
Software: Brasil ya tiene ley
Una norma considera evasores fiscales a quienes piratean programas
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SAN PABLO.- El Congreso brasileño apretó "enter" y aprobó finalmente una ley para proteger los derechos de propiedad intelectual de los fabricantes de programas de computación.
Inédita en América latina, la característica más relevante de la norma es la de convertir automáticamente en evasor fiscal a todo "pirata informático".
La idea se basa en simple sentido común: quien copia software y lo vende, obviamente no está pagando impuestos por el producto.
Según dijo a La Nación el director de Antipiratería de la Asociación Brasileña de Software, Rodolfo Fischer, "el gobierno perdió en 1997 un total de 900 millones de dólares en impuestos no cobrados sobre software pirata vendido".
Las penas para quien comercialice programas sin pagar los derechos, según la ley, serán de uno a cuatro años, más multa. Iniciado el proceso por evasión, las penas se pueden elevar hasta diez años.
"La ley es muy positiva. A partir de ahora, si alguna autoridad advierte la presencia de software pirata en un comercio, la policía puede actuar de oficio sin la necesidad de una denuncia judicial. Al ser implícitamente un delito de evasión fiscal, deja de ser de acción privada para convertirse en un crimen de acción pública", explicó Fischer.
La norma puede ser un ejemplo para los proyectos que desde hace varios años se tratan en el Congreso argentino. Una editorial de este mismo medio apuntaba el viernes pasado la impunidad de la que goza la piratería informática en el país. La opinión se basaba en un fallo de la Corte Suprema que declaraba que la copia no autorizada de software "no constituye delito penado por la legislación argentina".
Algo similar ya dijo la Organización Mundial de Comercio cuando lanzó el Acuerdo sobre Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados al Comercio (Trips). En ese acuerdo de 1995 se le dio a los países en desarrollo -como la Argentina y Brasil- cinco años para regularizar su situación. Con esta ley el Brasil ya queda a salvo de sanciones. La Argentina tiene dos años más para ponerse a tono con el tratado.
En los pasillos de la Cámara, en Brasilia, nadie niega que también influyeron algunas presiones norteamericanas para que la ley fuese aprobada de una vez . "Todos conocemos el Informe Anual de los Estados Unidos, en que se analiza la situación de 70 países. A nosotros todos los años, en abril, nos pegaban´ con el asunto del software", dijo un diputado del oficialista PSDB que pidió reserva de su nombre.
La ley había estado dormida durante dos años en el Senado, pero en la última semana fue aprobada por las dos Cámaras, en reunión extraordinaria. Comenzará a regir a fin de este mes.
Medio siglo de ventaja
Eso es lo que la ley estableció para el software como plazo de protección de los derechos autorales. Es lo mínimo que establece la OCM. El plazo supera con amplitud el tiempo de vida de cualquier programa informático.
Las obras no necesitarán ser registradas y los derechos intelectuales serán extendidos a los extranjeros domiciliados en el exterior, siempre y cuando el país de origen conceda derechos equivalentes al software brasileño o extranjero hecho en el Brasil.
La reglamentación aprovechó también para eliminar una serie de tramitaciones burocráticas que las empresas extranjeras debían cumplir para comercializar el software en el país.
Según la norma, si un programa es desarrollado por un empleado dentro de una empresa que lo contrató para desarrollar tal producto, los derechos autorales pertenecen a la empresa. Ahora, si el empleado desarrolló el programa, pero su contrato de prestación de servicios no incluía esa tarea, los derechos son todos del trabajador.
Según Fischer, esta nueva legislación es una bendición para la industria nacional. "Antes, los productores brasileños debían luchar contra las poderosas empresas extranjeras y contra la piratería. Ahora uno de sus competidores se volvió ilegal".
Ganancia para el Gobierno
Un estudio de la consultora Price Waterhouse asegura que si para el 2000, Brasil consiguiese bajar esa cifra hasta el 27 por ciento, el gobierno recaudaría 1000 millones de dólares en concepto de impuestos y tasas de importación. Obtendría también 70.000 nuevos puestos de trabajo para esta industria.
Ese 27 por ciento es el índice de piratería en los Estados Unidos, lo que demuestra que es imposible llegar a un índice 0 de copia ilegal de software.
Con esta ley, Brasil se termina de "poner en regla" frente a los derechos de autor y creación. El mismo día en que la ley del software fue aprobada, también recibió sanción una ley de derechos autorales, que actualiza una vieja norma de 1973 y protege libros, fonogramas, y otras creaciones artísticas. La ley de software deberá remitirse a esta norma en los casos en que precise argumentos.
Ya en 1996, Brasil había aprobado su ley de propiedad industrial -para patentes, diseños industriales y marcas-. El año último sancionó una ley de cultivos, para proteger los derechos de los creadores de mejoramientos -genéticos o no- de productos agrícolas.
Ilegalidad en la mira
SAN PABLO.- Las penalidades para el usuario de software pirata son bajas -6 meses a 2 años, o multa-. El usuario hogareño de programas "truchos" no forma parte del espíritu de la ley, que visa atacar la ilegalidad en la producción y venta del programa pirateado.
"Es como las legislaciones modernas contra las drogas, que tienen penas blandas contra el usuario y duras para el que vende", ejemplificó Fischer, consejero de los productores brasileños de software.
Según estimaciones de Microsoft Brasil, el 68 por ciento del software que se comercializa en el país es pirateado. Si bien la cifra es grande, tiene una dimensión bastante menor que ese 80 o 90 por ciento de piratería que acusa Microsoft Argentina.
"En 1989 nosotros estábamos en el mismo nivel que la Argentina hoy -dijo Fischer-. A partir de ese año comenzamos a realizar denuncias y acciones de aprehensión junto con las autoridades. A partir de ahí el índice fue cayendo año tras año, hasta el 68 por ciento que tenemos hoy."
Según dice, las expectativas son que con la ley, en el primer año, la proporción de piratería caiga al 55 por ciento.






