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El nuevo campeón del mundo, el ruso Vladimir Kramnik, es una estrella con brillo propio que ha cultivado el perfil bajo.
Nació en Tuapsé, una localidad al sur de Rusia, el 25 de junio de 1975, y mide 1,95. Su padre, escultor, fue su primer maestro y entrenador. Entre los seis y siete años cayó en sus manos un libro de Anatoly Karpov que lo marcó para siempre. Las enseñanzas del disciplinado Karpov lo fascinaron. No lo atraían los ataques, sino el juego posicional, lo que es bastante extraño en un niño, que normalmente es deslumbrado por los sacrificios de piezas. "Pero mi estilo, o forma de jugar por entonces, fue cambiando con el tiempo, a medida que cambiaba mi vida y junto con ella, mi personalidad", aclaró recientemente.
Muy pronto entró en la Escuela de los Pioneros de Tuapsé, en la que se impartían, entre otras disciplinas, clases de música y de ajedrez. A los 12 años fue trasladado a la escuela para los grandes talentos soviéticos, en Moscú, que dirigía el ex campeón del mundo Miguel Botvinnik.
Allí recibió clases de Botvinnik y de Garry Kasparov, que por entonces había obtenido el título máximo. En algunas declaraciones posteriores, Kramnik señaló que, en realidad, Kasparov no fue realmente su profesor, sino que en algunas oportunidades tuvo contactos ajedrecísticos con él.
En 1987 Kramnik obtuvo el campeonato Sub 15 de la entonces Unión Soviética; en 1990 conquistó el subcampeonato del mundo en la categoría Sub 16 y fue campeón mundial de esta misma categoría en 1991.
En 1992, con 16 años, por recomendación de Kasparov fue incluido en la selección de Rusia para intervenir en las Olimpíadas de Manila, Filipinas. Allí, Kramnik brilló a gran altura. Tanto, que logró la medalla dorada individual, con ocho victorias y un empate sobre nueve partidas. Se agregó la medalla dorada por equipos, ya que Rusia se adjudicó la Olimpíada. También integró el equipo nacional ruso en las Olimpíadas de Moscú 1994 y Erevan 1996.
Sus triunfos y actuaciones relevantes a partir de aquel 1992 son innumerables, incluso en certámenes de primer nivel. Por ejemplo, para citar sólo los de los dos últimos dos años: 3º en Wijk aan Zee 1999; Linares 1999, compartió el 2º lugar, y 1º con Kasparov en el mismo torneo de 2000, categoría XXI, la máxima; 1º en Mónaco 1999; 2º en Francfort 1999, 1º en cinco magistrales de Dortmund; y 2º, en Wijk aan Zee 2000, entre otros muchos.
Sus resultados en matches no fueron buenos: perdió con Gata Kamsky en Nueva York 1994 y cayó ante Shirov en Cazorla 1998. Por este último encuentro, Shirov hizo juicio a Kasparov porque no le reconoció su triunfo y lo reemplazó con Kramnik. Aunque no debe ser toda su culpa, sino que el patrocinante, Brain Games, no ponía el dinero si no era para el match Kasparov-Kramnik.
El flamante campeón tuvo como ayudantes en este Mundial a los grandes maestros Miguel Illescas, español; Joel Lautier, francés, y Eugeny Bareev, ruso.
