. Ni Corea ni Japón, por ejemplo, tienen cardenales.
En Italia, hasta ahora el país dominante, el Papa probablemente le concederá la púrpura al arzobispo de Turín, Cesare Nosiglia, pero no al de Venecia.
El patriarca de la ciudad de las góndolas es Francesco Moraglia, "exponente de esa Iglesia ligur de los cardenales Mauro Piacenza y Angelo Bagnasco que el papa Francisco parece que quiere castigar, visto cómo ha excluido tanto al uno como al otro de las congregaciones del clero y de los obispos, respectivamente", puntualizó Magister, que no descartó sorpresas.
"El cardenalato podría llegar también a pastores de diócesis que no tienen una tradición en este sentido, pero que a los ojos del Papa son merecedoras de ella", escribió el vaticanista, que indicó además que podría ser promovido el arzobispo de Perugia, Gualtiero Bassetti, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Italiana y muy estimado por Francisco.
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