
Hollywood entra en la era de la IA
La tecnología ya desempeña un papel, de manera silenciosa, en prácticamente todas las etapas de la realización cinematográfica
7 minutos de lectura'
La inteligencia artificial es un tema delicado en Hollywood. El resentimiento por la posibilidad de que la llamada IA generativa se utilizara para escribir guiones y crear réplicas digitales de actores fue una de las principales causas de las huelgas de 2023.
Desde entonces, muchas figuras de la industria siguieron manifestando su rechazo a la tecnología. Kane Parsons, director de la exitosa película Backrooms, dijo recientemente que, si pudiera, “chasquearía los dedos” para hacer desaparecer la IA. Christopher Nolan, responsable de la nueva adaptación cinematográfica de La Odisea, la describió como un “caballo de Troya” y sostuvo que conviene mirar con escepticismo las motivaciones de quienes la promueven. En mayo, Amazon MGM aprobó una serie animada asistida por IA llamada Punky Duck. Dos días después, su director abandonó el proyecto tras recibir amenazas de muerte.
Sin embargo, detrás de escena la IA ya desempeña un papel cada vez más importante en todas las etapas de la producción cinematográfica: desde el desarrollo de guiones y la planificación del rodaje hasta la generación de imágenes y la edición.
En marzo, Netflix adquirió InterPositive, una productora especializada en IA liderada por Ben Affleck, por casi US$600 millones. El mes pasado, la plataforma informó que utilizó inteligencia artificial en la creación de alrededor de 300 títulos solo este año. En junio, Google DeepMind invirtió unos US$75 millones en A24, el estudio detrás de Backrooms, como parte de una alianza de investigación para desarrollar herramientas de IA.

Hasta ahora hay pocas señales de que la IA vaya a reemplazar a los artistas en la alfombra roja, aunque la aparición el año pasado de Tilly Norwood, una actriz generada íntegramente por inteligencia artificial, provocó un breve momento de pánico. “Se necesitan grandes artistas para hacer grandes obras, y la IA no va a cambiar eso”, afirmó en julio Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix. Según él, la tecnología simplemente ofrecerá a los creadores mejores herramientas para hacer realidad sus ideas, en beneficio del público.
Peter Woodbridge, autor del libro Dream Machine, sobre IA y entretenimiento, sostiene que muchos estudios están adoptando una estrategia de “no preguntes, no cuentes” respecto del uso de la inteligencia artificial. Pero algunos cineastas son mucho más abiertos. En su última película, Young Washington, el director Jon Erwin utilizó IA para superponer un torrente de agua sobre una zanja de unos 15 metros de ancho, evitando así que los actores realizaran una escena potencialmente peligrosa. Erwin asegura que la tecnología le resulta “creativamente adictiva” y que suele quedarse despierto hasta altas horas de la noche experimentando con ella.
El primer uso de IA generativa por parte de Netflix consistió en simular el derrumbe de un edificio en la serie argentina de ciencia ficción El Eternauta, estrenada el año pasado. Su reciente documental The American Experiment incluyó 17 minutos de imágenes mejoradas con IA, entre ellas secuencias de batallas históricas que, según Sarandos, fueron producidas “el doble de rápido y a la mitad del costo” que con los métodos tradicionales.
Eline van der Velden, creadora de Tilly Norwood, mostró a este cronista cómo realizó su debut como directora: generó un clip de diez segundos en el que la policía británica arresta a la actriz virtual. La escena tardó apenas cuatro minutos en producirse, mientras que filmarla en una locación real habría requerido al menos medio día de trabajo. Aun así, aclara que harían falta varias tomas más con el software para obtener un resultado de calidad profesional.
Erwin espera que la IA contribuya a romper con la “economía insostenible” de Hollywood, donde los costos crecientes llevan a decisiones conservadoras, como la producción interminable de secuelas. Otros temen una avalancha de contenido generado por IA de baja calidad y señalan como advertencia los “microdramas” sensacionalistas que proliferan en China gracias a esta tecnología. Evan Shapiro, productor de televisión, relativiza ese riesgo: cree que el público seguirá valorando los contenidos de alta calidad.

