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ASUNCION (De un enviado especial).- Su historia se relaciona con el poder y con la violencia. Sin embargo, se desconoce a ciencia cierta si tienen el respaldo de dirigentes o empresarios, más allá de las sospechas. Y hasta se advierte que pagan de sus bolsillos los costosos viajes, aquí y por el mundo. A cada paso, dejan su huella de miedo. La barrabrava de River, conocida como Los Borrachos del Tablón , tienen suficientes antecedentes para estar, al menos, controlados y vigilados por los efectivos de seguridad. Sin embargo, tienen el poder de moverse con cierta impunidad.
Estuvieron involucrados en la muerte de dos violentos hinchas de Newell s. Tienen un sinfín de enfrentamientos con otras hinchadas, con policías de varios estados. Aún se recuerda su huella en Santa Cruz de la Sierra. En San Pablo. O anoche, en Asunción. O mucho más mediáticos: en el Mundial de Alemania.
Están liderados por sus jefes tradicionales, todos ellos de buen pasar económico: Alan Schenker y Adrián Rosseau; junto con William (hermano de Alan), acompañados por Gonzalito, Hernán y Alexis, los miembros tradicionales, entre varios otros.
En el Mundial, dieron la nota. En el primer juego, ante Costa de Marfil, ocuparon lugares de privilegio, que no habrían sido para ellos. Lo que generó un gran revuelo antes del match. Cerca y lejos de otros violentos, unos 42 fanáticos de River recorrieron las calles de Alemania, con una suerte de búnker en las afueras de Munich. Más tarde, por su lógico mal comportamiento en los tres primeros partidos del seleccionado, la FIFA les prohibió el ingreso en las canchas a 35 de los 42. Especialistas en la reventa de entradas -otro modo de lograr divisas-, no pudieron ingresar a los cotejos ante México y Alemania. Aunque muchos advirtieron la presencia de unos cuantos fanáticos.
Luego del Mundial, en el que no produjeron serios desmanes, pero impusieron su sello particular, volvieron anteanoche a surgir de entre las sombras. Meses atrás, exactamente el 2 de febrero último, protagonizaron un escándalo en Santa Cruz de la Sierra, cuando River venció a Oriente Petrolero por 2-0, por la primera etapa de la Libertadores. Un grupo de bolivianos comenzó el revuelo: arrojó algunas piedras. Y los barras de River contestaron con furia y descontrol, en un estadio cubierto de familias.
Más atrás en el tiempo, en las semifinales perdidas por 2-0 contra San Pablo, en el Morumbí, el 22 de junio de 2005, los incidentes fueron mucho más graves: los enfrentamientos con hinchas paulistas provocaron decenas de heridos. ¿El dato preciso? 14 hinchas y 9 policías heridos, entre ellos dos que fueron hospitalizados con fracturas.
El episodio más lamentable, sin embargo, ocurrió en el mediodía del 20 de abril de 2003, cuando el choque con los violentos de Newell s provocó dos muertes de hinchas rosarinos: Claudio Puchetta y Claudio Ponce. El encuentro fue en el kilómetro 94,5 de la Panamericana, cuando los hinchas de River iban hacia Rosario, para un match ante Central, mientras que los rosarinos se dirigían hacia la Bombonera, por el juego contra Boca. Los Borrachos del Tablón : una historia de miedo.
Como una costumbre que se renueva ante cada éxito y fracaso, los hinchas de Boca y River insisten en los afiches. Ayer, se conoció esta imagen, dirigida a la barrabrava de River y la poca fortuna internacional de los millonarios.

