
Las flores de los jacarandaes
La diatriba del presidente Kirchner contra los supermercadistas genera la preocupante sospecha de que los precios se están descontrolando y de que el Gobierno está buscando chivos expiatorios. Algunos pronósticos que señalan que el índice de precios al consumidor podría aumentar cerca del uno por ciento en el mes en curso no sirven para llevar tranquilidad. Noviembre es un mes sin particulares presiones inflacionarias en tiempos de estabilidad. Fue precisamente en el onceavo mes de 1991 que el plan de convertibilidad logró bajar la inflación mensual a menos del uno por ciento por primera vez en más de 25 años. El incremento fue un por aquellos tiempos casi increíble 0,4%, que llevó en los primeros días del mes siguiente al entonces titular del FMI, Michel Camdessus, a decir que estaba complacido de estar en Buenos Aires "con los jacarandaes en flor y la inflación debajo del uno por ciento".
Los jacarandaes han vuelto a mostrar sus bellas flores en estos días, pero los primeros rigores del inminente estío no han traído la paz a los precios. Con un aumento del costo de vida cercano al uno por ciento en noviembre, diciembre y enero pueden traer sorpresas desagradables. Motivos sobran. Un aumento muy importante de la demanda interna y externa en el rubro carnes, los estacionales incrementos de consumo en torno al fin del año, el habitual aumento de precios en manzanas y naranjas, el alza del rubro turismo. No están a la vista cuáles pueden ser los rubros que puedan ayudar, con sus bajas, a contener un sobresalto del índice.
Kirchner eligió un método que le ha dado mucho rédito político, pero habrá que ver si sirve para impedir el alza de los precios, motorizada por factores incluso ajenos a la voluntad de los operadores económicos locales.
Para colmo, mencionó a Alfredo Coto como "cartelizador", una imputación vaga e imprecisa. El Presidente debería además mencionar a quienes fueron los socios de Coto en una supuesta práctica desleal que no puede realizarse en soledad. Kirchner probablemente no ha dejado pasar la oportunidad de combatir el fuego con fuego. Su ministro de Economía lanzó en la misma semana una acusación de supuestas prácticas desleales a empresas del sector de la construcción con mucho mayor fundamento -ya que hay una investigación en curso-, pero que causó conmoción interna en el Gobierno. Ahora la atención mediática fue llevada por Kirchner a otro sitio.






