
Con motivo de la Expo Apícola, adonde se presentaron las últimas novedades para el sector, los productores hablaron de cuál fue el sendero que tomaron después de la polémica de los nitrofuranos
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SAN FRANCISCO.- Reina un mejor ambiente entre los apicultores. Hay una razón esencial para que así sea. Hace menos de un año el precio estaba por el suelo, a $ 2 o menos. Hoy se arrimó a los $ 4.
Ese mejor clima se trasladó a la Expo Apícola de Córdoba, cuya decimosexta edición se llevó a cabo en las instalaciones de la Asociación de Bomberos Voluntarios de San Francisco. La muestra es organizada año a año por la Revista Espacio Apícola, que dirige Fernando Esteban. En la exposición, las empresas se pusieron a tono y varias llevaron novedades, innovaciones y anuncios.
Apidan, fábrica de indumentaria para usos apícolas con sede en Balnearia, que domina las dos terceras partes del mercado nacional y exporta, tenía a parte de su gente ocupada en la atención del stand de la Expo Apícola y a otra recibiendo a los invitados a la inauguración de un nuevo salón de ventas y una ampliación de la planta fabril. Como novedad en su variada oferta, presentó en la muestra borceguíes y botas para apicultores, un rubro que le faltaba.
Por su parte, Plásticos Homero, una firma con casa central en la ciudad de Córdoba, que entre otros rubros produce envases para miel, informaba en su stand que este año celebra 25 años de trayectoria. También Apícola La Aurora, de la ciudad de Córdoba, aprovechó el encuentro para anunciar la pronta inauguración de un nuevo salón de ventas, en tanto que Adrián Jáuregui, otra firma cordobesa, a la par que mostraba su versión de calzado apícola, anticipaba que en las próximas semanas terminará de diseñar con una institución bancaria un plan de financiamiento para apicultores, con lo cual aportará una herramienta bastante rara en el sector.
Igual que estas firmas, sus pares santafesinas, bonaerenses y entrerrianas marchan por un camino de mejores horizontes después de la grave "crisis de los nitrafuranos". La caída parece haber sido superada. Al costo de muchos productores, sobre todo pequeños y por lo general recién llegados a la actividad, que quedaron en el camino.
La fórmula de Sacavino
Norberto Sacavino, que hace 47 años que se dedica a la colmenas en Colonia Castelar, en territorio santafecino limítrofe a Córdoba, comentó que "la producción de miel ha vuelto a andar más o menos bien, aunque ha habido épocas mejores".
En plena zona agrícola donde la soja y los agroquímicos que ésta necesita prácticamente no dejan lugar para las abejas, él es uno de los ejemplos que combina tres factores: pequeña propiedad -en total, 88 hectáreas, entre varias parcelas-, ganadería y apicultura. Sacavino cuenta con 1300 colmenas y una firme convicción de que éste es su estilo de vida. Ni por asomo se le ocurre sembrar la oleaginosa, lo suyo son las vacas y las abejas. Siembra al 100% pasturas para las dos: melilotus, trébol rojo, trifolio y alfalfa.
"¿Y cómo maneja la dupla?", consultó LA NACION, "dándole poca carga de hacienda al campo en verano y algo más en invierno, no más de 0,60 en verano y en invierno hasta 2 animales por hectárea. Así hemos logrado andar bien", respondió.
Arboles para las abejas
El arrinconamiento que la soja le provocó en la región a todas las demás actividades obliga a buscarle a la apicultura recursos florales no sólo por el lado de las pasturas y su combinación con la ganadería. Gabriel Vairolatti, de una empresa apícola de San Francisco, ha encarado la investigación de especies arbóreas útiles para las abejas y que aporten en momentos de carencias.
Precisamente, en el stand de la firma, se exhibían unas ramitas florecidas de un tipo de eucaliptus, el "sideroxylon", originario de Australia, escasamente difundido en la Argentina. "Lo más importante de este árbol es que hoy, primera quincena de mayo, está en plena floración", apuntó el joven. El trabajo que está llevando adelante responde al problema de la falta de reserva de polen, lo cual provoca que no haya cría para reemplazar a la abeja que se va muriendo. La alternativa "natural" es conseguirlo de especies arbóreas.
¿En qué consiste el trabajo? En precisar las fechas de floración que provean una fuente de polen ahora, en otoño. El "sideroxylon" tiene una floración muy densa, llega a los 25 metros de altura y también su madera puede ser aprovechada. "Tenemos la contra de que tarda 4 años en florecer, entonces hay que sembrar primero, hacer el plantin y esperar 4 años para que empiece la floración", señaló. Pero, por lo que está comprobando, considera que vale la pena el esfuerzo.
Uno y otro le van buscando la vuelta a la actividad. Ricardo Prieto, del Criadero Apícola Los Alamos, está celebrando el 30o. aniversario de su establecimiento familiar, que produce reinas, 6000 fecundadas al año. "Estamos en un momento de transición, venimos de un período de muy malos precios y ahora estamos recuperándonos", dijo.
-¿Cuáles los temas a los que debe prestarle atención el productor hoy?
-Tecnificarse y aumentar la eficiencia, no fijarse tanto en la cantidad de colmenas sino en la atención de las colmenas. Porque como va avanzando la soja, cada vez nos quitan más floración y rinde. Podemos tener 2000 colmenas y si no tienen de dónde recoger polen y néctar no hay cosecha y entonces tenemos 2000 problemas. El tema es, insisto, atender cada vez mejor las colmenas para tenerlas en un punto óptimo de máxima eficiencia. Por ahí va a pasar la futura rentabilidad.






