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Sale del vestuario y se encuentra con más de 50 chicos que disfrutaban del día de la Primavera en el club Lanús. Le pidieron autógrafos y fotos y él, de Ramón Cabrero se trata, respondió con gusto a cada solicitud. Así de simple es el entrenador, próximo a cumplir 60 años. Un hombre que sufre como todos sus colegas desde el banco de suplentes, pero que dignifica la profesión desde el mensaje futbolístico y el comportamiento. Es uno de los pocos que hace autocrítica, tan poco utilizada en un ambiente cada vez más histérico. Debutó en su segunda etapa en Lanús aquel 13 de noviembre de 2005, en la 14a fecha del Apertura. Fue empate con Newell s (1-1), pero el principio de un estilo de conducción que le permitió permanecer en el cargo hasta hoy. No por nada es el DT de primera con más continuidad en el cargo. Fue subcampeón de Boca en el Clausura 2006 y ahora está con grandes chances de eliminar a Vasco da Gama de la Copa Sudamericana.
-Y... mucho. Desde que tenía 34 años. Hasta los 43 estuve en la primera B, el Nacional B, incluso ascendí con Deportivo Italiano a la A en 1986. Estuve en muchos lados.
-Fueron nueve años. Estuve un par de temporadas, entre 1988 y 1991, dirigiendo en el ascenso en el interior del país: Santiago del Estero, Santa Fe, Mendoza y me cansé de estar afuera. Me quise radicar en Buenos Aires y no se me ocurrió mejor idea que poner un negocio de ropa junto con mi mujer y unos amigos. Eso me fue absorbiendo cada vez más; y acá, si estás tres o cuatro años sin dirigir, después se te hace muy difícil volver.
-En la 4° y 5° división de las inferiores de Racing. Yo soy muy amigo del Panadero Díaz y me llevó a trabajar con Alfio Basile y desde 2003 que empecé en las inferiores de Lanús. Después, los dirigentes me dieron la chance de asumir en la primera en el Apertura 2005 y acá estamos. Le estoy muy agradecido a este club porque me dio la posibilidad de dirigir a los 34 años y ahora.
-Es que la realidad marca que dirigir en primera división es otra cosa. Cuando salí campeón con Italiano no dejaba de ser un torneo de Nacional B. Además, en Lanús hicimos un muy buen trabajo. En los últimos dos años creció como equipo, como club a nivel de vender jugadores.
-A raíz de su experiencia y de haber convivido con dos generaciones de jugadores. ¿Cambiaron muchas cosas desde el rol del DT?
-Sí, cambió mucho. Este histerismo que vivimos hace todo más complicado. Es muy difícil dirigir en un país donde los técnicos se van a los cinco partidos, donde muchos deben enfrentarse con el tema de las barrabravas. No existen los proyectos. Lanús es un club normalmente muy tranquilo que intenta tener proyectos, pero la realidad indica que nosotros hace dos años que estamos porque nos fue muy bien. Si no nos hubiera ido bien... No hay ninguna excepción en eso.
-¿Se siente un DT distinto dentro de un ambiente histérico?
-No, para nada. Yo me hago mala sangre como todos; quizá no dramatizo al fútbol al máximo, como sucede ahora. Un partido de fútbol no deja de ser eso y en nuestra profesión se transformó en algo de vida o muerte. Y no debe ser así.
-Pero usted no está más propenso al reclamo que a la autocrítica. Justamente marca una excepción. No es muy común que un DT hoy salga de un partido y, como ante River, diga: "Sí, jugamos mal y merecimos perder por cuatro o cinco goles".
-Es que cuando jugamos mal, jugamos mal. Sería ridículo que después de perder por 3 a 1 yo diga que merecimos empatar o ganar. Lo mismo que le digo a ustedes se lo digo a los jugadores. Con los árbitros es igual. Si un DT se fija en los arbitrajes y opina de eso más de lo debido... Nosotros estamos para dirigir el equipo y que juegue lo mejor posible. Los árbitros, en 19 partidos, te van a cobrar a favor y en contra.
-No. En esta profesión uno se puede equivocar táctica y técnicamente, pero siempre debe decir la verdad. Al jugador no se le puede mentir o decirle un día una cosa y otro día otra. Tener un doble discurso es lo peor que le puede pasar a un técnico. Hay una manera de ser y así hay que ser en la vida.
-Era un jugador técnico, un volante por la derecha que también podía jugar como volante central. Jugaba bien.
-¿Hubo cosas que reclamaba como jugador que luego entendió como DT?
-Seguro. Yo crecí rápido. Tuve la suerte de debutar a los 17 años y a los 20 me compró Newell s y después estuve 8 años en España, pero cambió todo. A los jugadores jóvenes darle consejos es muy difícil, pero el único que me atreví a darles es que el fútbol siempre da revancha.
-¿Le cuesta hacerles entender a los jugadores que no le dediquen tanto espacio a la PlayStation y se queden, por ejemplo, más tiempo perfeccionando la técnica individual o corrigiendo sus propias falencias?
-Es difícil, bastante difícil. Lo que veo es que el fútbol se hizo tan presionado y estresante que en las concentraciones el jugador busca despejarse o aislarse. A veces dan por TV tres partidos y ven sólo uno. Y a mí, que también vivo de ésto, me pasa lo mismo. Por ejemplo: los martes y los miércoles en lugar de ver un partido miro el canal Volver.
