

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
NUEVA YORK (Especial).- Se llama Stephen Malone. No es pariente de Karl, el jugador de Utah Jazz. Es nada más y nada menos que un fanático de la NBA. Tiene una visión clara sobre el conflicto que acaba de concluir. "Puede resumirse en tres palabras: avidez, avidez y avidez". Y, con sutileza e ironía, dio su pensamiento sobre los jugadores: "Será muy triste ver a Kenny Anderson renunciar a uno de sus ocho Mercedes". Malone (Stephen, no Karl) no está solo. Su voz cuasi-anónima representa a miles de ¿ex? adictos a la NBA...
La magia se prepara para su prueba más difícil. Esta vez no se trata de trucos de volcadas increíbles, ni de triples impactantes. La palabra clave es reconquista. Los jugadores ya saben que en la primera semana de febrero saldrán a la cancha nuevamente. Lo que no saben es si en las plateas estará sentada, pochoclo en mano, la misma cantidad de fanáticos que en los viejos buenos tiempos. Y más aún con la incógnita, por ejemplo, sobre el futuro de Michael Jordan (encima, ayer, Phil Jackson, su técnico preferido, rechazó una oferta para volver a los Bulls).
Un dato que es por demás contundente: según una encuesta efectuada anteanoche por el canal ESPN, el 83% de las personas interrogadas afirmó tener ningún o poco interés por una temporada reducida. La huelga de 189 días obligó a achicar en 30 partidos la temporada normal. Si el pasado en la mesa de negociaciones fue complicado, el futuro no parece para nada sencillo. Y los basquetbolistas lo saben: "Tenemos que estar unidos si queremos recuperar a los aficionados ", expresó Antonio Davis , de Indiana Pacers.
"No me importa que el público nos abandone. No podemos preocuparnos por su reacción. Todos hablan de los aficionados, pero nosotros no llegamos a un acuerdo precisamente por su presión", atacó Charles Barkley , de Houston Rockets. "Ninguna de las dos partes quedó contenta. El único objetivo era empezar la temporada", explicó Steve Kerr , de Chicago Bulls.
"Es un buen arreglo para ambas partes. Por suerte ya todo terminó", dijo Patrick Ewing, de New York Knicks. Palabras más, palabras menos, está claro que algo se rompió en la NBA. Como afirma Jeff Hornacek, de Utah Jazz, "no tendría nada que reprochar a los hinchas si decidieran boicotearnos".
La huelga terminó. Ahora empieza otro partido. Las pupilas de los aficionados mirarán con ópticas distintas al rectángulo y sus diez protagonistas. Una, con placer. La otra, con resentimiento.
Los basquetbolistas tienen donde buscar ejemplos. En Estados Unidos, una huelga del béisbol derivó en un pensamiento generalizado de bronca entre la gente: que los deportistas se ganen en la cancha la montaña de dinero que reciben. Claro que un basquetbolista gana casi un 80% más que un beisbolista...


