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JOHANNESBURGO.- El primer gran viaje que tendrá el seleccionado desde su llegada en el HPC de Pretoria genera una ola migratoria interna de argentinos por Sudáfrica. Hasta hoy, el epicentro criollo era Johannesburgo, el músculo financiero del país más vigoroso del continente. Y en parte también Pretoria, la capital del Poder Ejecutivo y sede de todas las embajadas. Mañana, por el partido con Alemania, el desembarco celeste y blanco será en Ciudad del Cabo, un punto arrinconado en el mapa que descansa sobre la costa del Atlántico.
A los argentinos que visitan Sudáfrica no les resulta tarea sencilla, y mucho menos en lo económico, cubrir los 1405 kilómetros que separan Johannesburgo de Ciudad del Cabo. El boleto en avión de solamente un tramo cuesta 515 dólares (2024 pesos), e ida y vuelta vale un poco menos de 1000 en la línea aérea local, South African Airways. Una alternativa más barata, aunque insegura y algo pesada y agobiante, es viajar en tren, a cambio de 500 rands (256 pesos) ida y vuelta desde Pretoria o Johannesburgo. Hay opciones más costosas y cómodas, como el camarote o el coche cama, a 1100 rands ($ 564) ida y vuelta. Una desventaja: el tren cubre el trayecto en 26 horas. La industria de ferrocarriles es administrada por el Estado. Es lenta y vetusta, casi como la argentina, a pesar de la inversión de 3500 millones de dólares que se destinó para mejorar el servicio, según las cifras que exhibe el gobierno en su sitio www.gcis.gov.za.
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Hugo Kitzis es un argentino que pasea con su hijo Alejandro por la plaza Mandela. Aprovecharán que el seleccionado juega en Ciudad del Cabo para conocer el circuito costero sudafricano. Viajarán hoy en avión y a partir del domingo visitarán Durban, la sede de la semifinal a la que podría acceder la Argentina. Tal vez lleguen hasta Puerto Elizabeth como extensión del recorrido turístico.
Con el mismo espíritu viajero de los Kitzis, aunque sin una billetera tan sonriente, los jóvenes Fabián Daloisio (22 años) y Sebastián Fasanelli (27) desean conocer las playas del Cabo. Ellos son hinchas de Chacarita y originarios de San Martín, provincia de Buenos Aires. Saldrán hoy de Johannesburgo en tren dispuestos a soportar más de un día de viaje. "Estamos podridos de esta ciudad. Sin auto no se puede conocerla. Nos mataron con el precio del transporte. Moverse es todo un tema. Gastamos más en taxi que en hospedaje", dice Sebastián, empilchado de cabo a rabo con la ropa deportiva de la AFA.
No todos los argentinos pueden afrontar los gastos, y algunos prefieren dejar un resto de los ahorros para el caso de que el seleccionado alcance la semifinal o la final. ...sa es la apuesta del abogado Rubén Eduardo Jones, un porteño que observa vidrieras en un shopping de Sandton, acompañado por un amigo. "No viajamos a Ciudad del Cabo porque todo se nos volvió muy caro. Tenemos los pasajes y las entradas para la semi de Durban, que está más cerca. Nos jugamos a que le gane a Alemania. ¿Si pierde? Vamos de turismo", comenta Rubén, que seguirá el partido por televisión en una de las cinco pantallas gigantes con las que cuenta el Bar Argentino, en Sandton.
En avión, en auto o en tren. Todo vale para acompañar a la Argentina en su primer gran viaje dentro de Sudáfrica en busca de la Copa del Mundo.


