Austria reforzará la frontera con Italia con una red antimigrantes
La decisión de Viena, que desafía la libre circulación en la UE, provocó una protesta de Roma; el gobierno alega que no da abasto con la cantidad de refugiados que entran al país
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ROMA.- La crisis migratoria sigue minando los cimientos de la Unión Europea (UE) y, en especial, del tratado de Schengen, que en 1985 marcó el fin de las fronteras nacionales y certificó la libre circulación de las personas en el seno del bloque.
Austria anunció ayer no sólo que volverá a imponer controles en sus fronteras, sino que construirá una barrera-red metálica en el paso del Brennero, en el límite con Italia, donde reforzará la seguridad con 250 policías y, si es necesario, también con militares.
El anuncio provocó airadas reacciones en Italia, donde se estima que desde principios de año llegaron 26.000 refugiados y que, junto a Grecia, es uno de los países de la UE más afectados por la crisis migratoria, la peor desde la Segunda Guerra Mundial.
"La hipótesis de cerrar el Brennero va descaradamente en contra de las reglas europeas, sin contar que va en contra de la historia, de la lógica y del futuro", clamó el primer ministro italiano, Matteo Renzi.
"Es inaceptable no sólo porque es contrario a las reglas de la UE sobre la libre circulación, sino que también está en contra de la lógica y el sentido común: estamos en el mínimo histórico de los flujos de cruce entre Italia y Austria", dijo el ministro del Interior italiano, Angelino Alfano, que hoy se reunirá con su par austríaco, Wolfgang Sobotka.
Fue en la ciudad de Bolzano, en el nordeste de Italia, donde el jefe de la policía tirolesa, Helmut Tomac, indicó cómo serán los nuevos controles que se implementarán en el paso del Brennero. Tomac, que prefirió no hablar de barrera, adelantó la puesta a punto de una red de 370 metros. "Se trata de una red normal y no de alambre de púas, y será levantada sólo si es necesario en caso de una imponente llegada de migrantes", precisó, al explicar que si bien se construirá una estructura, la red será "enganchada" sólo en caso de necesidad.
En la autopista que cruza el paso del Brennero, donde hasta ahora nadie debía detenerse, Austria prevé que haya cuatro carriles -dos para los camiones y dos para los autos- para poder hacer controles visuales de los medios en tránsito. Para ello, se introducirá un límite de velocidad de 30 kilómetros por hora.
"Los medios sospechosos serán desviados a una zona especial de control, reduciendo de este modo lo más posible las demoras en la circulación", dijo Tomac, quien admitió que, de todos modos, serán inevitables las colas.
El funcionario anunció también que las autoridades austríacas pedirán controles en trenes y rutas sobre territorio italiano. Si no se lo permiten, los harán de todos modos en su territorio. Por otro lado, subrayó que en el paso fronterizo del Brennero no se levantará ningún centro de acogida para refugiados.
"Los que pidan asilo serán de inmediato llevados a los centros de Innsbruck, mientras que los que no tengan derecho serán devueltos a Italia, que deberá hacerse cargo de su asistencia", dijo Tomac.
Situada en el cruce de dos principales rutas migratorias en Europa -la de los Balcanes y la que llega desde Italia-, por Austria pasaron cientos de miles de refugiados el año pasado. El país recibió a 90.000 refugiados en 2015, es decir, más del 1% de su población, sólo superado por Suecia dentro de la UE. Para 2016, Viena se fijó un techo de 37.500 solicitantes de asilo suplementarios, al alegar que sus capacidades de integración están llegando al límite.
Justamente para detener el flujo, el Parlamento aprobó ayer una controvertida reforma de la ley de asilo que prevé, entre otras cosas, la posibilidad de decretar un "estado de emergencia" que permita rechazar a posibles refugiados en la frontera.
"Claramente no me hace feliz el cierre del Brennero, pero hasta que las fronteras externas del espacio Schengen no funcionen, tenemos que darles seguridad a nuestras fronteras nacionales", dijo Norbert Hofer, candidato del Partido de la Libertad, de extrema derecha, que el domingo pasado, con el 35,1% de los votos, ganó el primer turno de las elecciones presidenciales. Ante el virtual cierre del Brennero, políticos italianos de diverso color pusieron el grito en el cielo. "El muro austríaco del Brennero representa el fin de Europa", clamó Luca Zaia, presidente de la región del Veneto, fronteriza con Austria.
"No es el camino justo, porque divide. Es la rendición de la UE y espero que las autoridades austríacas vuelvan a pensarlo", dijo, por su parte, la presidenta de la Cámara de Diputados, Laura Boldrini, que durante años fue vocera del Acnur, la agencia de la ONU para refugiados.
Muchos destacaron además el daño económico que significaría el cierre de la frontera para transportistas y empresas de la zona.
"Entendemos que algunos países tienen dificultades y sufren presiones -dijo el comisario europeo para la migración, Dimitris Avramopoulos-. Pero lo que preocupa es que se ponen en discusión Schengen y la libre circulación de ciudadanos."
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