
Según ensayos realizados en Córdoba, este sistema permitió realizar un uso más eficiente de los insumos; conocer las diferencias de los suelos es clave para obtener respuestas positivas
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En un sistema agrícola son numerosos los factores que afectan la variabilidad en la productividad de los cultivos.
La variabilidad dentro de un lote de producción se resume en tres clases: natural (tipo de suelo y topografía), aleatoria (precipitaciones), y de manejo (aplicación de fertilizantes, densidad de siembra, etcétera).
La interacción entre estas tres fuentes de variabilidad genera efectos que no siempre coinciden con los límites establecidos para un lote de producción.
La variabilidad espacial natural incluye diferencias en suelos, actividad biológica y en sus procesos dinámicos, pudiendo los suelos variar espacialmente en sus propiedades tales como la capacidad de retención de agua, contenido de materia orgánica, concentración de cationes de intercambio y nutrientes, entre otras.
Por tal motivo es importante cuantificar la variabilidad de los suelos, ya que los cultivos responderán a estas diferencias con distintos comportamientos en el desarrollo y crecimiento, por lo que se justificaría aplicar diferentes prácticas de manejo.
Cuanto mayor sea la variabilidad presente dentro de un lote, podrán ser mayores los beneficios logrados con un tratamiento diferencial de las zonas, los que se pueden estimar a través de "presupuestos parciales".
El presupuesto parcial se fija en los ingresos y en los costos que cambian cuando se aplican nuevas prácticas de producción. El objetivo del presente trabajo es comparar la respuesta económica entre un manejo (densidad de siembra y fertilización) uniforme frente a un manejo variable dentro del mismo lote cuya principal fuente de variación es la concentración de sodio en superficie.
En este sentido, se realizó un ensayo de dosis variable de semilla y fertilizante nitrogenado en el cultivo de maíz en un establecimiento ubicado en Pampayasta provincia de Córdoba, durante la campaña 2004/05. Las precipitaciones promedio anuales son de 744 milímetros, el 42 % se produce en el verano.
Se determinaron cinco sitios de potencial de rendimiento diferente partiendo del mapa de rendimiento de maíz de la campaña anterior.
Una vez determinados los ambientes se procedió a la toma de muestras de suelo en forma dirigida, se tomaron seis muestras compuestas por cinco submuestras en cada punto relevado.
A partir de que el maíz necesita absorber aproximadamente 20 kg de nitrógeno y 4 kg de fósforo para obtener una tonelada de grano, con el resultado de los análisis de suelo y mediante el método del balance se determinó la cantidad de nitrógeno por aplicar como fertilizante en cada zona de manejo según tratamiento.
Los tratamientos consistieron en franjas transversales cruzando la variabilidad del lote, uno con la dosis de nitrógeno y densidad de siembra ajustados según el potencial de rendimiento esperado en cada zona (dosis variable) y un testigo con la dosis de fertilizante y densidad de siembra que usualmente aplica el productor, constante a lo largo del lote (dosis uniforme). La fuente nitrogenada utilizada fue urea y la fosforada fosfato monoamónico.
Se obtuvo el mapa de rendimiento completo para el ensayo, pero para comparar entre los tratamientos se calculó el rendimiento promedio de cada tratamiento, variable y fijo, y la diferencia de rendimiento entre los tratamientos separadamente por cada una de las zonas de manejo.
Ponderando los resultados de cada zona por la superficie porcentual que ocupa cada una, se obtiene un resultado diferencial positivo para la dosis variable, 113,82 $/ha.
Conclusiones
La utilización de dosis variable según zona de manejo aumentó el margen económico. Los resultados positivos se debieron en mayor medida a una disminución de los costos en la dosis variable más que a un mayor ingreso por mayor rendimiento, lo que implica un manejo más eficiente de los recursos.
El mayor aporte lo hizo la zona de menor potencial de rendimiento, ya que en esta el impacto de disminuir el aporte de insumos en relación a la dosis fija provocó un importante ahorro en los costos lo que generó un significativo resultado positivo en favor de la dosis variable.






