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MONTEVIDEO (De un enviado especial).- El Flaco es un pibe simpático y entrador. Va y viene con esa onda tranquila que le dio Pasos de los Libres, su ciudad natal, y explica a quienes quieran escuchar los consejos para un buen mate. "La temperatura del mate es decisiva; el mate se toma amargo, ni azúcar ni edulcorante; la yerba con palo es más sabrosa", son algunas recomendaciones del Rey del Mate, como bautizó el plantel Sub 20 al arquero Gustavo Daniel Eberto, de 19 años. El mismo que en enero de 1999, casi sin esperanza, por tres intentos fallidos en Racing, River y Gimnasia, se presentó en una prueba que hizo Boca, en Corrientes, y quedó con el visto bueno de Jorge Griffa.
La imagen es siempre la misma. El termo abajo del brazo, mate en mano y, a veces, un discman desbordado de chamamé. Los Dimaguarés, su grupo favorito, es su preferencia para salir de la cumbia que inunda al plantel argentino. Así, se toma casi dos termos de agua por día. Sus actuaciones en el Sudamericano lo transformaron en uno de los jugadores más buscados por los periodistas. Fue figura en el último partido con Paraguay y tuvo participaciones fundamentales en el 1 a 1 con Uruguay y, especialmente, en la victoria en el clásico ante Brasil por 1 a 0. "En mi infancia, yo jugué mucho contra equipos brasileños de Uruguayana, porque mi ciudad está en el límite con Brasil, y entonces sé cómo le entran a la pelota. Los tengo medio estudiados ya", explica antes de introducirse de lleno en el partido ante Colombia que los puede coronar campeones del Sudamericano.
-¿Sentís que fuiste uno de los pilares del equipo en este Sudamericano?
-Pienso que eso lo tienen que decir el técnico o mis compañeros. Al menos no tuve ningún reproche hasta ahora y estoy conforme con el rendimiento que tuve en los partidos. Si uno juega mal o no da seguridad, enseguida el técnico te lo hace saber. Por suerte no tuve reclamos.
-¿Cómo ves al equipo?
-En cada partido que pasó el equipo se superó. Al hacer un balance te puedo decir que a medida que jugaba iba sintiendo una mayor confianza por la seguridad que me daban los defensores. Además, todos los que fueron entrando mostraron una concentración bárbara. Nosotros sabíamos que el equipo iba a aparecer; y cuando lo hizo se ganó el respeto de todos.
-¿Quizá por eso muchos los ven como los campeones del certamen?
-Hasta que no juguemos, eso no lo vamos a saber. Pero no es verso. Este es un gran grupo y un gran equipo. La derrota frente a Venezuela sirvió para despertarnos y el equipo se fortaleció en lo futbolístico a partir de la confianza que tuvo el grupo en sí mismo. Y para esta final estamos muy confiados. Es más, creo que tenemos un plus anímico importante para ganar la final.
-¿En el campo de juego hablás más que afuera?
-En un partido todos necesitamos apoyo. Cuando entro en la cancha me transformo. Mi viejo me dice que parezco otra persona. Yo no me doy cuenta. Me sale así.
A la hora de buscar referentes en su puesto, El Flaco Eberto no duda: "De chico me gustaban mucho el Mono Navarro Montoya y Angel Comizzo. Pero yo no puedo decir que ése es mi estilo de juego porque sería una falta de respeto a estos dos grandes arqueros".