De hecho, incorporar IA podría ayudar a los estudios a competir mejor con los microdramas y con plataformas como YouTube y TikTok, que vienen captando cada vez más tiempo de atención de las audiencias. Shapiro calcula que las personas de entre 13 y 54 años en Estados Unidos y otros siete grandes mercados ya dedican más tiempo a YouTube que al contenido producido por Disney, Fox, Paramount, NBCUniversal y Warner Bros. Discovery juntos.
Ese cambio está llevando a la industria a utilizar IA para reempaquetar sus producciones en clips breves optimizados para celulares. Social Department, una startup de Los Ángeles, ayuda a los estudios a revitalizar series antiguas fragmentándolas en escenas que luego distribuye en redes sociales. Su fundador, Jonathan Verk, destaca que la IA resulta especialmente útil para transformar videos grabados en formato horizontal al formato vertical que requieren los teléfonos móviles.
Las grandes estrellas de Hollywood también empiezan a cambiar de postura. Alexandra Shannon, de Creative Artists Agency —que representa a numerosas figuras de primera línea—, recuerda que durante las huelgas de 2023 muchos de sus clientes estaban preocupados por proteger su imagen y su voz frente a posibles abusos. Hoy, en cambio, ven oportunidades, siempre que se respeten las “tres C”: consentimiento, control y compensación.
Aun así, los derechos de autor siguen siendo un punto especialmente sensible. En febrero se viralizó un video en el que Tom Cruise y Brad Pitt aparecían peleando sobre una azotea de Los Ángeles. El clip, extremadamente realista, había sido creado con Seedance 2.0, un modelo desarrollado por Bytedance, la empresa china propietaria de TikTok.
Disney, Paramount y la Motion Picture Association enviaron cartas a Bytedance exigiendo el cese de lo que consideraban una infracción a sus derechos de propiedad intelectual. La empresa respondió incorporando nuevas salvaguardas a su herramienta de generación de video. En diciembre, Disney había firmado un acuerdo con OpenAI para licenciar personajes como Mickey Mouse y utilizarlos en el modelo de video Sora, aunque el convenio se frustró en marzo cuando OpenAI discontinuó ese desarrollo.

La creciente presencia de las grandes tecnológicas en Hollywood también favorece la difusión de la IA en la industria audiovisual. Amazon es el ejemplo más claro: además de controlar MGM, ejerce influencia a través de Prime Video y de Amazon Web Services (AWS), cuya infraestructura en la nube utilizan muchos de los grandes estudios.
Samira Panah Bakhtiar, ejecutiva de AWS, describe a la plataforma como “la columna vertebral invisible” del entretenimiento. Entre otras tareas, trabaja con Fox Sports para convertir transmisiones deportivas al formato vertical para celulares con baja latencia. La fallida serie Punky Duck recibió apoyo del GenAI Creators’ Fund, una iniciativa conjunta de AWS y MGM destinada a impulsar la adopción de herramientas de IA en la producción audiovisual.
El interés de AWS por promover la inteligencia artificial en Hollywood también puede explicarse por la enorme capacidad de procesamiento que demandan estas herramientas de video, lo que ayudaría a rentabilizar sus multimillonarias inversiones en centros de datos. Google, cuyos modelos audiovisuales Veo gozan de creciente popularidad en la industria, parece tener incentivos similares.
Aun así, seguirá habiendo resistencia. Cuando Jon Erwin comenzó su carrera en la década de 1990, filmaba con una cámara digital de US$3000, mientras que una cámara de 35 milímetros costaba alrededor de US$300.000. En aquel momento, muchos directores consagrados consideraban que el cine digital amenazaba el prestigio de su oficio. Hoy, salvo para puristas como Christopher Nolan, esa tecnología es completamente habitual.
Con el tiempo, la inteligencia artificial también podría convertirse en una herramienta más del proceso cinematográfico. En una entrevista reciente, George Lucas, creador de Star Wars, comparó a los críticos de la IA generativa con quienes, en su momento, rechazaban el automóvil porque era más peligroso que los carros tirados por caballos. “No hay nada que se pueda hacer al respecto”, afirmó. “Es el futuro”.


