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Febrero de 1998. Juan Román Riquelme todavía no había ganado ningún título con Boca, pero generó su primer cortocircuito con Mauricio Macri y la comisión directiva porque el club pedía por él 14.000.000 de dólares ante una oferta de Parma. Hubo acusaciones cruzadas y el enganche reclamaba que no podía valer tanto si su sueldo era de apenas $ 1500. Los dirigentes, enojados por su postura, hicieron público el recibo, que demostró que Román percibía $ 5788, prueba que fue reflejada en la tapa del diario Olé. Riquelme se enojó mucho por el hecho en sí, dijo que el periodismo se estaba metiendo en su vida privada y que no tenía derecho a tal publicación.
Septiembre de 2009. Riquelme, ya transformado en ídolo y luego de dar 9 vueltas olímpicas con Boca, grita a los cuatro vientos: "Yo siempre quiero jugar, yo amo a este club, si no no estaría trabajando gratis acá. Soy el único pel... que trabaja gratis y lo hago feliz". Lo dijo ayer en Radio Del Plata; lo remarca en cada conferencia de prensa. Hoy, a diferencia de lo que pensaba hace once años, Riquelme no se enoja por hablar de dinero; por el contrario, quiere que su sueldo sea tapa.
Sólo Boca tiene la prueba que dice que igual recibe una remuneración mensual en pesos. No es el punto, porque el importe pudo haber sido descontado de las temporadas anteriores. El tema es el contexto de la discusión. Porque si el club xeneize estuvo muy mal financieramente a principios de año, en parte fue por el descomunal contrato que decidió firmar Pedro Pompilio con el jugador. No importa cuánto ganó ni gana Riquelme. Sí que a Boca, que debe darles explicaciones y rendiciones a sus socios, Román le salió 15.000.000 de dólares por tres años. En aquel momento, Pompilio justificó el gasto diciendo que el N° 10 le iba a hacer ganar mucha plata al club y que iba a potenciar a compañeros que, luego vendidos, generarían ganancias. Pero la película no terminó como la planificó Macri en 2007, cuando le desembolsó a Villarreal US$ 2.000.000 por un préstamo por seis meses, Boca ganó la Copa Libertadores e impulsó a jugadores como Caranta, Morel Rodríguez, Ledesma, Palacio y Banega. Fue gravitante en la Recopa y el Apertura de 2008, pero en 2009 fue preso de las lesiones, las suspensiones y los bajos rendimientos: apenas jugó en 19 de los 32 compromisos xeneizes por el Clausura, la Copa Libertadores y el Apertura, hizo sólo dos goles y su calificación promedio fue de 4,9.
Durante dos años, Riquelme cobró un gran contrato, uno de los mayores de la historia del fútbol argentino, pero él remarca que ahora juega gratis. Se enojó por aquella tapa del 98, pero la de hoy fue escrita con puño y letra de él.
cleblebidjian@lanacion.com.ar


