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La cría de conejos -con miras a la obtención de carne- se ha convertido en una de las actividades más propicias a la hora de ganar mercados externos, como lo demuestra la certificación de las exportaciones del 2004: 1387 toneladas por un valor de 7.182.000 dólares.
Esta cifra indica -con respecto a los envíos del año anterior- un incremento del 266 por ciento, en lo que atañe al volumen, y del 331 por ciento en lo que toca a las divisas.
Lo cierto es que esta alternativa parece haberse convertido -como comentó Ricardo Maggi, responsable del Programa de Aves y Cunicultura del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Alimentaria (Senasa)- en "una de las actividades de granja más promisorias".
"Hay que tener en cuenta -manifestó Maggi- el hecho de que nuestro país esta libre de enfermedades que existen en otros países y también el que contemos con una serie de frigoríficos de muy buen nivel tecnológico."
Según datos suministrados por el Servicio de Sanidad y Calidad Alimentaria (Senasa) el principal destino para la carnes frescas de conejo ha sido Holanda, país hacia el cual se han registrado envíos por 529 toneladas y un valor de 2.806.000 dólares. Los otros mercados fueron Bélgica, España, Austria, Alemania y Francia.
Todo ello indica un panorama de amplias proyecciones para quienes han optado por consagrar su tiempo y su esfuerzo a la cría de este pequeño animal, cuya demanda -por parte de los europeos- crece día a día debido al alto concepto de que goza allí la carne de conejo.
Esta alta valoración -que convierte al conejo en una presencia constante de los supermercados y restaurantes del viejo continente- contrasta con el desinterés reinante en el país.
"Hoy en día -comentó al respecto Guillermo García Sarubbi, cunicultor del Criadero La Bigornia- no hay nación desarrollada donde no se fomente la producción y el consumo de conejo criado en granjas, porque son cada vez más conscientes de sus enormes propiedades nutritivas".
Sin colesterol
Se trata, explicó, de una carne blanca rica en nutrientes, sana, fácil de cocinar, de buen sabor y adaptable a todas las dietas, ya que está particularmente indicado para las personas con afección cardíaca.
"Al contrario de lo que sucede con la carne bovina -agregó- la de conejo brinda un mínimo nivel de grasa y no tiene colesterol, sin contar con que ofrece más sales minerales que ninguna otra y que mayor porcentaje provee de proteínas".
García Sarubbi -para quien resulta imprescindible la promoción del mercado interno- destacó, asimismo, el hecho de que en nuestro país la faena se elabora bajo exigencias de muy alta seguridad, dado que las plantas frigoríficas que se habilitan para carnes de conejo doméstico procesada, aplican un estricto control de Buenas Prácticas de Manufacturas (BPM) que son exigidas por el Senasa.





