Una familia tipo necesitó en noviembre casi $400.000 para no ser pobre
La canasta básica total, que se usa para medir la pobreza, aumentó 13,1%, mientras que la canasta básica alimentaria, que sirve para delimitar la indigencia, subió 15,2%; ambas crecieron más que la inflación
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Noviembre sigue dando números rojos en lo que a costo de vida se refiere. Luego de conocerse que la inflación fue de 12,8%, llegó otro dato preocupante: en el anteúltimo mes del año, una familia tipo necesitó $390.456 para no caer en la pobreza, y $185.050 para no ser considerada indigente.
Es que si la inflación está por las nubes, más lo están la canasta básica tota (CBT), que sirve justamente para medir la pobreza, y la canasta básica alimentaria (CBA), que se usa para delimitar la indigencia. La primera de ellas aumentó 13,1% en noviembre, mientras que la segunda se incrementó 15,2%. En igual mes el alza del índice de precios al consumidor (IPC) fue de 12,8%.
Estas cifras fueron publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que además informó que las variaciones de la CBT y de la CBA resultaron de 167,5% y 189,1%, en términos interanuales, y acumulan en el año incrementos de 156% y 175,4%, respectivamente. En las dos mediciones también ambas canastas exhiben un alza superior a la inflación, que fue de 160,9% en los últimos 12 mees y 148,2% en el acumulado del año.
El dato podía entreverse ya en los número finos de la inflación de noviembre, mes en el que hubo una fuerte suba de Alimentos y bebidas no alcohólicas (15,7%) –con las mayores incrementos en aguas minerales, bebidas gaseosas y jugos; frutas, y verduras; tubérculos y legumbres–, un rubro que impacta de lleno en la evolución de las dos canastas.
Con este incremento, se agravará el problema de la pobreza y la indigencia en el país. En este sentido, el nowcast elaborado por Martín González Rosada, economista de la Universidad Torcuato Di Tella, proyectó una tasa de pobreza de 42,6% para el semestre comprendido entre junio y noviembre de este año.
Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina, de la Universidad Católica Argentina (UCA), señaló que esto implicará un aumento de la pobreza, teniendo en cuenta que el salario mínimo es de $150.000 y que incluso muchos trabajadores ganan menos que eso. “Los ingresos acompañaron mínimamente el alza de precios, pero siempre por debajo. Desde 2016, todos han perdido. El promedio de las remuneraciones cayó 20%. El de los privados y públicos bajó un 15% y el de los no registrados, un 40%”, explicó el especialista.
Salvia destacó que, más allá de las políticas compensatorias que se implementaron, como el bono a jubilados, la reducción del impuesto a las ganancias o la devolución del IVA, el shock inflacionario de los últimos meses hizo mella en el bolsillo de los argentinos y eso se verá traducido en más pobreza, que terminará el año en 45%. “Que la cifra no sea mayor se debe a que el sector informal pudo crear oferta de bienes y servicios, gracias a que existe una circulación monetaria muy dinámica, debido a la inflación. La tasa de empleo informal supera el 15/20% más un 30% de mayor regularidad pero no registrado al fin”, subrayó.
El economista Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica, dijo que se esperaba una fuerte suba en la canasta alimentaria dado que la tasa de aumento en el precio de los alimentos y bebidas se duplicó en noviembre. “En diciembre estamos viendo aumentos superiores, que se explican tanto por la liberalización de precios como por el salto en el precio del dólar”, señaló.
Caprarulo explicó que, a diferencia de otros sectores, en la formación de precios del sector de alimentos influía más el tipo de cambio oficial que las cotizaciones paralelas. “De esa forma, el fuerte aumento en las canastas básicas va a empujar la pobreza y la indigencia al alza en los próximos meses. Las medidas de compensación del Gobierno como la duplicación del valor de la AUH y el 50% de aumento en la tarjeta Alimentar posiblemente no sean suficientes para revertir ese resultado”, opinó el economista.
Así como una familia tipo de cuatro integrantes (compuesta por un varón de 35 años, una mujer de 31 años, un hijo de 6 años y una hija de 8 años) necesitó $390.456 para no ser pobre y $185.050 para no ser indigente, un hogar de tres integrantes debió tener ingresos por $310.849 y $147.322, para no caer en esas categorías.
En tanto, un adulto necesitó $126.361 para no ser pobre, y $59.887 para no ser indigente. Por último, una familia de cinco integrantes (compuesta por un varón y una mujer, ambos de 30 años, y tres hijos de 5, 3 y 1 año), debió tener ingresos por $410.674 y $194.632, respectivamente.
Las perspectivas no parecen ser las mejores para el futuro inmediato. La economista Guadalupe Birón, de la consultora Empiria, analizó: “Con la inflación proyectada en torno al 25%-30% para diciembre, la CBT para un hogar de cuatro integrantes podría ubicarse en torno a los $490.000″.
Por su parte, Ana Viganó, economista del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), comentó que es de prever que la tendencia de aumento de las canastas se intensifique aún más con los recientes aumentos en supermercados y combustibles. “Además, también se esperan aumentos en prepagas, y servicios públicos, por la reducción de subsidios a la energía y al Transporte”, indicó.
Esta situación, agregó Viganó, es especialmente complicada para los sectores más vulnerables, que tienen muy pocas posibilidades de cubrirse contra la inflación y que además consumen casi todo su ingreso en necesidades básicas, cuyos precios son los que más están aumentando. “En este marco, es de esperar un nuevo aumento en la pobreza y en la indigencia. Para el año que viene se estima una inflación incluso superior a la de este año, por lo que nuevamente se se profundizará este problema social”, concluyó la economista.
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