
El espíritu emprendedor
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Nuestro país tiene por delante en estos momentos un desafío principal y casi excluyente: volver a instalarse en la senda del crecimiento. Para eso es imprescindible que los argentinos recuperen su capacidad de iniciativa, su creatividad, su aptitud para organizar empresas, su vocación competitiva.
De ahí que haya sido un acierto la elección del lema que presidirá las deliberaciones del V Encuentro Anual de Empresarios, organizado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), que mañana comenzará a desarrollarse en Buenos Aires. "El espíritu emprendedor como motor del crecimiento" es el lema propuesto por los organizadores,
Una de las condiciones políticas y económicas que posibilitan el crecimiento de una sociedad es la existencia de un número suficiente de empresarios dispuestos a convocar y potenciar los recursos que permiten poner en marcha organizaciones productivas viables y duraderas.
El espíritu emprendedor es comparable a una planta: si no existen las condiciones adecuadas para que sobreviva, lo más probable es que se marchite y muera. En cambio, si esas condiciones básicas existen podrá seguramente crecer y dar frutos. Por supuesto, cuando se habla de "condiciones básicas" no se está aludiendo aquí a la intervención de estímulos artificiales, sino a la existencia de un sistema que otorgue libertad a los emprendedores y que garantice la igualdad de oportunidades para competir.
En una reciente investigación internacional privada -Global Entrepreneurship Monitor-, efectuada en 21 países, la Argentina figuró en el séptimo lugar según el índice de actividad emprendedora, pero apareció situada en los últimos puestos en lo referente a las condiciones que determinan que un país sea emprendedor. Lo que la encuesta señaló, en rigor, es que en nuestro país existen buenas semillas, pero no se les permite crecer.
Una de las consecuencias naturales del resurgimiento del espíritu emprendedor en una sociedad suele ser el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, de fundamental importancia en la búsqueda de una solución al problema del desempleo. Pero en lo que hay que pensar en estos tiempos es en una Pyme integrada al mundo, tecnológica y profesionalmente actualizada, con una apertura mental diferente de la que imperó en otros tiempos en la Argentina. Y para eso es imprescindible crear las condiciones básicas que le permitan a esa empresa mediana o pequeña salir adelante.
Asimismo, hará falta un cambio de mentalidad frente a lo que se conoce como la "cultura del fracaso". En los Estados Unidos quiebran todos los años miles de pequeñas empresas, pero al mismo tiempo se crean muchas otras. Y siempre son más las que se crean que las que quiebran. Es que el haber fracasado en un emprendimiento no genera -a diferencia de lo que ocurre en la Argentina- desaliento o vergüenza social. El empresario Pyme debe tener en cuenta que aunque su empresa fracase él siempre puede y debe sobrevivir como empresario y volver a empezar.
Un ámbito en el que están surgiendo nuevos emprendedores es el de las organizaciones sin fines de lucro, conocido como sector social. Periódicamente aparecen en ese sector nuevos emprendimientos, a través de los cuales se forman profesionales que aprenden a conducir y a manejar con eficiencia los recursos que se les confían. Esos nuevos emprendedores deberían recibir apoyo del Gobierno y del ámbito empresarial. Es necesario destacar, en ese sentido, el papel de la educación como fuerza motivadora del espíritu emprendedor.
Las iniciativas de los sucesivos gobiernos para apoyar a las Pyme suelen exhibir un alarmante divorcio entre lo que proponen teóricamente los planes de apoyo y las exigencias que plantea la realidad. El emprendedor tropieza a veces con obstáculos para acceder al capital derivados de la existencia de normas y regulaciones burocráticas que podrían evitarse o atenuarse, incluidas las de carácter tributario. Pero, sobre todo, se padece la falta de políticas públicas que aseguren la estabilidad de las reglas de juego y que fomenten la creación de empresas como motor del crecimiento.


