
Sin solución en la crisis del transporte de larga distancia
El Gobierno dice que el sector tiene problemas de legislación y que debe analizar propuestas.
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Tarifas por debajo de su nivel histórico, caída en la venta de boletos y una sobreoferta de servicios para una demanda que se contrae cada día son para los empresarios los agujeros negros del transporte de pasajeros de larga distancia.
El Cóndor, la tradicional y más antigua empresa nacional de larga distancia, que recorre las rutas del país desde hace 60 años, anunció que entró en convocatoria de acreedores después de acumular un pasivo de 22 millones de dólares. Mientras que en 1995 la facturación por venta de boletos fue de $ 72 millones, en 1999 apenas tocó los 45 millones.
Con esta firma, ya suman 20 las compañías que se encuentran en idéntica situación y nueve más son las que no pudieron salvarse de la quiebra. La última herida de muerte fue La Internacional, que unía Buenos Aires con provincias norteñas, además de llegar hasta Bolivia y Paraguay.
Según la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (Aaeta), una de las dos cámaras de larga distancia existentes, el 60% de las compañías que salen desde Retiro está en problemas, y no hay indicios de que el escenario se revierta en el corto plazo.
"La situación es gravísima y estamos en plena ebullición. Ante este panorama, el Estado no tiene que salir a apagar incendios, sino trabajar a futuro", dijo Jorge Maihlos, directivo de Aaeta.
Soluciones se buscan
En tanto, desde la Subsecretaría de Transporte Terrestre, que dirige José Carballo, admiten que se están "solucionando temas específicos que dejó la gestión anterior y que eran verdaderas bombas de tiempo". Esa fue la respuesta de un asesor del funcionario -que solicitó no ser nombrado- cuando La Nación le preguntó qué solución tenía el Estado ante el conflicto. "Cuando llegamos nos encontramos con medidas atadas con alambre; entonces, mientras tenemos que solucionar problemas que van surgiendo, también tenemos que trabajar en una propuesta conjunta, para el largo plazo."
Lo cierto es que hasta ahora no hay ninguna medida concreta. Lo único que acordaron empresarios, funcionarios y el sector sindical es que por el término de un año, a partir del 20 de julio último, no se producirán despidos ni convocatorias de acreedores, según informó el asesor.
Es que algunos opinan que en el último tiempo las empresas tomaron como hábito presentarse en convocatoria como maniobra para conseguir medidas cautelares que las amparen, más que por problemas financieros reales.
La lista de compañías que tienen sus cuentas en rojo está integrada por TATA, Central El Rápido, Empresa Panamericano, Expreso Paraná, El Trébol, Atahualpa, El Tala, Río de la Plata, Ablo, Colta y General Urquiza, entre otras. A ese grupo se unen ahora El Cóndor y La Estrella, aunque Maihlos descartó cualquier tipo de manejo turbio. "No se puede hablar de especulación. Muchas de las que entraron en convocatoria quebraron. Si fuera una maniobra habrían salido a flote, pero no fue así", consideró.
Las empresas Liniers, Antón, La Estrella (de Tucumán), La Puntual, Expreso Argentino, Pampa y más recientemente Micromar y Chevallier son algunas de las que quedaron fuera del camino.
En los últimos tres meses, según Aaeta, la caída en la venta de pasajes llegó al 20%, hecho que provoca que los ómnibus salgan de las dársenas sólo con el 35% de su capacidad total cubierta. Por caso, un empresario contó que en las recientes vacaciones de invierno hubo una baja del 30% en la venta de boletos a Mar del Plata, cuando en la temporada anterior hubo que adicionar unidades.
Precios en caída
Para Juan Carlos Vázquez, también de Aaeta, la recesión que se instaló en el país provocó una drástica caída en los ingresos de las firmas y, en consecuencia, ocasionó una restricción en la incorporación de servicios.
A la disminución se suma lo que ellos denominan "tarifas predatorias", como el valor del pasaje a Mar del Plata, que cuesta hoy 18 pesos, cuando debería rondar los 30. Para llegar hasta Posadas, en tanto, se deben pagar 20 pesos.
"La desregulación que se aplicó en el 92 fue terrorífica, porque destruyó el sector. Hoy hay una sobreoferta tremenda que lleva a que existan tarifas ilógicas. El Estado tendría que ver cómo se achica el sector", consideró Maihlos. Sobre este escenario, la Subsecretaría de Transporte Terrestre (que depende del secretario Jorge Kogan) aseguró que iniciará un estudio para conocer la demanda real y reordenar las trazas que hoy explotan alrededor de 130 empresas.
Quieren a La Internacional
La Internacional, la última empresa que quedó en la banquina, intenta ser adquirida ahora por una unión transitoria de empresas, entre las que se encuentra Flecha Bus (que adquirió dos meses atrás, por 22 millones de dólares, a la quebrada Chevallier).
La UTE conformada por compañías agrupadas en la Cámara Empresaria de Larga Distancia (Celadi) -que no respondió a las reiteradas llamadas de La Nación - presentará una propuesta al Gobierno para quedarse con las rutas que cubría esta empresa.
Esa UTE se comprometió a absorber a los 300 empleados de la línea, a quienes se les dio un anticipo de 600 pesos para aquietar los ánimos mientras dura la negociación, tras la huelga por 29 horas que paralizó Retiro el 13 de julio último y que dejó varados a 40 mil pasajeros.





