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YOKOHAMA, Japón.- Algo de bronca había en sus ojos y en ese puño derecho que se elevaba una y otra vez mientras daba la vuelta olímpica. Por allí marchaba Felipão , o Luiz Felipe Scolari , el entrenador de Brasil, que se enfrentó con un sinnúmero de críticas de los torcedores y de los periodistas antes de llegar a la final.
Lejanas parecen las críticas por dejarlo a Romario fuera del plantel o por la clasificación ajustada después de una eliminatoria complicada (de hecho, el delantero expresó anoche que "Scolari debe seguir al frente del equipo"). Pero no fue hace mucho eso y por tal motivo cuando Scolari enfrentó las cámaras para dedicarle el triunfo a la familia, y especialmente a su hijo, apenas contuvo las lágrimas, que no cayeron, pero dejaron en claro el remordimiento que guardaba luego de tanto sufrimiento.
Durante la conferencia de prensa sus ojos no reflejaban la bronca de minutos atrás, sino la satisfacción por haber conseguido el título por el que tanto había luchado.
"Estoy feliz porque sé la alegría que siente la gente en Brasil de ver a su seleccionado nuevamente campeón del mundo. Hemos conseguido un hecho histórico: salir campeones ganando los siete partidos. Además, mi felicidad pasa porque el objetivo que me propuse cuando asumí fue alcanzado", comentó el entrenador, de 53 años, que hizo de la disciplina el punto fuerte del éxito.
Para él no hay misterios dentro del fútbol y reconoce que la principal fortaleza del equipo está en las condiciones de los jugadores: "Todo el mundo observó la reacción de los atletas, la dedicación, la amistad, la unión, la participación y la entrega individual para alcanzar el objetivo. Lo que yo rescato de este triunfo es que el brasileño cuando quiere, puede; cuando le pone energía a su trabajo y es disciplinado".
Desde que aterrizó en Oriente, Scolari sufrió uno y otro cuestionamiento por las ventajas defensivas que entregó el equipo, y pese a reconocer esos inconvenientes mientras estuvo en Corea, el entrenador cambió sorpresivamente su discurso con el título de campeón bajo el brazo: "Todo el proceso fue cuestionado por los problemas defensivos. Pero ahora pido que se haga un análisis más técnico y táctico del seleccionado. No olviden que hemos ganado los siete partidos y me animo a decir que Brasil tiene una de las mejores defensas del mundo, porque cuenta con jugadores con cualidades técnicas para jugar que no todos los futbolistas tienen".
Cuando todos esperaban que Scolari reconociera la participación de Ronaldo, Ronaldinho y Rivaldo como el secreto de este Brasil campeón, Scolari sorprendió: "Lo más importante fue rescatar la imagen de un Brasil vencedor, que no habíamos mostrado en las eliminatorias y para recuperar ese prestigio fue importantísima la participación de Juninho en los tres primeros partidos. Con él tuvimos un ataque más importante y después de que el mundo sintió nuestra fortaleza corregimos algunas cosas en la mitad de la cancha y terminamos formando un equipo compacto".
Salir campeón era la única alternativa que tenía Scolari para salir de la tensa situación que lo enfrentó con los periodistas y los torcedores antes del desembarco en Oriente. "Lo primero que hice fue hacerles entender a los jugadores que ser segundos en un Mundial para Brasil es salir último y que nosotros no podíamos serlo. Ellos lo entendieron y acá estamos: festejando el pentacampeonato ", comentó el entrenador.
Desde ese púlpito que ganó por ser el nuevo entrenador campeón del mundo, Scolari no dejó de lado la difícil realidad que viven millones de sus compatriotas, y dijo: "Les pido a los brasileños que guarden con cariño, con amor y con amistad la imagen vencedora de este equipo, porque éste es el camino que Brasil precisa. No son los políticos. Pero si seguimos el camino que demostró este equipo, podemos hacer crecer a Brasil".
Después llegó el tiempo de analizar el encuentro con Alemania y dijo: "Creo que Alemania jugó de la forma que la gente imaginaba: con fuerza, con el clásico trabajo táctico y técnico y debo reconocer que Brasil sufrió, pero gracias a las condiciones individuales Brasil superó el orden alemán".
Este comentario marcó la despedida y cuando los periodistas brasileños se lanzaron hacia él para hacerle algunas preguntas, Felipão se despidió con una sonrisa y sin hablar. El mensaje había sido claro...

