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Cuentan que la testosterona causó furor en los atletas de la ex Alemania Oriental, en la década del 70. Que fue en ese contexto en que se la empezó a escuchar con frecuencia. Y que hubo continuidad en los años siguientes. Pero, como todas las modas, su tiempo de fama pasó. Llegaron otras sustancias, mejores, más sofisticadas. Hasta que, en 48 horas, la semana última, la misma droga tumbó a los reyes del ciclismo y el atletismo mundial. Apareció en las muestras de Floyd Landis, ganador del Tour de Francia, y de Justin Gatlin, recordman de los 100m, y, entonces, la testosterona tuvo un revivir en la atención del mundo deportivo.
Para la mayoría, es el símbolo de la masculinidad, la hormona por antonomasia del hombre (aunque la mujer también la produce en pequeñas cantidades). "Es la hormona que segregan los testículos, y tiene dos acciones", explica el doctor Carlos D Angelo, que estuvo ocho años al frente del laboratorio de controles de la Secretaría de Deporte de la Nación. "La primera es androgénica: está relacionada con los espermatozoides, el pene, el vello y otras cuestiones sexuales. La segunda es anabólica: aumenta la masa muscular. Hay una tercera cuestión, y es que aumenta la agresividad, la impulsividad."
Pero, claro, su presencia en el cuerpo no implica doping. A los deportistas lo que les interesa es esa segunda acción, la anabólica, y por eso se la produce en laboratorios. Pero, ¿para qué la utilizan?
"La testosterona, como todos los anabólicos sintéticos, aumenta la masa muscular. Y una mayor masa implica una mayor potencia. Por ejemplo, te puede dar mayor velocidad de arranque. Por eso es explicable que se le haya encontrado al velocista", señala D Angelo, en relación con Gatlin.
Lo de Landis es más complicado. Se trata de una sustancia dopante que se administra por inyecciones o vía oral, pero que funciona sólo en el largo plazo ("La masa muscular no te aumenta con una inyección") y que se utiliza en las etapas de entrenamiento de los deportistas.
-Y si no sirve de un día para otro, ¿para qué la habría consumido Landis?
-Una explicación puede ser eso de la agresividad que te genera. Te pone en un estado de aceleración muy fuerte.
Para el Dr. Donald Catlin, máxima autoridad del laboratorio oficial AMA de la UCLA, algunos deportistas podrían usar testosterona para recuperarse más rápido. Y allí se explica algo más el caso de Landis: en la 16» etapa del Tour, llegó muy retrasado y quedó muy lejos del líder. Su única posibilidad era atacar en la jornada siguiente y sacar una gran diferencia con el pelotón. Lo hizo y eso le permitió quedarse con el Tour. Por cierto, al final de esa etapa, le hicieron el fatídico control.
Para confirmarlo, bien vale la confesión del ciclista español Jesús Manzano. Hace pocos días, le confió al diario As que le dieron testosterona en el equipo Kelme, y que enseguida sintió los efectos positivos. "Te da mucha fuerza y funciona muy bien. Te produce euforia", describió Manzano. La euforia, claro, le facilitó a Landis concretar aquella jornada que los medios calificaron de "gloriosa", pero que luego se supo ilegal.
Lo cierto es que, para D Angelo, no se puede marcar una tendencia a utilizar otra vez la testosterona. "Puede ser un repique del uso de otras épocas, pero nada más."
-Doctor, ¿qué le pasa por la cabeza a un deportista, como Landis, que utiliza una droga sabiendo que quizá gana la etapa y va a ser controlado?
-Es una pregunta muy compleja, y no tiene una respuesta única. Hay un afán muy fuerte por el triunfo. Creo que está vinculado con el estímulo económico, social, de prestigio que significa el éxito, y que borra el riesgo que hay en la acción.
O, como lo resumió Andy Rhis, dueño del equipo Phonak, donde corría Landis: "Donde hay dinero, hay doping".


