
Tittarelli: una pelea con ribetes políticos
Conflictiva venta de la bodega
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La Justicia deberá decidir si la reciente subasta del 70% de la empresa mendocina Tittarelli Vitivinícola y Olivinícola SA (VOSA) fue legal o no. La clave radica en quién era el dueño de esta bodega fundada por la familia Tittarelli en 1915, adquirida por el fondo Sabores Argentinos (entre cuyos accionistas figuran Santiago Soldati, Adolfo Sánchez Zinny, Luis Otero Monsegur y Horacio Picado) en 1998, rematada por Enrique Tittarelli el 7 del actual y cuyo 10% quedó en manos de su abogado, el ex ministro menemista Raúl Granillo Ocampo.
Sabores anunció que el viernes pasado presentó una denuncia penal y comercial en Mendoza –donde no pudo ser confirmada la información– y prometió radicar otra en Buenos Aires contra Enrique Tittarelli, Granillo Ocampo, la escribana de José Luis Manzano y el presidente del Mercado de Valores de Mendoza, Jorge de la Reta, por presunto fraude. Tittarelli alega que recuperó y vendió la empresa en buena ley.
Sabores Argentinos, con sede en las islas Vírgenes, había comprado mediante la sociedad Sabores Americanos Limited la tradicional bodega Tittarelli VOSA, cuyo 30% pertenecía a Luis Tittarelli y el 70% a su hermano Enrique. Luis recibió su paga, pero no Enrique.
En enero de 2000, Sabores ofreció a Enrique Tittarelli saldar la compra –por 3.110.000 dólares, el valor del 70% de la bodega– en cuotas. De ese modo, el fondo se comprometió a pagar su parte en la compañía de vinos y aceitera en cinco desembolsos de 622.000 dólares. Enrique Tittarelli declaró con tranquilidad que jamás cobró un centavo. Fuentes del fondo de Soldati admitieron que fue así.
La garantía de pago era el propio 70% de Tittarelli VOSA, el mismo que Sabores le había comprado a su antiguo dueño. El contrato establecía que la falta de pago daba derecho al acreedor a ejecutar extrajudicialmente la prenda, tal como se hizo.
El 70% de Tittarelli VOSA, una empresa valuada en $ 10 millones pero con un pasivo de $ 8 millones, se subastó por sólo $ 91.000. La compró Jaime Garbarsky, que transfirió las acciones a Nextrade Management, una sociedad formada por él, Alejandro Cahiza, Granillo Ocampo (tomó el 10% como honorarios por ser el abogado de la venta) y una mujer, que el ex ministro no identificó. En Sabores sospechan de una operación fraudulenta por su precio. “Ellos estaban en la subasta y no ofertaron más”, retrucó Granillo Ocampo.




