

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
La emoción se advierte en las lágrimas cuando el hombre pisa el campo de juego junto con sus dos hijos y nietos. Atrás deja aquel vestuario lleno de amigos, recuerdos y más anécdotas: Angel Clemente Rojas se asoma en la Bombonera inundada de aplausos, en un agasajo que llegó 25 años más tarde de su retiro. Acaso no tan significativo como su trayectoria en el fútbol hubiese merecido. Pero allí saltan y gritan unos 4000 hinchas, de generaciones variadas y con una pasión que unifica el indefectible paso del tiempo: Boca.
Las cámaras de fotos retratan la simbólica vuelta olímpica de Rojitas, que se detiene delante de La 12 para confirmar que ese idilio de viejas épocas aún sigue intacto. "Angelito, Angelito", baja desde la cabecera y se extiende por la platea lateral.
Llega el fútbol, al fin, después de las plaquetas recordatorias y unos cuantos saludos. De un lado, las glorias xeneizes, con Rubén Sánchez, Oscar Pianetti, Jorge Domínguez, Juan Simón, Norberto Madurga, Hugo Perotti y Rubén Suñé, entre otros que visten la camiseta azul y oro. Enfrente se para el equipo de las estrellas, con figuras como Ricardo Bochini, René Houseman, José Basualdo, Héctor Sosa y José Luis Villarreal, reprobado con silbidos por la familia boquense.
La pelota gira y la ansiedad se esfuma de inmediato. Madurga demuestra condiciones de buen dominio y Osvaldo Escudero resulta - aún hoy- imparable por las puntas. Rojitas, con la N°9 en la espalda, exige a su memorable cintura, pero sabe que el tiempo le robó algunos dones de una juventud que se fue. Una pared con Nicolás Novello desmenuza los recuerdos, aunque su salida del campo de juego se anticipa: van 18 minutos y el hombre abandona la cancha por un malestar general. Más tarde diría que la emoción le causó un pico de presión arterial y debió alejarse del bullicio.
El partido continúa con algunas buenas jugadas y varios goles: Madurga clava un zapatazo desde afuera del área y El Loco Houseman contesta con un derechazo por arriba del arquero. Y es ovacionado en la Bombonera.
Pablo y Martín Rojas, los hijos del crack, ingresan en el segundo tiempo para cambiar un resultado adverso: anotan tres goles y sellan la victoria final de Boca por 6 a 5. Ya con un pantalón de vestir, Angel pone en marcha la vuelta olímpica. La última. Se va junto con la tarde la despedida, entre la nostalgia de los más viejos y aquellas gambetas inmortalizadas de Rojitas.
Con la voz entrecortada, Rojitas describió la emoción que sintió al volver a pisar la Bombonera y vestir la camiseta de Boca desde aquel debut en el fútbol en 1963.
"Fue la emoción más grande de mi vida, porque volver a vestir esta camiseta fue algo maravilloso. Y dentro de la cancha la pasamos muy bien, con viejos amigos que hicieron grande la historia del fútbol argentino", comentó Angel Rojas, que luego precisó los motivos que lo llevaron a abandonar precipitadamente el campo de juego. "Creo que por la emoción sentí un cierto malestar y preferí ir al vestuario para recuperarme. Pero estoy bien, muchachos", aseguró.
Sus hijos, Pablo y Martín, también le dieron otra gran alegría. "Me habría encantado jugar con ellos, pero no pudo ser. Igualmente, me gustó verlos con la camiseta de Boca", dijo un emocionado Rojitas.
Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.