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MOSCU (De un enviado especial).– La presión no fue sólo para los de adentro; también la sintieron los de afuera. Pero a diferencia de la segunda jornada, cuando los rusos tuvieron mayor efusividad, la definición de la Copa Davis estuvo más equilibrada a partir de los vaivenes emocionales que tuvo. También hubo momentos de rispideces por cornetazos inoportunos, gritos cuando sacaban los rivales, discusiones hasta con Diego Maradona y un telón que hizo contrastar la algarabía rusa con la tristeza argentina, pese a lo cual hubo un merecido reconocimiento a la actuación del equipo.
El comienzo fue celeste y blanco, con la clase de Nalbandian. La euforia local se apagó rápidamente cuando se advirtió que el desenlace de la Copa no se produciría de inmediato. Fue entonces cuando más se sintió a la hinchada de la Legión y sobraban las promesas en las tribunas: "Te juro que si ganamos esta noche me desnudo en la Plaza Roja", dijo un fervoroso seguidor. Sin dudas, hubiese sido un lindo momento porque ello habría significado que de una vez por todas la Copa Davis viajaba a la Argentina… Lo que no estaba en condiciones de asegurarse era que el personaje en cuestión pudiese sortear el cuadro de hipotermia que lo hubiera afectado seriamente.
Pasó casi media hora desde el triunfo de David hasta que empezó el punto decisivo. Jiulia Bikchentaeva, junior rusa, de 14 años, le pidió una foto a Maradona, que estaba tomando mate. El 10 saltó de la butaca: "Me saco con cada monstruo, mirá si no me voy a sacar con vos…", dijo. A los 10 segundos, se asoma un muchacho, con la misma solicitud. "No, con vos no, dejá", le respondió. Intercedió Claudia: "No seas botón, sacate la foto". Y aflojó, ante la carcajada general.
De ahí al final dominaron la tensión, los reproches al umpire suizo Andreas Egli por el uso indiscriminado del Ojo de Halcón, cruces verbales de Maradona con un aficionado que lo acusó, sin razón, de gritar en pleno movimiento de saque de Marat y la retirada en silencio después de ovacionar a los jugadores. La última sonrisa fue rusa, pero el paso de la barra argentina, con su hincha más reconocido, quedó en el recuerdo. Hasta Micaela, la muñeca cordobesa, se desinfló de la tristeza.
"No les tenemos que reprochar nada a los muchachos, dieron todo. Me siento feliz de haber venido. Aunque perdimos, los siento más argentinos que nunca. Con estos chicos vamos a ganar la Davis", dijo Diego Maradona, el hincha más especial que tuvo el equipo argentino en Moscú.

