
Menem vetó parcialmente la reforma laboral
Eliminó motivos de despido que podían ser considerados discriminatorios; dificultades en la creación de empleos
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El presidente Carlos Menem decidió ayer vetar parcialmente la ley de reforma laboral, eliminando algunos párrafos de su articulado que podrían originar "miles de nuevos juicios", precisó el ministro de Trabajo, Antonio Erman González, a La Nación .
La sorpresiva decisión presidencial fue adoptada a pocas horas del vencimiento de los plazos legales para la puesta en vigor de la norma, que modifica drásticamente el funcionamiento de las relaciones de trabajo en la Argentina.
La nueva ley laboral ha sido cuestionada duramente por el empresariado, y el titular de la Unión Industrial Argentina, Alberto Alvarez Gaiani, advirtió al término de una reunión con el Presidente, en la que reclamó su modificación parcial, sobre la posible pérdida de un millón de puestos de trabajo a partir de su entrada en vigor.
El veto presidencial dejó sin efecto el párrafo del artículo 11 que alude al despido discriminatorio. Se eliminó allí como motivos de despido discriminatorio los referidos a causales de nacionalidad, orientación sexual, ideología y opinión política o gremial.
En relación con el artículo 12 se suprime el párrafo final, que dispone que "las cláusulas de acuerdos bilaterales que establezcan y financian regímenes jubilatorios complementarios sólo podrán ser modificadas por acuerdos de partes".
Finalmente, respecto del artículo 15, referido a los niveles de negociación colectiva, los cambios efectuados permiten la prevalencia de convenios de empresa por sobre los del sector.
A pesar de que el ministro González recalcó que no es necesaria la reglamentación de esta ley laboral, trascendió que podrían reglamentarse algunos artículos referidos al régimen de pasantías.
El mercado laboral atraviesa actualmente por un momento difícil, en el que, a la eliminación de formas de contratación promovidas (con bajas en las cargas sociales), a partir de la nueva ley, se le agrega el estancamiento en la generación de nuevos empleos.
En lo que va del año en curso, la creación de nuevos puestos de trabajo se mantuvo en los mismos niveles que en 1997, e incluso en agosto mostró un leve retroceso del 0,1 por ciento que, según los especialistas, podría agravarse en los próximos meses.
Más problemas para la creación de empleos
En agosto comenzó a detectarse una baja en las contrataciones; analistas dicen que la nueva ley laboral, que elimina las modalidades promovidas, aumentará la falta de trabajo.
La crisis financiera está golpeando al mercado de trabajo: desde enero está estancada la generación de empleo y la tendencia es negativa, algunas aisladas empresas habrían comenzado a desprender o suspender personal y, según distintos especialistas, los índices de desocupación de octubre y mayo próximos pueden mostrar un aumento de la población con problemas ocupacionales.
Según Trabajo, el crecimiento del empleo está frenado desde enero.
Mientras que en agosto de 1997, el crecimiento porcentual del empleo respecto del mismo mes de 1996 fue de 4,3%, en agosto último ese porcentaje apenas alcanzó el 2,2 por ciento.
Comparando agosto último con julio, el empleo cayó en un 0,1 por ciento. La baja, aunque muy pequeña, advierte sobre un proceso de deterioro del empleo.
A esto se le suman datos extraoficiales que señalan un alza en el índice de despidos.
"La suba en las tasas de interés, la baja en la producción, en las ventas y en el consumo indican, lamentablemente que el índice de desocupación se va a ver afectado" dijo a La Nación , el secretario de Trabajo José Uriburu.
Además, empresarios y especialistas sostienen que con la nueva ley laboral, que deja sin efecto algunas modalidades promovidas (empleos con menos cargas sociales, llamados contratos basura por los gremios) el número de desocupados crecerá porque no se crearán nuevos empleos.
A la eliminación de las modalidades promovidas como forma de contratación, que se establece en la nueva ley laboral, la realidad le suma al sector otros factores.
"La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) del Ministerio de Trabajo muestra en agosto una alta tasa de salida (despidos, finalización de contratos a tiempo determinado y renuncias) impulsada por las bajas de contratos a tiempo indeterminado y de personal de agencias", comunicó oficialmente el secretario de Empleo, Diego Estévez.
La EIL señala que "el 54,1% de las bajas correspondieron a personal efectivo", con un alza de 6 puntos respectos del mes anterior. "También disminuyó el peso relativo de las bajas de personal con contratos por tiempo determinado (de 18,3% al 7,9%) a la vez que aumentaron las desvinculaciones de trabajadores a prueba (de 24,1% a 27,4%) y personal de agencias (de 9,4% a 10,6 por ciento)."
La semana última el secretario de Trabajo, José Uriburu, dijo: "Ahora estamos seguros de que la economía no va a crecer al 5,6%, que es el nivel que nosotros necesitamos para generar un crecimiento del empleo. Desgraciadamente va a ser bastante menos. La economía argentina crecerá alrededor del 3% en 1998", señaló.
El jueves último, en una reunión con dirigentes Pyme, el funcionario dijo en tono alarmante que "cada punto de retroceso en el PBI, significa 250.000 puestos menos. Si se estima una reducción en tres puntos, esto es 750.000 puestos menos de trabajo".
Despidos en alza
Los representantes de las cámaras y entidades que agrupan a empleadores concuerdan en que se dejó de crear empleo, aunque sólo algunos reconocen que los empresarios comenzaron a desprenderse de fuerza de trabajo.
"Hay empresarios que me han comentado que recortaron su dotación en un 10%", reconoció el asesor laboral de la Confederación General Económica, Héctor Nieto.
"No tengo datos sobre este punto. Puede ser en algunas actividades como la automotriz, en el comercio nacen y mueren empresas constantemente. Lo cierto es que desde que la propuesta de flexibilización laboral tuvo la media sanción del Senado se cortó la contratación de empleados", dijo a La Nación , el presidente de la Cámara Argentina de Comercio, Jorge Di Fiori.
"Es difícil hacer un pronóstico pero lo que se ve es que el empleo está estancado desde comienzos de año. Si a este dato se le suman los efectos de la crisis y las perspectivas inciertas de las empresas que no están tomando personal, se puede inducir que la tasa de desempleo no va a bajar. Se puede mantener en el 13,2 por ciento", dijo Nuria Susmel, economista especializada en temas laborales de FIEL.
Aldo Abram es más optimista. "El índice de desocupación rondará el 11,5%, ya que la crisis de los mercados no se verá trasladada a este sector. En todo caso los efectos de una reforma laboral incorrecta pueden hacer más perjuicio, pero recién se verá en la encuesta de mayo".
En ese mismo sentido, Susmel agregó que "a este escenario se le puede agregar los efectos de una reforma laboral que deja sin efecto varias modalidades promovidas, con lo que las espectativas son poco alentadoras, no sólo para octubre sino para más adelante".






