
La suprema le hace frente a la milanesa
La Argentina consume cada vez más pollo; por día, se faenan 2,95 millones de aves
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Los números son enormes. Más aún, se podría decir que gigantes. El argentino promedio consume 45 kilogramos de pollo por año.
Dicho así no parece demasiado ya que para que esa cifra se promedie a fin de año habrá que haber cocinado 3,75 kilos de pollo por mes. Pero claro, todo empieza a tomar dimensión cuando aquellos primeros números se multiplican.
Una familia tipo argentina, compuesta por dos mayores y dos menores, para estar en el promedio debió haber llevado a la mesa 15 kilogramos de pollo por mes. Y así se podría seguir, justamente, desmenuzando las cifras que releva el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA).
El consumo de pollo es uno de los más cíclicos que tiene la mesa criolla. Sucede que la carne blanca se mueve de la mano de lo que pasa con el precio de la carne vacuna. Cuando sube el kilo de las carnes rojas, paralelamente sube el consumo de las carnes blancas como pollo o pescado. Los datos de 2014 fueron récord para el sector avícola. En 2013, cada argentino comió, en promedio, 40,5 kilos; en 2012, 42.

Pero escalar estos números lleva a tomar conciencia de la magnitud de la industria. Siempre según datos de CEPA, en 2014 se faenaron 726,9 millones de aves, a razón de 2,95 millones por cada uno de los 246 días hábiles que trabajaron los frigoríficos, lo que da un promedio de 341 pollos por segundo. Las estadísticas muestran que octubre fue el mes con más faena, con 65,5 millones de pollos procesados en el mes. En el otro extremo está febrero –claro que también tiene menos días hábiles– con 55 millones de aves en un día.
De acuerdo con estas cifras, cada argentino comió en 2014 alrededor de 17 pollos cuyo peso individual fue de 2,7 kilogramos. Lejos, muy lejos de aquel 2002 cuando, pese a la crisis, los argentinos comieron 24,9 kilos en promedio en el año.