-¿Es de consultar a los jugadores sobre tácticas y estrategias?
-Sí. Para mí ser DT no es un monólogo y me interesa mucho la opinión del jugador. Yo soy el que mando y el que arma el equipo, pero no siempre tengo la verdad. Me acerco a Valeri y le pregunto: "¿Se siente cómodo en el puesto que juega?". Lo mismo con Sand. O les pregunto si está de acuerdo con la manera de jugar. Ellos participan y eso es importante, pero después la decisión es mía.
-¿Qué sistema táctico elegiría por encima de los nombre si tuviera la chance de hacerlo?
-Me gusta tener un equipo intermedio que juegue bien y que piense en el arco contrario. El sistema sería 4-4-2, como el que hace hoy Lanús, con dos volantes externos ofensivos. El enganche no está definido pero quizás aparecen dos, como pueden ser Aguirre, Valeri o Leto en su momento. Lanús juega como un equipo grande y ofensivo. A mí me gusta jugar de esa manera. A veces no podés. En el torneo que fuimos subcampeones los volantes eran Aguirre, Pelletieri, Archubi y Leto. Cuando se fue Archubi entró Valeri. Ahora jugamos con Pelletieri y Fritzler, dos volantes defensivos en principio, pero Pelletieri está haciendo cuatro o cinco goles por torneo.
-¿Con River le faltó ese plus para oponer una mayor resistencia?
-No, porque los primeros 20 minutos Lanús los jugó de igual a igual y luego River nos ganó bien. River ganó por méritos propios. La actitud de Lanús es siempre la misma. Y ahora vamos a ir a jugar a Brasil de igual a igual. Es un sello de Lanús en los dos años que llevamos. Tomamos recaudos, pero no nos fue mal. Yo primero quiero ganar. Si el otro día, antes del partido con Vasco da Gama, me preguntabas, "¿Ramón, firma el 1-0?" decía que sí. "¿2 a 1?" También. Yo primero quiero ganar y después veo.
-¿Cuál es el mejor elogio que le pueden hacer? ¿Decir que Lanús juega bien? ¿Cuál?
-Que soy un tipo derecho. En esta profesión uno se equivoca constantemente, pero me gustaría, el día de mañana, sentarme a tomar un café con cualquier jugador que tengo hoy y no importa si dice: "La verdad es que Ramón mucho no sabía, pero era un buen tipo" .
4 clásicos dirigió ante Banfield, en los cuales ganó 2, empató 1 y perdió el restante. Marcó 5 goles y recibió 4.
81 partidos dirigió Ramón Cabrero a Lanús, de los cuales ganó 37, empató 23 y perdió 21.
"El seleccionado argentino cuenta con un equipo competitivo, pero el hincha está creído de que estamos entre los tres mejores equipos y no es así. La Argentina tiene muy buenos jugadores, pero la crítica es demasiado grande cuando no se gana un Mundial. Para estar entre los mejores hace falta tener futbolistas consolidados en los equipos más grandes y Argentina no los tenía. Ahora están Gago e Higuaín en Real Madrid, Tevez en Manchester United, Mascherano en Liverpool y Messi en Barcelona. Hace un año, la figura de Barcelona era Ronaldinho y hoy Ronaldinho está debajo de Messi. Si queremos ser potencia debemos tener a argentinos afianzados en los clubes más poderosos."
"Yo no tengo jugadores a los que no les gusta ir al banco"
"Primero quiero dejar en claro que Rodrigo Archubi es un chico al que le tengo mucho aprecio; el tema es que dentro del grupo tenemos reglas que deben ser respetadas. El único problema con Archubi fue que después de un partido con Independiente no quiso ser suplente. Y yo no tengo jugadores a los que no les gusta ir al banco. Delante del plantel le dije que les estaba faltando el respeto a mí y a sus compañeros y que si pensaba así, no lo iba a utilizar. Y él me contestó que tampoco le interesaba jugar. Con Leto fue completamente distinto: él estaba vendido a Liverpool, no le gustó un cambio e hizo gestos, pero al día siguiente se puso a llorar, me pidió perdón y lo mismo hizo con sus compañeros."
"Ramón Díaz hizo un muy buen trabajo en San Lorenzo, como ya lo había demostrado en River. Debe ser un motivador y debe saber elegir muy bien a los jugadores. Y la primera virtud de un entrenador es saber elegir a sus futbolistas, porque vos podés trabajar seis horas por día y practicar 60 pelotas paradas por hora, pero si elegiste mal... Quiero destacar que me hizo sentir muy bien en cómo manejó Daniel Passarella su tema con River; un tipo que en River es casi Dios y que haya sido criticado como lo fue... Pasó por una situación delicada, pero se mantuvo en el puesto. Creo que Passarella dignifica la profesión y si hay un tipo que admiro en este momento es a Passarella."
Luis Zubeldía, de 26 años, es su ayudante de campo: "Es un muchacho muy capaz que tiene un futuro brillante. Le toca estar con muchos de los que antes eran sus compañeros, pero por encima de todo él mantiene una distancia. La juventud con la madurez es un muy buen equilibrio", elogió el DT.
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