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Los colegas del diario Marca le acercan una de las nuevas camisetas del seleccionado. El la mira. "Es muy bonita", dice enseguida, casi con un suspiro.
Fernando Redondo regresa al seleccionado argentino tras cuatro años de una controversia que no benefició a nadie. Está contento, afirma, aunque queda claro que le cuesta mucho olvidar lo sucedido.
"La pasé muy mal. La polémica con Passarella fue desagradable", le confesó a Marca.
Dijo "la polémica" y no ingresó en detalles. No dijo "pelo largo", "pelo corto" ni nada por el estilo. "Fue algo desgastante", se limitó a agregar.
-¿Algún recuerdo en particular?
-No, no. Quiero olvidar el pasado.
No es tan sencillo. Fernando sabe que su espectacular 1998 no pudo ser coronado por una participación mundialista. Y eso le duele.
"En 1998 yo tenía gran experiencia y estaba en el mejor momento de mi carrera, pero me perdí el Mundial de Francia. Fue uno de los momentos más dolorosos."
Insistió con que su renuncia había sido una cuestión casi de honor. Y, cuando le recordaron que él ya le había dicho que no al seleccionado de Bilardo, se defendió:"Sé que aquella fue una medida muy criticada, pero lo hice por mis estudios. No me daban los tiempos para entrenarme con la selección y con Argentinos, y encima estudiar".
No quiso detenerse en Passarella, pero sí les dedicó algunas palabras a Menotti, Valdano y Maradona. Algo así: "Menotti es un maestro, y con Valdano tengo muchas cosas en común, me identifico con su fútbol. De Maradona puedo decir que, para mí, fue un sueño jugar a su lado. Siempre lo admiré".
Confesó que aún recuerda su último partido en el seleccionado, ante Rumania, allá por el Mundial de los Estados Unidos: "Siempre pienso en aquel encuentro".
Y también señaló que, aunque no haya participado en Francia 98, de alguna manera siente que él también perdió contra Holanda, en los cuartos de final. No lo dijo así, pero lo puso en evidencia con una frase:"Ahora, en Amsterdam, quiero la revancha".
Finalmente, aceptó que la convocatoria de Bielsa le sirvió como un bálsamo ante la eliminación de Real Madrid de la Liga de Campeones. "Estaba triste y el llamado de Bielsa me devolvió la alegría".
Se puso la camiseta argentina ("Es un orgullo", señaló) y sonrió. Hace tiempo que esperaba ese momento.

