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"Suerte pibe!", le grita uno de los pocos transeúntes que lo reconoce mientras es fotografiado en la calle Florida, a metros de la oficina de su representante, Roberto Settembrini. Es que para Lucas Martín Castromán todo pasó muy rápido: no tuvo tiempo de hacerse popular en nuestro país y ya fue vendido a Lazio, de Italia, en 8.000.000 de dólares, por el 50 por ciento de su pase.
En 1998, con sólo 17 años, Marcelo Bielsa lo hizo debutar en la primera de Vélez. Al poco tiempo, por su dinámica y entrega, se lo comparó con Diego Simeone, quien debutó en el mismo club, a la misma edad, pero 11 años antes. Al año siguiente, fue citado para el Sub-20, y en diciembre último otra vez lo convocó Bielsa, pero para el seleccionado mayor que le ganó por 2 a 0 a México, en Los Angeles.
Todo fue muy rápido para el chico nacido en Villa Flandria, Luján. Con apenas 20 años -nació el 2 de octubre de 1970-, en pocas horas se sumará a la armada argentina de Lazio, integrada por Verón, Simeone, López y Crespo, pues hoy, a las 13, en un vuelo de Alitalia, viajará a Roma; de allí se trasladará a Florencia y mañana presenciará el partido entre Fiorentina y su nuevo club, en la ciudad de los Medicis.
-¿Te sorprendió el pase a Lazio?
-Y... todavía no caí del todo. La noticia me conmovió. En esos momentos estaba en Necochea realizando la pretemporada con Vélez. Creo que una vez que llegue a Italia voy a tener una sensación especial por todo lo que viví los últimos días.
-¿Te asustó el hecho de que se pagaran 8.000.000 de dólares por el 50% de tu pase?
-No sé si el término es asustarme. Me llena de orgullo porque un jugador, cuanto más se cotiza, es mucho mejor para él. Sé que me compararon con el caso de Martín Palermo, pero no tengo nada en común, pues Palermo es un goleador nato, y yo soy un volante con llegada, que no tiene mucho gol. Me enorgullece el hecho de valer tanto como Palermo, a pesar de las comparaciones que realizó el periodismo.
-¿Qué significa Lazio en tu carrera?
-Es uno de los mejores equipos en Italia, tanto en la parte económica como en la futbolística. Tiene jugadores con experiencia y prestigio, de los cuales casi todos han jugado en sus seleccionados nacionales. En Lazio debo demostrar que estoy en crecimiento, aportar lo mejor de mí: la entrega y el sacrificio.
-Cumpliste el sueño de ir a Europa, ¿ahora la meta es un lugar en el seleccionado?
-Sí, seguro. El día que deje de fijarme metas no voy a entrar más en una cancha. Primero debo afianzarme en Lazio para luego tener otra oportunidad en el seleccionado.
-¿Que te sorprendió más: tu debut en primera o este pase?
-Las dos cosas, pues no es común que un técnico confíe en un jugador tan joven, pero también me sorprendió el precio que se pagó por mí.
-¿Simeone fue el artífice de tu llegada a Lazio?
-Sé que Simeone le habló de mis condiciones a Sergio Cragnotti -presidente de Lazio-, y por eso le estoy agradecido. El es un referente mío desde que inicié mi carrera en Vélez: me gustaba verlo para aprender pequeñas cosas que uno va incorporando de cada jugador. Cuando tuve la oportunidad de conocerlo, me di cuenta de que aparte de ser un gran jugador es una mejor persona, que es lo que importa en la vida.
-¿Puede interponerse tu posición con la de Simeone?
-No creo, pues Simeone juega en una posición de volante central atrasado; a mí no me gusta defender tanto, sino atacar, pero si me recomendó sabe que no va a tener problemas; él es un referente de Lazio por su trayectoria en el fútbol.
-¿Ya hablaste con él?
-Sí. Lo llamé para agradecerle lo que hizo por mí.
-Y él ¿qué te dijo?
-Me pidió que le llevara bizcochitos de grasa.


