Boca, con más carácter que juego, sacó adelante un partido bravo ante Talleres y llega entonado a la Libertadores
Ganó 1 a 0 ante Talleres, con gol de Bareiro; el martes debuta en la Copa en Chile, frente a Universidad Católica
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Cambió la inercia en Boca: los partidos parejos que antes se le escapaban, ahora los empieza a resolver a su favor. Sin un gran rendimiento, pero con mayor eficacia en los momentos clave, el equipo sostuvo su levantada y llega al debut en la Copa Libertadores con señales positivas: sumó tres puntos que le aseguran una fecha más entre los ocho primeros del Apertura, ante un rival directo en la pelea de la Zona A, y aunque todavía no convence desde el juego, le alcanzó para imponerse y construir un triunfo que vale más por el resultado que por las formas.
En Córdoba, Boca sacó adelante un partido complejo, de esos que se destraban por detalles. En el primer tiempo, lo mejor pasó en las tribunas, con un buen marco del público cordobés y la presencia de más de diez mil hinchas de Boca que aportaron colorido a un desarrollo pálido. En la cancha, dos equipos que llegaban invictos y con la intención de afirmarse en la zona alta ofrecieron bastante menos de lo esperado y firmaron tablas sin prácticamente inquietarse.

Boca, sin Leandro Paredes desde el arranque -preservado tras su participación con la selección argentina ante Zambia, apenas 48 horas atrás- y con cambios en el fondo y en el arco pensando en el estreno copero frente a la Universidad Católica, en Chile, buscó imponerse desde la tenencia, pero careció de profundidad. Mostró intensidad para presionar y velocidad en tres cuartos, guiado por un activo Tomás Aranda, aunque sin Paredes le faltó justamente quien administrara los tiempos y le diera orden al equipo. En ese contexto, Boca se diluyó: eligió mal los caminos y careció de precisión en los metros finales.
En cuentagotas, pero con apariciones clave, Aranda, fue otra vez, el punto más alto del Xeneize: partió por izquierda, pero se movió con libertad detrás de los delanteros; desde allí, mostró personalidad para intentar conducir al equipo y dejó destellos de calidad.

La acción más peligrosa llegó a partir de una gran jugada individual del chico, que comenzó detrás de mitad de cancha y, tras la descarga de Adam Bareiro, exigió a Guido Herrera con un disparo cruzado. En ese momento, daba la sensación de que Boca encontraba una mejor versión, pero no aprovechó ese momento: no tuvo decisión para sostenerlo y, en el tramo final, fue Talleres el que generó las más claras: un disparo de Rick y un derechazo de Augusto Schott que pasó cerca del palo.
El complemento mantuvo la tónica hasta el ingreso de Paredes, que aportó templanza, salida limpia y jerarquía en la pelota parada, un recurso que Boca no había explotado en la primera mitad. Con su entrada, el equipo ganó equilibrio y encontró mejores caminos en ofensiva. En ese contexto, Aranda tuvo mayores libertades. Así nació la jugada del gol: un pase firme y vertical de Marco Pellegrino encontró a Aranda libre, con tiempo y espacio para girar y encarar; desde ese punto llegó la apertura para Merentiel y el centro de primera para que Adam Bareiro la empuje al gol.

Talleres, que había generado algunas aproximaciones aisladas, tampoco mostró capacidad de reacción. Y Boca, ya con varios titulares en cancha -como Paredes, Santiago Ascacibar y Lautaro Blanco-, manejó el trámite con cierta solvencia, sin sufrir más de la cuenta. El equipo de Carlos Tevez, que acumulaba cinco partidos sin caídas y dos meses invicto como local, careció de herramientas futbolísticas para empujar a Boca contra su arco. En el final, llegó con envíos aéreos, que expusieron ciertos desacoples defensivos de Boca, y no mucho más.
Boca, que había comenzado el año con vaivenes, cumplió el primer objetivo de la temporada: llegar al inicio de la Copa afianzado en los primeros puestos del Apertura. El triunfo lo posicionó tercero, y solo Defensa y Justicia -que cierra la fecha el lunes como visitante de Instituto- puede desplazarlo. Además, Claudio Ubeda pudo recuperar varios jugadores antes del partido en Chile: Ascacibar volvió tras el desgarro y, a la espera de Exequiel Zeballos, tanto Ángel Romero como Milton Giménez sumaron minutos en la segunda parte.

Más: en el cierre, Paredes forzó su amonestación para llegar a la quinta amarilla y quedar limpio para el duelo contra River, en un mes cargado de desafíos, en el que Boca jugará dos partidos por la Libertadores (ante Católica y Barcelona de Guayaquil), afrontará el clásico con Independiente en la Bombonera y luego visitará el Monumental.
Sin dejar una imagen convincente, pero con la personalidad necesaria para competir en un escenario exigente, Boca volvió a exhibir carácter y muestra avances en varios aspectos: no recibió goles, casi no padeció, Aranda ratificó su gran presente y Bareiro, sin estar en su mejor versión, marcó para seguir de racha. Un saldo positivo en un partido en el que, en los papeles, Boca podía dejar puntos en el camino al utilizar una formación alternativa, y que finalmente le sirvió de plataforma para afrontar lo que viene: el sueño de la Copa, todavía lejano, pero ahora con algo más de sustento.








