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MAR DEL PLATA.- Ariel Rocha sorprende con su franqueza; en un ambiente lleno de intereses y de prejuicios, el arquero de Independiente tiene una visión de la vida plena de solidaridad sin pedir nada a cambio. Por eso, quizá es un poco reticente a contar determinados aspectos de su vida.
"Siempre me hacen notas porque juego al fútbol. Hay cosas internas que no se ven y que tampoco me interesa mostrarlas. Como yo veo la vida, aquel que hace algo para decirlo es porque quiere hacerse notar. Lo único que digo es que al lado de mi corazón tengo una vitrina con trofeos que son personales. Me siento cómodo al hacerlo, no demostrándolo", cuenta.
¿A qué se refiere? Veamos, aunque él no quiera dar precisiones. Rocha ayuda a chicos necesitados desde que atajaba en Ferro. Es más, cuentan que en su propia casa, que comparte con sus padres y hermanos, vive un chico que rescató de la calle hace muchos años.
Los días libres se los dedica a llevarlos a pasear y, por Caballito, su barrio, dicen que ya les consiguió trabajo a varios de ellos. De su boca sólo se desprenden pistas.
"Soy un tipo de barrio, normal, nunca nos faltó nada. Me gusta ayudar a aquellos que no pueden acceder a cosas normales; tienen el mismo derecho el presidente argentino como el más pobre", comenta.
El hecho de jugar en uno de los clubes más grandes de la Argentina no hace que Rocha mire para otro lado, al contrario.
"En el país y en el fútbol hay una hipocresía enorme. Siempre se dice lo que conviene y no lo que se piensa; hay mucha sanata para que la gente escuche lo que quiere oír. Si al Presidente no le alcanza la plata, como dijo, el chico de la vuelta de mi casa se tiene que matar. Muchos no serían presidentes, concejales o senadores si dijeran lo que piensan, porque este sistema corrupto no se los permite."
Hace una pausa, piensa y se entristece: "El argentino perdió la dignidad, le da todo lo mismo, negocia todo y en la vida hay cosas innegociables, como los sentimientos y la dignidad. Hay gente que a la tarde no sabe si a la noche va a comer, es terrible. Yo me voy a morir en la mía, pobre o rico, pero defendiendo mis ideas. La gente está tan mareada que no entiende nada. Una persona que mata o que viola sale enseguida, y uno que roba un peso está diez años preso. Cuando se pierde la lógica, no se sabe lo que se quiere".
Rocha habla de fútbol, en definitiva, su medio de vida. Dice que no le costará retirarse porque no depende de las tentaciones que rodean a la pelota y analiza el presente de Independiente, que por estas horas completa su pretemporada en Mar del Plata.
"En aquel club glorioso, cuando yo iba a la cancha como hincha, los dirigentes se manejaban bien, había muchos socios y un plantel lleno de figuras. Ahora, la situación política está muy dura, no hay tantas figuras y sí muchos chicos con futuro, pero que tienen que demostrar lo que son", sostuvo el arquero del equipo de Avellaneda.
"La experiencia no se compra. Antes Independiente era protagonista. Desde hace unos años somos los actores de reparto y hay que revertirlo. No vamos a volver a sacar 19 puntos, pero de un día para el otro tampoco vamos a recuperar la gloria de Independiente; es imposible. El que no ve la realidad se golpea", concluyó.

