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Estaba con una pata fuera del clásico Bouclette Gulch, ayer por la mañana. La yegua de Firmamento corría riesgo de convertirse en una víctima más del temporal. Carly Etchechoury, su entrenador, tenía la duda de la pista pesada para la hija de Thunder Gulch, con sus 500 kilos. Por la tarde, la decisión fue correr. El resultado, el mejor: una actuación sensacional.
La historia de Bouclette Gulch no es nada que no se haya visto en un caballo de carrera. Dos victorias al hilo en su tiempo de potranca, el año pasado; la ilusión que se desvanece en los lógicos intentos de la Polla y el Selección; otra conquista condicional clara, y un comienzo de año poco alentador: cuarta de Lady Prank en un clásico sin graduación.
Ayer había que enfrentar una yunta fuerte, clásica, de Vacación, y una coetánea, Ultima Gota Cat, de ese mismo nivel. Nada de eso achicó a Edwin Talaverano en la montura de Bouclette Gulch; tampoco a la alazana, que se adueñó de la punta rápido. La siguió Intense Look, que vino delante de Ultima Gota Cat, e Isidora, una de las integrantes de la yunta, que fue favorita.
En el codo, invitaba al optimismo el andar de la hija de Thunder Gulch y la notable Bouclette Champ. Todo lo contrario de lo que le sucedía a Isidora, a la que Pablo Falero empujaba para que se abriera a pesar de que Ultima Gota Cat estaba a su derecha, firme. La imagen pudo engañar en un momento, cuando pareció que la puntera aflojaría, pero no. Ni siquiera la lucha en la que se trabaron Intense Look e Isidora sirvió para darles a éstas la velocidad necesaria para alcanzarla. Cuatro cuerpos separaron a la ganadora de dos rivales que definieron por la cabeza, en favor de Intense Look, el duelo que terminó siendo por el segundo puesto.
"¿Y...?", le decía Juan Carlos Bagó a Etchechoury en el camino del abrazo entre ambos. "¡Qué grande!", le gritó después el dueño de Firmamento a Talaverano. El empresario no se cansa de elogiar al jockey con el que pisa el podio tan seguido. "Es el primer clásico del año; venimos un poco atrasados", continuó a pura sonrisa Bagó.
Carly explicó: "Tenía dudas en presentarla porque es una yegua pesada; ya cuando la trabajo en la cuarta pista de San Isidro [la más honda] no se siente tan cómoda. Pensé en cuidarla. Si es por Juan Carlos corre siempre, pero me deja libertad para tomar la decisión. Hablamos como cuatro veces esta mañana".
El día que había empezado con incógnitas terminó con la más agradable de las certezas.

