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¿Qué significa obtener el Olimpia de Plata en equitación a los 19 años? Gregorio Werthein, que hace poco se convirtió en el ganador más joven de esta distinción en el hipismo nacional, no duda en su respuesta: “Es muy gratificante; da fuerza y te alienta a hacer méritos para volver a ganarlo”.
Gregorio empezó a montar a los siete años en el parque Burnett, en Punta del Este, como un pasatiempo durante el verano. Al principio fue una diversión, pero luego continuó montando cuando volvió de las vacaciones. “Cada vez me enganchaba más. Ahora es un deporte que forma parte de mi vida y que practico con dedicación.”
En el repaso de los cuatro profesores que Werthein ha tenido en su carrera hasta llegar a la categoría máxima, señaló: “Gerardo Minuzzi me enseñó los primeros pasos; y también que siempre hay que salir a ganar. Me entusiasmó mucho con el deporte”. Minuzzi fomentó la participación del joven en los Campeonatos Sudamericanos de Children (menores de 14 años), sus primeras actuaciones internacionales, en las que se adjudicó seis medallas. Después llegó Hugo Dircie. Aunque estuvo sólo un año con él, lo ayudó a Gregorio para avanzar en su aprendizaje.
“Martín Mallo es un crack. Me transmitió conocimentos técnicos que hoy me sirven para saltar en el nivel máximo. Me ayudó a pulirme y le debo mucho de lo que hoy sé”, reconoció Gregorio.
El joven jinete es muy amigo de Martín Dopazo, su actual coach. “Lo considero un hermano mayor, que me enseña algo nuevo todos los días. Es un gran jinete, con una humildad admirable; en el futuro va a lograr muchos triunfos importantes”, aseguró.
Gregorio, que tiene entre sus éxitos dos victorias consecutivas en la Copa de Presidente, el Gran Premio de la República Argentina y la actuación en el Campeonato Mundial de España, para nombrar sólo algunos, también recuerda con cariño a los caballos que lo acompañaron en los logros: “El Capricho Calwaro es el que mejor me anda hoy en día, pero Apolo, Franco y Pamina también me dieron lo mejor de ellos”.
Reserva un capítulo aparte para El Capricho Jemillión (“Un fenómeno”, dijo el jinete) con el que ganó el Gran Premio Automóvil Club Argentino, prueba clasificatoria para la Copa del Mundo en el concurso internacional del Haras El Capricho. “Recién había empezado a saltar en las pruebas grandes y ganar en casa, en el concurso que organizó mi padre, fue muy emocionante”, dijo con una sonrisa que le iluminó la cara.
Al preguntarle sobre sus virtudes como jinete se toma su tiempo y, cuando responde, lo hace con los pies sobre la tierra: “Siempre pienso en positivo; intento ganar aunque no me salga. Siempre estoy predispuesto a aprender”.
Opina que le falta madurar para manejar mejor ciertas situaciones y presiones. Como ejemplo menciona el doble recorrido en el Campeonato Mundial, donde fue el participante más joven. “Había finalizado la primera rueda sin puntos en contra; en la segunda, me faltaban tres vallas para clasificarme entre los mejores 25 y pasar a las semifinales, pero perdí la tranquilidad y no pudo ser. Si me eligen para el equipo nacional que participará en los próximos Juegos Panamericanos, seguramente manejaré mejor este tipo de presiones”, recuerda el joven.
Divide su tiempo entre la facultad, donde cursa el segundo año de economía en la UBA, y los caballos. Gregorio tiene bien en claro las prioridades: “La facultad es una obligación que tengo que cumplir; la equitación es un hobby que practico seriamente”. Confiesa que a veces preferiría salir más con su novia, Daniela, o con amigos, en lugar de practicar tanto tiempo, pero no se queja: “Elegí este deporte porque lo amo y algunos sacrificios hay que hacer. Igual, la gente que me rodea me apoya y me acompaña”.

