
Afirman que la Argentina tiene una buena red de prevención
Sin embargo, subrayan que es imposible predecir cuándo se producirá un sismo
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"En nuestro país hay una buena red de prevención sísmica, que divide el territorio en zonas de alta, media y baja peligrosidad, y de acuerdo con la zona de que se trate, todas las obras de infraestructura -las casas, los edificios, los puentes, las represas- deben cumplir con determinados requisitos. En zonas de alta peligrosidad, hasta una vivienda de planta baja debe ser antisísmica; en Buenos Aires, donde la intensidad de un sismo puede ser muy baja, las obras de cierta envergadura deben tener presente el riesgo sísmico", explicó el doctor Víctor Ramos, vicedecano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigador del Conicet.
Ramos recordó que, a raíz del impacto del terremoto de San Juan, se creó en 1944 el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres), que tiene su sede en la capital de esa provincia y dirige el licenciado Mario Araujo.
Por su parte, desde San Juan, el licenciado Araujo explicó que la tarea de los investigadores de ese centro en la cadena de prevención se limita a realizar los estudios de la sismicidad sobre todo el territorio nacional para dictar normas para la construcción de obras sismorresistentes, conocidas como Reglamento Inpres-Cirsoc 103, que no son de aplicación obligatoria.
Los relevamientos del Inpres incluyen la recolección de datos sobre los parámetros, el epicentro, la magnitud y la intensidad de los terremotos para elaborar los mapas de peligro y que los ingenieros puedan utilizar los coeficientes obtenidos para catalogar las zonas según su peligrosidad.
En cuanto a la posibilidad de alertar de manera temprana a las autoridades para poder reducir las consecuencias, el licenciado Araujo fue muy claro al respecto: "Es imposible predecir estos eventos. No se puede avisar antes porque en la predicción sísmica hay más desaciertos que aciertos".
Según el experto, por cada dos aciertos hay 98 desaciertos, ya que aún no existe en el mundo un método confiable que permita predecir cuándo y dónde se producirá un movimiento sísmico.
De menor intensidad
En nuestro país, según el doctor Ramos, los terremotos suelen alcanzar los 7,5 puntos en la escala de Richter, que es la magnitud habitual de los terremotos intraplaca, que son los producidos por fallas en el interior de las placas tectónicas y tienen menor intensidad.
"Sin embargo, siempre es preciso analizar la intensidad y la vulnerabilidad: un terremoto de 7,5 en el medio de la Puna probablemente no causará graves daños, pero si ocurre en una ciudad seguramente la destruirá, que fue lo que ocurrió en Caucete, San Juan, en 1977 -puso como ejemplo Ramos-. La vulnerabilidad mide la interacción entre la gente, los bienes y dónde ocurre el terremoto."
De contar con datos de movimientos sísmicos, el Inpres informa al Ministerio de Obras y Servicios Públicos de la Nación y a las autoridades provinciales correspondientes.
Además de esta red de prevención sísmica, el doctor Ramos agregó que en la Argentina existe un plan diseñado por Defensa Civil, que tiene sus protocolos acerca de cómo actuar ante un fenómeno de este tipo.
"La Argentina está a años luz de países como la India o Sri Lanka -dijo el investigador del Conicet-. Pensemos que todas las costas que dan al Pacífico deben tener protocolos de tsunami, como de hecho ocurre con la mayoría de ellos, conectados entre sí para informarse sobre cualquier alerta."
En este sentido, el científico recordó que existen tres formas distintas de generar un tsunami: por terremotos, por el impacto de meteoritos y por el colapso de pared de volcanes.
"Por eso nuestro país, como ningún otro cuyas costas den a las márgenes del Atlántico -explicó-, tiene riesgo de tsunamis originados en terremotos. Son márgenes pasivos, sin vulcanismo ni sismicidad, en tanto que el 95% de los terremotos ocurre en márgenes activos, que tienen zonas de subducción, es decir, cuando la corteza terrestre se hunde por debajo del continente."
En cuanto a un tsunami originado por un meteorito, el especialista descalificó toda posibilidad: "Es infinitamente improbable", indicó. En cuanto al colapso de pared de un volcán, explicó que los volcanes de la Cordillera Centro Atlántica, como, por ejemplo, en las islas Azores o Ascensión, "no tienen explosiones frecuentes y, por lo tanto, no están expuestos a la probabilidad de un colapso de ese tipo".
En Chile, en cambio, siempre acecha la sombra de los tsunamis. De hecho, comentó el doctor Ramos, en 1960 y luego de un terremoto en la ciudad de Valdivia que superó los 9,5 puntos de magnitud en la escala de Richter ("Y dio origen a la creación de una nueva escala de medición, porque la superó", aclara), se originó una ola gigante del lado chileno que tardó 24 horas en llegar a Japón. Allí murieron más de 1500 personas.
En 1965, este fenómeno originó la creación del sistema internacional de alerta de tsunamis, aún en vigencia.
Sistema de alerta mundial
- LOS ANGELES (AFP).– La Conferencia Mundial de la ONU sobre la Reducción de Desastres, que se realizará entre el 18 y el 22 de enero en Kobe, Japón, será el punto de partida para la creación de un sistema de alerta mundial para prevenir los maremotos, propugnado por el presidente estadounidense George W. Bush. “Los preparativos van muy rápido en favor de la creación de un sistema de alerta en el océano Indico y sé que habrá discusiones en Kobe” sobre ese tema, declaró ayer Laura Kong, directora del Centro Internacional de Alerta de Maremotos, con sede en Hawai.
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