Gases lacrimógenos en el Gran Bazar, decenas de muertos y el plan de escape de Khamenei: escalan las protestas en Irán
Las fuerzas de seguridad intervinieron para desalojar a manifestantes mientras crece el malestar social por la crisis económica y la represión se extiende a otras ciudades
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TEHERÁN.– Las fuerzas de seguridad iraníes dispararon gases lacrimógenos el martes para dispersar a manifestantes que coreaban consignas contra las autoridades clericales en el bazar de Teherán, según organizaciones de derechos humanos e imágenes publicadas en redes sociales.
La República Islámica enfrenta la ola de protestas más grave desde las manifestaciones de 2022–2023, desencadenadas por la muerte bajo custodia de Mahsa Amini, una joven de 22 años detenida por presuntamente violar los estrictos códigos de vestimenta para las mujeres.

Desde el inicio de las protestas, según medios iraníes que citan fuentes oficiales, 12 personas han muerto, incluidos miembros de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, dijo que al menos 35 personas murieron durante la ola de violencia, y reportó que más de 1200 personas han sido detenidas en las movilizaciones desde que comenzaron hace más de una semana.
El grupo, que cuenta con una red de activistas dentro del país sus reportes, ha sido preciso en disturbios anteriores. Entre las víctimas mortales hay 29 manifestantes, cuatro menores y dos miembros de las fuerzas de seguridad, agregaron los activistas. El gobierno no ha facilitado estadísticas ni información sobre los disturbios.

Las protestas actuales fueron provocadas por el descontento ante el aumento del costo de vida y empezaron el 28 de diciembre después de que comerciantes cerraran el bazar de Teherán, un centro económico clave.
Posteriormente se extendieron a otras zonas, especialmente al oeste, donde viven minorías de kurdos y lur. Al día de hoy, se han celebrado manifestaciones en más de 250 lugares en 27 de las 31 provincias de la República Islámica.
En el condado de Malekshahi de la provincia de Ilam, a unos 515 kilómetros al suroeste de la capital, varios manifestantes fallecieron mientras videos publicados en internet muestran lo que parecen ser las fuerzas de seguridad disparando contra civiles.
Incidentes en el bazar
La agencia de noticias semioficial Fars, considerada cercana a la Guardia Revolucionaria, informó de “concentraciones esporádicas” en torno al bazar de Teherán. Algunas de sus zonas, incluido el mercado del oro, cerraron "desde el mediodía en protesta contra el aumento de los tipos de cambio y la inestabilidad de los precios".
En imágenes del bazar en redes sociales, también se puede oír a manifestantes gritar consignas como “Pahlavi volverá” y “Sayid Ali será derrocado”, en referencia a la monarquía depuesta por la revolución islámica de 1979 y al líder supremo, el ayatollah Ali Khamenei.
Las fuerzas de seguridad dispararon gases lacrimógenos contra los manifestantes y se pudo ver humo elevándose desde el bazar mientras los manifestantes se apresuraban a dispersarse.
Irán ha registrado diversas protestas a nivel nacional en los últimos años. Debido al endurecimiento de las sanciones internacionales y a una guerra de 12 días con Israel en junio, su moneda, el rial, colapsó en diciembre, alcanzando una cotización de 1,4 millones por dólar. Las protestas empezaron poco después, y los participantes incluyeron eslóganes contra la teocracia gobernante.
El martes, el dólar se cotizaba a 1,46 millones de riales.

Comprender la magnitud de esta última ronda de protestas resulta difícil. La prensa estatal ha ofrecido poca información sobre las manifestaciones. Los videos en internet muestran un breve y tembloroso vistazo a la gente en la calle o al sonido de disparos. Además, los reporteros enfrentan limitaciones en su cobertura, como la necesidad de solicitar permisos para viajar por el país, así como la amenaza de acoso o arresto por parte de las autoridades.
Sin embargo, las protestas no parecen amainar, incluso después de que el ayatollah Khamenei dijera el sábado que había que poner “en su lugar” a los alborotadores.
Investigación en Ilam
El lunes por la noche, el presidente del país, Masoud Pezeshkian, encargó al Ministerio del Interior que forme un equipo especial para realizar una “investigación exhaustiva” de lo ocurrido en Ilam.
La presidencia reconoció también un “incidente en un hospital en la ciudad de Ilam”. Un video en internet mostró a efectivos de las fuerzas de seguridad con equipos antimotines asaltando un hospital donde, de acuerdo con activistas, buscaban a manifestantes.

La operación suscitó las críticas del Departamento de Estado de Estados Unidos, que, en farsi, el idioma de Irán, calificó el incidente como “un crimen contra la humanidad”.
“Asaltar las salas, golpear al personal médico y atacar a los heridos con gas lacrimógeno y municiones es un claro crimen contra la humanidad”, indicó en una publicación en la plataforma social X. “Los hospitales no son campos de batalla.”

Un reporte previo de Fars alegaba, sin ofrecer evidencias, que los manifestantes portaban armas de fuego y granadas. Las armas de fuego son más habituales en el oeste de Irán, a lo largo de la frontera con Irak, pero no se han proporcionado pruebas claras por parte del gobierno para respaldar las acusaciones de que los manifestantes iban armados. Ilam tiene cientos de kilómetros de frontera con Irak.
En Ilam, una provincia rural, viven principalmente los grupos étnicos kurdos y lur, y la región enfrenta graves dificultades económicas.
El plan de escape

Además de la escalada de protestas y la dura represión, informes de inteligencia revelaron que el líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Khamenei, habría diseñado un plan de escape hacia Moscú ante un posible deterioro del control interno del régimen. Según fuentes citadas por medios internacionales, Khamenei y un círculo reducido de unos 20 colaboradores y familiares, incluido su hijo Mojtaba, considerado su heredero político, estarían preparados para abandonar Teherán si las fuerzas de seguridad no logran frenar las movilizaciones o se producen deserciones en el aparato de poder.
El informe detalla que el contingente de salida contemplaría no solo la evacuación desde la capital sino también la movilización de activos, propiedades y fondos en el extranjero para garantizar la seguridad del líder y su entorno. La elección de Moscú como posible destino responde tanto a la alianza estratégica entre Irán y Rusia como a precedentes de la región, donde dirigentes en crisis han buscado refugio ante colapsos políticos.
El plan, percibido como una medida de contingencia extrema, subraya la percepción de vulnerabilidad dentro del régimen ante un descontento social que ya se extiende por más de 250 localidades y 27 de las 31 provincias del país.
En paralelo, crece el temor a una posible intervención norteamericana luego de que el presidente Donald Trump advirtiera el viernes que si Teherán “mata violentamente a manifestantes pacíficos”, Washington “acudirá en su rescate”.

Aunque sigue sin estar claro cómo y si Trump intervendrá, sus comentarios provocaron una respuesta inmediata y airada, y funcionarios del gobierno iraní amenazaron con atacar a las tropas norteamericanas en Medio Oriente. Las declaraciones adquirieron una renovada importancia después de la captura del sábado del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, un aliado de larga data de Teherán.
Agencias AP y AFP
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