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SAN BASILIO, Córdoba.- "Esta noche para mí es un compendio de todas las cosas lindas que me han pasado en la vida, le han puesto brazos, piernas y corazones gigantes a este secundario, me hace inmensamente feliz", dijo María Josefa Porras Claro, la primera directora del Instituto Secundario Juan B. Alberdi, al cumplirse 50 años de su creación. Una carpa gigante albergó en la localidad cordobesa de San Basilio a los ex alumnos de todas las promociones, a los actuales y ex docentes, al personal auxiliar, y a las familias de todos ellos, que se congregaron para soplar a las velitas del 50° aniversario.
Ubicado a 47 kilómetros de Río Cuarto, el establecimiento alberga a estudiantes de localidades vecinas y asentamientos rurales. Nació por el sueño de la primera directora del colegio. "Es que yo veía chicos tan inteligentes que cuando terminaban el primario tenían que ir a hacer trabajos sin porvenir", contó María Josefa. En ese entonces, en una cena que compartió con personajes influyentes del pueblo, dio a conocer la idea que le quitaba el sueño. Desde ese momento, todos tomaron la creación del centro educativo como algo propio, ya que apoyar esta iniciativa permitía evitar el desmembramiento de las familias y el destierro de los jóvenes de su suelo natal.
Allí empezó la actividad de los habitantes para crear el Instituto Secundario Juan B. Alberdi. "Cuando mi hijo terminó el primario quiso ir a otro establecimiento, y me opuse porque creí que lo mejor era mantenerlo junto a su hermana, su mamá y sus seres queridos, porque el destierro después lo sufren cuando van a la universidad", contó Hugo Galarza, ex presidente de la Comisión Cooperadora. "Cuando se inició el instituto, costaba mucho conseguir alumnos. Se creía que no había que perder tiempo en estudiar, entonces mi papá junto a otros padres y salían a buscar alumnos para llegar al cupo necesario para fundar el secundario", relató Raúl Martínez, profesor de química del colegio durante 32 años. Rómulo Martínez, su padre, era albañil, y pese a no tener estudios vislumbró la importancia que la institución tendría.
Hoy, acorde con las nuevas necesidades, el colegio está terminando su nuevo establecimiento, proyectado sobre una superficie de 4000m2, con sala de lectura, archivo y hemeroteca, sala para proyección de audiovisuales, un aula taller y un salón de usos múltiples. Un verdadero orgullo para la localidad de 3000 habitantes.
La ampliación del establecimiento fue costeada gracias a la imaginación de un grupo de padres, que, como productores, comenzaron sembrando soja en las banquinas para recaudar fondos, además de contar con las donaciones de la feria Travaglia y Compañía, que aporta parte de lo recaudado en sus remates para el instituto.
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