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Por Román Iglesias Brickles
¿Existe la vida fuera del mundo? Si alguien tuviera que responder esta pregunta tan comprometida lo primero que diría, como salvaguarda, sería: ¿de cuál? Al menos, fuera del mundo del rugby la hay. Así lo comprueba Tomás de Vedia, ahora ex wing del SIC y de los Pumas, que optó por dedicarse de lleno a la literatura y a su carrera como músico de rock. Si bien biológicamente estaba en perfectas condiciones para continuar su vida como jugador, a los 29 años su mente ya le exigía explorar nuevos horizontes. Tantos años dedicados al deporte habían colmado sus expectativas –fue tres veces campeón con el SIC, jugó profesionalmente en Saracens y London Irish de Inglaterra, y vistió la camiseta de los Pumas– por lo que le surgió la necesidad de enfocarse en su incipiente veta artística.
Al principio alternó entre el rugby, la literatura (en 2010 presentó su primera novela El ragbier poeta) y la música, pero luego decidió que para cumplir sus metas debía dejar alguna de esas actividades. Y la ovalada, que tantas alegrías y experiencias le brindó, le dio paso a sus nuevas inquietudes. "Principalmente, ya no tenía energía para entrenar tanto. Yo me lo tomo bastante en serio y si veo que no puedo hacerlo me parece que no va. También me pasó que no me quería golpear porque tenía que tocar o cosas así. Es como que el corazón te dice ‘listo, hasta acá’ y tenés que empezar con lo otro", le confesó a La Nacion.
Y agregó: "Me gustan muchas cosas y como que tocaba correrme de ese lugar, se hacían incompatibles. En un momento fueron complementarias e incluso me vino bien para escribir la primera novela. Fue jugar y escribir a la vez y promocionarlo desde ese lado como el jugador que escribe. Pero bueno, ya estoy escribiendo una segunda novela y no necesito al jugador", cuenta. Y sonríe.
Aún así, sostuvo que no será un adiós total al juego inventado por William Webb Ellis, sino que mantendrá una relación desde un lugar diferente. "Me están dando ganas de ver el rugby desde otro lado y hacer algo de periodismo (está involucrado en un proyecto en ESPN), además de escribir", reconoció De Vedia, que demostró tener ciertos contrastes en su forma de ser con la idiosincrasia del SIC, el club de toda su vida.
En ese sentido, reconoció: "Me gusta ser un poco diferente, no ir con la corriente. Ojo, muchas veces encontré cosas en común con mis amigos del SIC, pero estoy en contra de los clichés, en general. El rugby te los pide, pero ser rockero también; no tiene por qué ser así. Está bueno romper con los clichés y los moldes. Me gusta estar en ese lugar". A partir de esta decisión se le abre un camino tan grande como complicado: "Es un desafío, es como arriesgarte. A mí me gusta arriesgarme como lo hice cuando me fui a jugar afuera. Fui a ver qué pasaba y terminé jugando bien en un equipo bueno. Se trata de jugársela por lo que a uno le gusta".
Y al borde de la sala en la que se gestan las canciones de Os Gitanos, la banda que integra, reafirmó: "Yo soy súper comprometido con lo que hago. Soy, en un punto, como Forrest Gump cuando el tipo decide salir a correr o cuando pone la empresa de camarones. Yo siempre lo pienso de esa manera: jugaba al rugby y un día me levanté y me dije que quería escribir un libro".
Así, se reconoce como un luchador por sus ideales que no claudica ante las adversidades. "Trato de trabajar un montón por lo que quiero, pero no siempre lo consigo. Me quedé fuera de un mundial (Francia 2007) y era algo para lo que me había preparado desde los 15 años. Pero bueno, por lo menos lo intenté", aceptó Tomás. Y volvió a ensayar.
Cuentos de infancia
Su inspiración para la literatura que ahora lo atrapa tienen nombre y apellido. Y con estricta relación con el rugby. "El primer libro que leí fue Las pelotas delrugby son libres, del árbitro Horacio Pichot. Era un libro
de dibujos donde había historias de las pelotas que se hablaban, como de realismo mágico. Para mí era groso. Nunca fui muy lector, pero eso era lo máximo. Y mi papá me contaba cuentos de rugby", recuerda.
Además de ser una pasión que lo lleva a incursionar en las lides de los compositores y frontmans, su actuación dentro de la música tiene otras inquietudes y motivaciones. "Lo hago para correrme de un lugar. Crecí en San Isidro, uno de los barrios más ricos de la Argentina. Es para irme a un mundo del que soy medio ajeno, como la literatura o la música. No soy tan del palo. Se trata de incursionar, conocer gente, de caminar y ver qué pasa" reveló el ahora cantante. Con Os Gitanos, que está compuesto por Facundo de Vedia (hermano), Lucas y Valentina Cavallo, Marcos César e Ignacio Regusci, planea sacar a la luz el álbum debut de la banda. "Estamos grabando unos primeros temas. Estamos pensando en el primer disco para el año que viene", avisa. "No me pongo metas con la música. Es mucho sufrimiento pensar en eso. Pero… si podemos tocar algún día con Kanye West sería espectacular", bromeó el ex wing del SIC.
Tomás de Vedia se mostró agradecido por todo lo que le proporcionó la actividad deportiva, a lo largo de su vida. "Me dio una perspectiva de un mundo apasionante. Ir al club, de chico, era como el mundito. Ver a los jugadores de Primera que eran los héroes. Yo iba al colegio y mis amigos de aquella época hablaban de los súper héroes y decían Superman. Para mí era Diego Cuesta Silva y ellos ni sabían quién era", sostuvo. Su compromiso durante tantos años le otorgó un premio reservado para pocos. "Hoy eso también me trae que haya gente que me invite a dar charlas, a inaugurar una cancha en Viedma. Es un privilegio enorme que de un lugar tan lejano te tengan aprecio. O, también, que al conocerse mi decisión de retirarme me hayan mandado mensajes para que siguiera jugando. Es muy loco. Pero el mundo del rugby, con sus pros y sus contras, es un lugar que quiero", confesó.


