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Luis Arturo Forlenza era un barrabrava argentino que murió en Ciudad del Cabo durante el Mundial, tras un enfrentamiento con un grupo de hinchas de Independiente. Su muerte fue el 6 de julio y recién ayer, 108 días después, su cuerpo llegó a la Argentina después de las eternas gestiones que había activado su hija Vanesa, de 29 años, que vive en un barrio humilde de José León Suárez.
La muerte de Forlenza dio comienzo a una saga policial y diplomática. La carátula de la causa se titula "robo en la vía pública" y entre los testigos hubo un pacto de silencio y se cuidaron de involucrar a los agresores con la barra de Independiente. Determinado que Forlenza murió "por causas naturales", intervino el cónsul argentino en Sudáfrica, Carlos Rubio Reyna, para intentar trasladar los restos. No fue una tarea sencilla porque para Vanesa reunir 5000 dólares era imposible.
Vanesa trabaja como cajera en un supermercado y percibe apenas 2000 pesos mensuales. Peregrinó por el barrio y recurrió a los vecinos para reunir el dinero necesario para trasladar los restos de sus padre. También habría logrado la ayuda de algunos miembros de la Banda de Lomas que acompañaron a Forlenza en la travesía mundialista.
Vanesa golpeó para pedir ayuda las puertas del presidente de Boca, Jorge Amor Ameal, y también las de la AFA. Hasta pidió ayuda a la Presidenta, Cristina Kirchner, mediante una carta. Finalmente, Vanesa pagó en efectivo en la funeraria sudafricana Doves 12.572 rands y otros 23.004 en South African Airways. Es decir, logró traer a su padre después de pagar unos 5100 dólares. El cuerpo llegó ayer a Ezeiza en el vuelo SA0226 y fue retirado por los servicios de la empresa de sepelios Menini.
"A los cuatro días de la muerte nos pidió ayuda en la Cámara de Diputados. Fue medio imposible y después perdimos el contacto. Vanesa estaba preocupada y no sabía de dónde conseguir la plata", dijo a LA NACION el diputado del ARI Carlos Comi, quien ayudó a la familia Forlenza los primeros días después de la tragedia.
Vinculado con la Banda de Lomas, un sector insurgente de la barra brava de Boca, Forlenza, de 57 años, sufrió un ataque cardíaco durante la noche en que la Argentina fue eliminada por Alemania. Después del partido, Forlenza fue atacado por barras de Independiente en la estación central de Ciudad del Cabo mientras aguardaba el ómnibus para regresar a Johannesburgo, donde estaba el búnker en el que se hospedaba el grupo de hinchas xeneizes.
"Robo en la vía pública." Así se caratula la causa por la muerte de Forlenza. Si bien tenía antecedentes cardíacos, la agresión de los barras de los Rojos podría haber acentuado su malestar físico. A pesar de esto, la autopsia realizada en el Groote Schurr Hospital sentencia que murió "de causas naturales". Ni siquiera sus compañeros de la Banda de Lomas involucraron en sus declaraciones a los barras de los Rojos. En la liturgia del aguante, el silencio se denomina código de barras.
Después de 108 días, el cuerpo de Forlenza dejó la morgue judicial de Ciudad del Cabo y ya descansa en su país natal, tal como reclamó su hija Vanesa.

