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Esta vez Gonzalo Martínez le hizo honor a la camiseta N° 10 de River. Justo en la misma semana en la que Andrés D'Alessandro, refuerzo estrella del receso, dijo que no iba a pedirlo en su vuelta al conjunto millonario, el Pity se lució como nunca en el Monumental. Como alguna vez sí lo había hecho en Parque Patricios. El ex mediocampista de Huracán desniveló el partido ante Quilmes con bombazo desde afuera del área y, más tarde, entró por detrás de todos para conectar a la red un centro de Bertolo, otro que tratará de redimirse a lo largo del Torneo Transición.
Había una ansiedad contenida en Martínez. Cada vez que algo no le salía el murmullo bajaba escalón por escalón. Él no entendía bien por qué. Hasta que se dio cuenta de cómo era la banda roja. Había llegado de Huracán a cambio de una fortuna, cerca de 40.000.000 de pesos, y había ofrecido su talento con cuentagotas hasta la gran noche frente a Quilmes. Sí, había bronca contenida. Se notó en el primer festejo, ese gesto de silencio para quien quisiera verlo. A algunos les habrá parecido imprudente. Por eso Leonel Vangioni se apuró en calmarlo y le pidio a la platea que lo aplaudiera. Seguramente, algo le habrá dicho en el vestuario el entrenador Marcelo Gallardo. El N° 10 empezaba a recuperar algo de la confianza perdida.
"Quiero pedirle disculpas a la gente de River. El gesto no fue para nadie. Me salió en ese momento por una cuestión de desahogo. Tenía muchas ganas de hacer un gol porque se me venían cerrando los caminos. La verdad es que necesitaba mucho un partido como éste", aseguró Martínez, cuyos conceptos una y otra vez revolotearon alrededor del festejo: "En el momento no me di cuenta. Son momentos en los que no pensás. No quise ofender a nadie".
Martínez no la pasó bien durante varios momentos del año pasado, sobre todo, en los partidos decisivos, cuando los simpatizantes más le reclamaron. Ni siquiera le alcanzó con la jugada que terminó en penal de Leandro Marín, nada menos que ante Boca, por la Copa Libertadores 2015. Ese fue el primer partido, en Núñez, en el que los millonarios se impondrían con gol de Carlos Sánchez. Después, en la revancha, llegaría el escándalo con el gas pimiena y toda la historia conocida. Gallardo nunca le retiró la confianza. Al contrario, le habló y le aconsejó en cada entrenamiento y en cada partido.
"Hace tiempo que buscaba sentirme bien. La confianza influye mucho en el juego y más en mi posición", agregó Pity Martínez, que jugó por la indisposición gástrica de Luis González. A partir de ahora será otra historia y Gallardo tendrá que arreglárselas para formar un equipo con mucho talento, incluida la figura de la noche, Ignacio Fernández. "D'Alessandro era mi ídolo de chiquito y, si quiere, la camiseta N° 10 es suya. Es un honor compartir el plantel con él. Espero aprender mucho a su lado. Sin dudas, será un referente para todos", dijo. No hará falta. La camiseta es suya.
River empezó con todo el Torneo Transición. D'Alessandro aplaudió desde afuera y ya se imaginó dentro de la cancha. Justo el N° 10 de River pareció más grande que nunca. Gallardo no hizo consideraciones individuales, pero sonrió varias veces con las jugadas de Gonzalo Martínez, que se despertó de repente. Ellos tres bien saben de qué se trata eso de jugar bien.
"Necesitaba un partido así. En lo personal buscaba esto. Necesitaba hacer un gol. Ahora tengo que estar tranquilo. Quizás no me di cuenta de lo que hice, fue un momento en el que no pensás", dijo Martínez en diálogo con la TV, tras la goleada ante Quilmes.
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