
Un mensaje danés detrás de los ladrillitos
La compañía que creó uno de los juguetes más emblemáticos tiene origen danés y fue fundada por un carpintero, cuando montó su propio taller. Desde allí, fabricaba y vendía juguetes de madera.
Hoy, a más de 80 años del comienzo de aquel proyecto familiar, es uno de los tres fabricantes de juguetes más grandes del mundo en términos de ventas. Y, además, pese al crecimiento, la empresa sigue en manos de la misma familia que la fundó.
Todo comenzó en Dinamarca, en el año 1932, cuando un hombre llamado Ole Kirk Kristiansen puso en marcha un pequeño taller de carpintería, con el objetivo de fabricar y vender juguetes de madera.
Fue en aquel momento que el carpintero danés eligió un nombre que aun hoy plasma el ideal de la compañía. Para ello, abrevió y juntó dos palabras danesas, "leg godt", que en castellano significa "jugar bien".
De esta manera, no sólo nacía una de las fábricas de juguetes más importantes del mundo, sino también, una palabra que millones de niños aprenderían a decir, sin importar el idioma que hablasen: "Lego".
Los famosos ladrillos de plástico que todos conocemos llegarían al mercado décadas más tarde, recién en 1958. Y desde aquel entonces, aquellos bloques que pueden unirse infinitamente gracias a los tubos que tienen, pasaron a ser parte del recuerdo de miles de adultos de todas partes del mundo. Y hasta fueron premiados como "El juguete del siglo" en dos oportunidades.
Pero los ladrillitos de Lego no son sólo cosas de chicos. Además de ser un clásico de la infancia, este juguete inspiró a cineastas y hasta fueron el punto de partida para la creación de videojuegos, que no sólo disfrutan los niños, sino también, los adultos.
Actualmente, la compañía que fue creada por aquel carpintero llamado Ole Kirk Kristiansen se encuentra en manos de su nieto, luego de que hubiera sido heredada por su padre.
Y Lego sigue siendo hasta hoy uno de los motivos por el que miles de chicos pueden seguir jugando bien.






