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SAN MIGUEL DE TUCUMÁN (De un enviado especial).- Los números de Independiente asustan. Lleva 11 fechas sin conseguir una victoria. Con este cuerpo técnico que encabeza Miguel Ángel Brindisi vivió el descenso en carne propia. Apenas venció en 11 de los últimos 71 encuentros que jugó como visitante. Sumó apenas dos puntos sobre doce posibles en la B Nacional. En ese contexto alarmante, Brindisi sigue apostando por su continuidad: "Sigo porque tengo fuerzas para revertirlo. Nos vemos la próxima fecha. Tenemos que levantarnos contra los mendocinos", declaró anoche, apenas concluido el partido frente a Atlético Tucumán. Con la caída todavía fresca, Brindisi optó por pensar en el próximo rival, Independiente Rivadavia, de Mendoza.
"Es tiempo para un análisis crítico y profundo", indicó el entrenador, ya más calmo, mientras el plantel se duchaba. "Falta mucho, pero hay que analizar muchas cosas. Reflexionar. No hay que perder la calma", postuló el DT de los Rojos. Y agregó: "Está complicado. Es un momento para entender. Y también para hacer autocrítica, claro".
Pero en el entrenador no se veía el semblante tranquilo que es habitual en él. El pesar por la situación que atraviesa su equipo era evidente. "¿Abatido? ¡No!", respondió cuando los periodistas le preguntaron por su ánimo. En ese momento, Brindisi sostenía la valla que limitaba la zona mixta. "Esto pesa mucho", recordó.
"Siempre se piensa que cada partido es el indicado", confesó Brindisi acerca de la demorada primera victoria de Independiente en la segunda categoría del fútbol argentino. "Pero fuimos superados. Atlético marcó en momentos clave, al principio y al final del primer tiempo, y se hizo irremontable. Anímicamente lo sentimos", reconoció el DT. "El fútbol es así. El análisis -continuó Brindisi- debe ser bien profundo. ¿Cómo no voy a entender al hincha? Todos los partidos son difíciles. Y el fútbol tiene esto: con buenos resultados todo es una gloria. Estos son momentos de análisis y no de apuros", repitió Brindisi, que ya utilizó 22 futbolistas en la B Nacional.
Por más que el entrenador de Independiente quiera mostrarse cerebral y tranquilo, la procesión de Independiente va por adentro. El equipo entrega escasísimas señales positivas: la solidez de Diego Rodríguez en el arco es la única buena noticia que se lleva el DT de la Ciudadela ("Me alegro por él, que siempre confió en sí mismo", apuntó Brindisi sobre el arquero). Aunque de sus palabras se desprende calma aun en un momento tan difícil y complicado, tanto en lo institucional -con la posibilidad del adelantamiento de las elecciones o el pedido de renuncia al presidente- como en lo deportivo, Brindisi sabe que la semana será crítica. Otra vez.
El entrenador parece encontrar un resquicio para permanecer en su cargo en el sostén del plantel. Todavía retumba el abrazo entre el máximo referente del plantel, Daniel Montenegro, hace una semana, luego de anotarle el gol a Aldosivi, en el Libertadores de América. Hasta la derrota con Atlético, el apoyo de los futbolistas era unánime. Igual que el pulgar hacia arriba del presidente del club, Javier Cantero. Ésos eran los pilares en los que se sostenía Brindisi.
El apoyo incondicional de la máxima autoridaad del club pese a los malos resultados se explica por la gratitud que tiene con el DT. Le agradece en público y privado por haber tomado el puesto de entrenador en un momento en el que nadie quería hacerlo: con la B Nacional a la vista y el equipo devastado tras la salida de Américo Rubén Gallego. Más que elegirlo, Cantero llegó a Brindisi por descarte: su hombre era el uruguayo Jorge Fossati, actualmente en Cerro Porteño, de Paraguay. Antes, Cantero había heredado como DT a Ramón Díaz, se equivocó al elegir a Christian Díaz y se encomendó al Tolo Gallego. Le apuntó a Ricardo Zielinski, que no pudo salir de Belgrano de Córdoba. Nada le funcionó y el contexto empeoró.
¿Qué hará ahora? La comisión directiva está dividida. La mayoría votaría por la salida instantánea del entrenador, por lo que el presidente Cantero se arriesga a quedarse solo si sigue sosteniendo a un DT cuestionado. En el vestuario visitante, el semblante era de tristeza. El calvario de los Rojos parece no tener fin.

