
El momento del factor Lieberman
Por Mario Diament
1 minuto de lectura'
MIAMI.- Uno no puede menos que admirar el coraje de Al Gore al decidirse por el senador Joseph Lieberman para completar la fórmula presidencial demócrata. A pesar de lo que digan las encuestas, tan falibles al momento de interpretar el alma humana como el resto de las ciencias sociales, hay un riesgoso gambito en la idea de elegir a un judío practicante como candidato a la vicepresidencia, en especial cuando se va a la zaga en la carrera por la Casa Blanca.
Aunque la sociedad norteamericana en su conjunto ha progresado notablemente en su tolerancia de la diversidad, una cosa es lo que se confiesa y otra lo que se siente. Y el prejuicio es tan inherente a la conducta humana que imaginar su desaparición, particularmente en un país tan vasto, donde hasta no hace mucho el racismo constituía una política aceptada, resulta francamente utópico.
El perjuicio embozado
Es cierto que ser judío ha dejado de ser una anomalía en los Estados Unidos. Todos los alimentos declaran hoy en día si son kosher o parve (aptos o neutros, según las regulaciones dietéticas judías); la circuncisión está generalizada y ha cesado de ser una marca distintiva para los varones; las festividades hebreas reciben tanta atención en los medios como las cristianas y casi todos los comercios y dependencias municipales han adoptado la tradición de poner un candelabro de ocho brazos para marcar la festividad judía de Jánuca a la par del árbol de Navidad; y ni Jerry Seinfeld ni Steven Spielberg han sentido la necesidad de cambiar sus apellidos por Miller o Brown para triunfar.
Pero el racismo incendiario aún vive en muchos sectores y el perjuicio embozado seguramente en muchos más.
A pocas horas de conocerse la selección de Lieberman, Internet fue bombardeada de mensajes antisemitas, lo que obligó a America Online a imponer un tamiz electrónico y el presidente de la filial Dallas de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (Naacp), Lee Alcorn, una entidad negra cuya misión principal es combatir la discriminación, declaró públicamente: "Creo que debemos observar con sospecha cualquier asociación entre judíos en ese nivel, porque sabemos que su interés primordial tiene que ver con el dinero y ese tipo de cosas".
El gambito de Gore
Todo esto magnifica aún más el peligro del gambito de Gore, cuyas consecuencias se develarán en el momento en que la gente deposite su voto en noviembre.
Entre tanto, vale la pena examinar las consideraciones que obraron en esta selección, porque revelan más acerca del candidato demócrata que cualquiera de sus acciones anteriores.
Es indudable que la elección de Lieberman como su compañero de fórmula pulverizó la atención que había logrado atraer la convención republicana después de tres días de intenso circo mediático. Súbitamente, todo el mundo dejó de hablar de la fórmula Bush-Cheney para dedicarse a discutir la inesperada inclusión de un judío ortodoxo en la carrera presidencial. Con esto, Gore demostró que es imaginativo y capaz de tomar decisiones de alto riesgo, cualidades que hasta ahora nadie le reconocía.
La incorporación en su fórmula del primer senador demócrata en denunciar el comportamiento inmoral de Clinton y, al mismo tiempo, un hombre de intachable conducta, lo ayudan a contrarrestar dos de los principales cargos que se le formulan: su cercanía con Clinton y el dudoso manejo de los fondos de campaña. También lo presentan como un verdadero transgresor, un rompedor de tabúes, en un momento en que la campaña de Bush se esfuerza por presentar una imagen de diversidad que justifique el lema de "conservadurismo compasivo".
Lieberman trae a la fórmula de Gore a un candidato para quien la religión es más importante que la política (un principio muy caro a vastos sectores del electorado norteamericano) y cuyas posiciones en temas éticos y económicos están, frecuentemente, más cerca de los republicanos que de los demócratas. Estos atributos pueden resultar cruciales para la amplia franja de indecisos.
Pero frente a toda esta bonanza, se alza la gran pregunta de si la sociedad norteamericana está preparada para aceptar la idea de un vicepresidente judío, que no trabaja los sábados, usa con frecuencia kipah y sólo ingiere comidas kosher .
1
2EE.UU., Israel e Irán intercambiaron los ataques más intensos desde el inicio de la guerra y se aleja un desenlace rápido de conflicto
3Los posibles escenarios que enfrenta Irán y la “falta de estrategia” de EE.UU., según el experto europeo Bruno Tertrais
4Con la firma de Greg Abbott: actualizaciones recientes de las leyes de inmigración en Texas en marzo 2026

