
El nuevo zar del rock tiene acento cordobés
José Palazzo hizo de Córdoba una plaza atractiva para la organización de recitales; el año pasado produjo más de 120 espectáculos
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CÓRDOBA.- Llega acompañado por una mujer y un hombre. No cualquiera. Ella, Carmen Castro, la "Negra Poly"; él, Eduardo "Skay" Beilinson. Pilares -junto a Carlos "Indio" Solari- de Los Redondos, mítica banda del rock argentino. José Palazzo es el padre de Cosquín Rock, el único megafestival del género en la Argentina. El próximo fin de semana el evento cumple 15 años. Su récord de espectadores es 130.000, cifra que espera repetir en esta edición.
La empresa de Palazzo, En Vivo Producciones, puso en marcha el año pasado 120 espectáculos, 70 en Córdoba. Habla por teléfono y repasa la agenda hasta marzo que incluye a Maná, Alejandro Sanz, Ricky Martín y La Renga. Le ofrecen un número uno internacional. "Vemos; hay que analizar la disponibilidad de lugar", contesta.
Abogado, músico, ex gerente de programación del canal de cable de su papá (José Palazzo, dirigente de la Ucedé y ex titular de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones durante el menemismo) y conductor de radio y televisión, Palazzo compite con las grandes productoras nacionales, como T4F y Fénix. Define su negocio como "regional"; convirtió a Córdoba en un escenario entre Buenos Aires y Santiago de Chile.
"Le abrimos un espacio a los rockeros y, además, generamos una plaza", comenta. Metallica pasó por Córdoba un martes y Madonna vendió 42.000 entradas en el estadio Kempes. La ciudad se convirtió en un nodo para público del noroeste, de Cuyo y parte de la Mesopotamia. Como los artistas -cuenta- les pagan a sus músicos por semana trabajada, sumar fechas les achica costos. Por año, en tickets Córdoba mueve unos 300 millones de pesos.
En su oficina -donde la mira de un cañón (una instalación artística) apunta a los sillones- admite que su amistad con los rockeros pudo ser "peligrosa", pero le rindió. "Terminamos generando hechos comerciales interesantes", apunta. Es el manager de Charly García, La Renga y Don Osvaldo, la banda liderada por Patricio Fontanet. La producción de los ex Callejeros es siempre foco de polémica.
¿Cosquín Rock deja plata o publicidad?, pregunta LA NACION. "Es un mix entre mantener la relación con los artistas y activar el vínculo con las marcas. A veces rinde, a veces no", contesta. La peor edición fue la de 2005, después de la tragedia de Cromagnon. Hubo bandas que se bajaron y otras que llegaban para tocar también en Buenos Aires y que no pudieron hacerlo porque las salas porteñas cerraron. La del año pasado -por una reprogramación por lluvia- fue "dura". Reprogramar, calcula, es un sobrecosto del 30 por ciento.
Acostumbrado a lidiar con el ego de los artistas, enfatiza: "No les niega nada de lo que pidan para arriba del escenario, pero abajo, como somos socios, les cuido la guita". Charly toca con músicos muy caros, pero es un capricho "indiscutible", dice, y añade: "No le planteo que la gente va a verlo a él y que podría salir más barato si no eligiera a esos talentosos".
Hiperquinético y pendiente de su celular, está convencido de que la producción argentina de espectáculos es "muy profesional". Chile está a la misma altura, y Uruguay y Perú van por detrás. Brasil juega en otra división por tamaño y población. Los costos locales aumentan por los traslados, los precios de las cargas y el valor muy alto para exportar e importar temporalmente equipos. Otra vez Charly es el ejemplo: "Sacar sus instrumentos a Venezuela cuesta unos US$ 90.000; mucho". El 90% de los artistas internacionales se maneja en aviones privados. "Todo suma", comenta.
"¿Si el cepo al dólar complicó? -se pregunta-. Sí. Hay artistas que recién ahora van a cobrar y tocaron hace tres meses; habrá que pagar con un dólar a 14 pesos. No sé si en otras áreas fue lógica, pero en la música fue una medida ridícula."
Los extras del rock
El Cosquín Rock nació impulsado por el histórico conductor del festival folklórico Julio Marbiz. "Cuando me lo dijo pensé que había tomado un vino de más -se ríe-. Después me enteré de que era abstemio. A la segunda edición no queríamos seguir por el estrés que genera; ese año además hubo violencia."
No duda de que el rock es el género más difícil de producir. "Hay que pelear con el artista y con el público que es exigente y problemático, siempre disconforme. No es un teatro con un acomodador; nuestra responsabilidad se extiende a la calle e incluye la limpieza, los baños químicos y los extras por seguridad." El sobrecosto por vigilancia es de entre el 30 y el 40 por ciento.
Asegura que no producirá más para público adolescente. Sufrió con Justin Bieber. "Es insoportable y las chicas, imposibles de parar, con los padres alentando atrás. A la mañana rompieron una reja del estadio, parecían barras bravas", relata.
Para Palazzo, los precios de las entradas en la Argentina están a tono con el promedio internacional. Asegura que ya no existe el artista que llena seguro: "La sorpresa puede venir por un espectáculo que te hace ganar cuando esperabas vender poco. Los que más tickets cortan son los que más venden y los más importantes tienen seguros muy altos".
La voz del interior
300
Taquilla
Son los millones de pesos que factura la plaza cordobesa a través dela venta de entradas
Posicionamiento
La ciudad se convirtió en una parada obligada para los artistas internacionales que tocan en Buenos Airesy Santiago de Chile
Plaza rockera
El Cosquín Rock se consolidó como el festival másfuerte del género, con más de 130.000 espectadores






