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Siempre la culpa la tiene el periodismo. ¿Escuchó esa frase últimamente? ¿Trataron de hacerle sentir esa sensación alguna vez en estos tiempos? Que los diarios, que los programas, que esa crítica desubicada, que aquella. No hay problemas, hay periodistas...
Esa idea, tan repetida desde hace algunos años en ámbitos políticos, se ha corporizado en el terreno deportivo ayer, con una frase de Alejandro Domínguez: "Algunos quieren vender pescado podrido siempre, pero es un tema de los periodistas; nosotros seguimos unidos y eso es lo mejor que tiene este grupo". Por supuesto, son un invento de los periodistas la pelea a la vista de todo el mundo en medio de la cancha, o las declaraciones posteriores de Cavenaghi diciendo que él respondió al insulto de su compañero, o el pedido de cautela de parte del entrenador Matías Almeyda.
El caso del jugador de River es un ejemplo entre muchos otros. Los futbolistas tienen esa costumbre de tomársela con algún o algunos medios cuando las cosas no salen como ellos quieren. Pocas veces se escucha a un jugador asumiendo culpas o admitiendo errores. Y nunca se escuchan cuestionamientos para actitudes deplorables de esas que, como buitres, revolotean todo el tiempo sobre las canchas argentinas.
Cuando un entrenador está en la cuerda floja, se escucha a un dirigente decir: "Tiene todo el respaldo de la comisión directiva". ¿Le suenan estas palabras en las últimas horas? Pues bien, la mayoría de las veces que un técnico es respaldado por la dirigencia, termina fuera del club en una o dos semanas. Y, al irse, seguramente pondrá algunas fichas en el periodismo y las críticas.
Más todavía. Se sabe que cuando un director técnico tambalea como un boxeador groggy, colegas suyos tiran toallas al ring para acelerar su nocaut. Entiéndase: comienzan a gestionar por lo bajo su posible llegada a la entidad que ha quedado huérfana de entrenador. Pero claro, existen los códigos del fútbol y nadie objeta este comportamiento que ya está encarnado en el ambiente.
"Todos saben cómo me manejo y jamás me voy a reunir con un dirigente cuando haya un entrenador trabajando", dijo ayer Reinaldo Carlos Merlo. Aunque agregó: "Si no hay entrenador, seguro que agarro San Lorenzo". A veces la cornisa de la ética tiene un ancho muy fino. Hoy San Lorenzo tiene entrenador y tan sólo va una fecha del torneo Clausura. Tantas veces la historia se encargó de unir las piezas del rompecabezas y el futuro mostró, casualmente, el cuadro armado a la perfección.
Para los jugadores, los técnicos y los presidentes, el periodismo es tantas veces culpable. Claro, es más fácil escupir el asado ajeno que el propio. Por eso, mejor mirar ombligos ajenos que sacarse la pelusa del propio.
cbeer@lanacion.com.ar


