Boca - Colón: Jorge Almirón tomará las riendas de un plantel xeneize que parece padecer al “jugador N°12″
El entrenador empezó a analizar el plantel que empezará a entrenar en la derrota ante el Sabalero 2-1, en la Bombonera, por la 10° fecha de la Liga Profesional
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La Bombonera y un nuevo amanecer. Tres semanas después de las trascendentes silbatinas y abucheos por la derrota ante Instituto (2-3), que marcaron puertas adentro el final de Hugo Ibarra al mando del equipo (aunque siguiera nueve días más), Boca volvió a su casa con nuevos ánimos desde las tribunas. Incluso, estuvo bajo el atento análisis de Jorge Almirón, el nuevo entrenador elegido por Juan Román Riquelme, que le cedió un espacio en su palco antes de que este lunes comience su ciclo. ¿Cómo se fue el equipo? Entre aplausos y nuevos silbidos. ¿Cómo se fue Almirón? Con mucho trabajo en la cabeza. Porque Colón, que no conocía el éxito, le ganó 2-1.
”Dale, Boca, que no ha pasado nada”, cantó la parcialidad boquense a segundos de iniciar el partido, casi que haciendo las paces tras aquella noche caliente. Aunque, enseguida, bajó un mensaje ruidoso: “¡Esta hinchada se merecer ser campeón!”, le recordó a los futbolistas y, de paso, advirtió a Almirón acerca del mundo de obligaciones al que llegó. Entre esos gritos estuvieron los de Rafael Di Zeo y Mauro Martín, líderes de la barra brava: volvieron tras seis años de derecho de admisión.
La de este domingo era una buena medida para que el técnico entrante comience a analizar (al menos algo) muchos puntos vinculados a lo que tendrá a disposición desde este lunes y lo que puede proyectar. Es que el interinato de Mariano Herrón llegó a tres encuentros que marcaron, cada uno, contextos diferentes.
En el primero, ante Barracas Central, se ansiaba ver cómo responderían futbolísticamente muchos de los jugadores apuntados por la apatía individual y colectiva: un 3-0 sólido en cada línea, fluyendo con varias marchas más. El segundo fue nada menos que el debut por la Copa Libertadores, ante Monagas en Venezuela, con un 0-0 agridulce: el elenco xeneize fue más sin lucir, pero se limitó con dos expulsiones.
Lo mejor del partido
En el de anoche, Herrón le dio la titularidad a los que, en su mayoría (nueve), fueron suplentes anteriormente.Un arma de doble filo. Porque, a horas del “arrancan todos de cero”, la oportunidad de mostrarse ante el palco del vicepresidente segundo era como para hacerla valer. Con la presión de que enfrente estaba Colón: último y sin triunfos.
El recuerdo era inevitable: tres fechas atrás, aún con Ibarra, jugó contra Banfield, en ese momento con idéntica situación a los santafecinos, y perdió en el resultado (0-1), en lo futbolístico y lo actitudinal.
Ese temor se trasladó al césped. Almirón agarrará a un plantel que parece padecer al “jugador N°12″. Suena el pitazo y el pánico escénico lo deglute al instante. 50 segundos tardó Boca en ser un descontrol defensivo y mirar cómo “Wanchope” Ábila punteaba la pelota para poner arriba al Sabalero. Algo que le pasa a menudo en condición de local. Repasos de lo reciente: 40 segundos del complemento fue lo que tardó Instituto en estirar el triunfo a 3-1; dos minutos pasaron desde el gol de Nicolás Figal y la igualdad de Nicolás Servetto para Platense (ganó Boca 3-1); y otros ejemplos en los que sufrió desde los primeros minutos.
Por lo que Almirón no sólo deberá ocuparse en imponer su estilo, sino también en el orden defensivo y en que el equipo salga al campo (sobre todo, el de su casa) con confianza. En definitiva, destrabarles la cabeza. Porque el interinato terminó viajando de más a menos. Casi que Boca se mintió así mismo, porque la salida de Ibarra no lo descomprimió. Necesita un cambio rotundo, en el todo y en el uno por uno.
Colón hizo el mejor negocio. Pagó muy barato algo que, en otro momento, parece incomparable. Y, luego, dejó que Boca sea el Boca de hace muchos meses. Sin ideas, sin cambio de ritmo, sin movilidad, con centros sin sentido alguno y con la mira desenfocada hasta para patear al arco: otra noche en la que se escucharon fuertes reproches desde los cuatro costados. El hincha nota que a los apellidos les falta la jerarquía como para que, en este caso Almirón, pueda exprimir al máximo en conjunto.
Mucho le costó a Boca el partido. Por la reja rojinegra; por su propia falta de herramientas creativas. De hecho, no es una casualidad cómo llegó la igualdad cuando faltaba un cuarto de hora: Oscar Romero lanzó un zurdazo bajo y el desvío en el pie de Garcés desacomodó a Chicco. Desahogo. Nada más.
Casi previniendo lo que se venía. Sobre la hora, Andrew Teutén aprovechó la espalda siempre descuidada de Luis Advíncula para darle el triunfo a Colón.
Boca empieza una nueva era. Más allá de Jorge Almirón, el cambio debe caer en todos.
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